En la U. de M. no hay parqueadero para tanto carro

En la Universidad de Medellín no hay parqueadero para tanto carro

En la U. de M. no hay parqueadero para tanto carro

Pese a que hay cerca de 1000 celdas en el campus de la Universidad de Medellín en Belén, es común ver vehículos mal estacionados en las afueras. Directivas llaman a la cultura.

En los 30 años que Jairo López lleva como vecino de la Universidad de Medellín ha sido testigo de una problemática que hasta ahora no da tregua: el estacionamiento en lugares indebidos, que se acentúa cada que hay un espectáculo en el teatro de este centro de estudios.

“Tiene que ser un evento muy malito para que la gente no parquee en la calle, pero casi siempre amontonan los carros ahí porque les da pereza entrar”, dice él y añade que esa misma situación se repite cada que se hacen las pruebas Ecaes o Icfes, “porque nunca habilitan parqueaderos”.

Lo que le preocupa de esto es que a la hora de sacar su vehículo de la casa, muchas veces no tiene dónde reversar. Además una de las calles que más se llena es la carrera 87, entre las calles 30 A y 30 B, que es una vía de evacuación, por eso “si hay una emergencia no hay cómo salir”.

Jairo señala que aunque antes el tránsito se hacía presente con las grúas para levantar los carros, esa presencia de autoridad ha ido disminuyendo con el tiempo. De acuerdo con la Secretaría de Movilidad, entre enero y julio de este año se han impuesto 749 comparendos sobre la carrera 87, entre calles 28 y 31 BB, de los cuales 76 fueron por mal parqueo.

La comunidad académica en la Universidad de Medellín asciende a casi 15.000 personas: son 13.000 estudiantes de pregrado, posgrado y educación continua, más 450 empleados del área administrativa, 300 docentes de tiempo completo y otros 600 de cátedra.

Ellos tienen disponibles 980 celdas para estacionar carros, otras 280 para motos y 60 más para bicicletas. Néstor Raúl Céspedes, director de Planeación de la institución, cuenta que el nivel de utilización, entre martes y sábado, en los picos de la mañana y la tarde, es cercano al 95 %. Y aunque han adelantado campañas para invitarlos al uso del transporte público y a optimizar el vehículo privado, la comodidad del carro o la moto propias sigue siendo superior.

“Seguimos insistiendo porque siempre será insuficiente el número de celdas que tengamos”, afirma el encargado de Planeación y recuerda que estas campañas las iniciaron hace 5 años, a la par de los programas de ciudad. De hecho allí se aplicó la medida del día sin carro un año antes de que se implementara en la ciudad.

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En 2013, cuando se comenzó a cobrar el parqueadero, la expectativa era desestimular el uso del vehículo hasta el punto en que el nivel de ocupación se redujera entre un 15 y 20 %, sin embargo solo se llegó a un 5 % cuando recién comenzó el cobro, “luego esa disminución se perdió”. Actualmente el parqueadero para carros cuesta 3000 pesos y para motos 1000.

Otra de sus estrategias fue habilitar, desde hace 4 años, el lote que se encuentra en la calle 31, donde antes funcionaba el parqueadero de los buses de Coonatra, para el estacionamiento de los visitantes. Allí hay disponibilidad para otros 40 vehículos.

Además, según indica Céspedes, hay un plan maestro de infraestructura diseñado para los próximos 10 años, en el cual se contempla la “construcción y adecuación de 2 bloques con parqueaderos subterráneos”, lo que aumentaría la oferta en 1400 celdas.

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Hasta ahora están terminando de consolidar el proyecto para presentarlo a la dirección, pues hace 2 años, desde la misma área, hicieron un estudio para levantar la cancha auxiliar y adecuar estacionamientos subterráneos similares a los que hay en la UPB, pero la universidad lo descartó por la viabilidad financiera.

Sobre las molestias de los vecinos, Néstor Céspedes asevera que en 2 oportunidades ellos mismos se han acercado para manifestar su inconformidad por el uso de zonas públicas para el estacionamiento. Una fue a la dirección de Planeación y la otra directamente a rectoría.

“Nos han hecho observaciones en buenos términos y lo hemos comunicado a la Secretaría de Movilidad, ellos han venido 1 vez este año y otras 2 el año pasado”, señala. Sin embargo, continúa Céspedes, la respuesta no ha sido como la universidad quisiera, pues el argumento es que es un problema de ciudad y que no hay suficientes guardas para atenderlo.

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Pero los días en que más colapsa la movilidad de la zona es cuando hay eventos en la universidad, y esto, según Juan Carlos Céspedes, director del teatro universitario, se debe más a un asunto cultural, pues la mayoría de los asistentes llega 20 minutos antes de comenzar los espectáculos y deja el vehículo afuera por falta de tiempo para esperar una celda. Por eso desde allí se han adelantado campañas para invitar a los espectadores al uso del metroplús, que los deja en la puerta de la universidad, a compartir vehículo y a llegar 1 hora antes.

Otro de los inconvenientes es que en ocasiones los mal llamados “trapitos” extienden el rumor de que los parqueaderos de la universidad están llenos, con el fin de cobrar por el uso del espacio público. “Nosotros tenemos 1702 sillas, es el teatro más grande del país. Con lo que tenemos hasta ahora brindamos a la mayoría de gente el servicio de parqueaderos”, enfatiza Céspedes.

En el presupuesto del próximo año la universidad contempla un rubro que se invertirá en duplicar la oferta de estacionamientos para bicis.

Por Jessica Serna Sierra.
jessicas@gente.com.co