3000 árboles en la zona de influencia del tranvía de la 80

Hay 3000 árboles en la zona de influencia del tranvía de la 80

3000 árboles en la zona de influencia del tranvía de la 80

Así lo estima el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo, quien hace un llamado a la preservación de las zonas verdes para la construcción de proyectos sostenibles.

Las preguntas sobre el impacto ambiental y social del tranvía que pasará por la 80 todavía están abiertas. A casi 2 años de la administración del alcalde Federico Gutiérrez, hay 3 asuntos claros sobre su proyecto insignia: será un tranvía segregado, prácticamente un metro ligero en términos de velocidad y capacidad; se desarrollará en 3 fases y ya tiene los diseños aprobados.

De acuerdo con Mauricio Jaramillo, ingeniero forestal con experiencia en proyectos de desarrollo urbano, se estima que aproximadamente 26.500 metros cuadrados de zonas verdes y 3660 árboles estarían en el área de influencia del tranvía de la 80. Por eso la presión que podría generarse en los servicios ambientales que presta el corredor tranviario, es un asunto que requiere atención.

“El sistema del tranvía es muy bienvenido porque es medianamente masivo, rápido y limpio, el problema es que como está planteado ese tipo de transporte demanda de suelo para poderse implantar. Entonces va a ocupar un espacio por el que en este momento transitan vehículos. Entonces los carriles existentes (2 en sentido norte-sur y 2 en sentido sur-norte) van a tener que adaptarse a las condiciones de ese sistema y usualmente el espacio se toma de la zona verde”, dice el ingeniero.

La cuestión en estos proyectos, siguiendo con Jaramillo, es ¿cómo compensar el árbol que se va a sustraer? y ¿quién va a garantizar que ese árbol sea igual al que se perdió?, porque, a pesar de que la autoridad ambiental indique el número de individuos arbóreos que se deben compensar, si se siguen segregando las zonas verdes, no habrá dónde sembrarlos.

El problema en Medellín es que la zona urbanizable ya se usó, entonces cuando llegan este tipo de proyectos viales, que deben cumplir con una serie de requisitos de planeación, como las ciclorrutas y otros de alumbrado público, las posibilidades que se tienen para conservar los servicios ambientales de esas zonas verdes públicas son muy limitadas”, comenta el ingeniero y explica que en muchos casos, por cuestiones de estética, las líneas de electricidad terminan bajo tierra y así se restringen la cantidad y la calidad de árboles, pues estos deben echar raíces dentro de contenedores para controlar su crecimiento.

Otro factor de análisis es que actualmente más del 60 % de zonas verdes son duras, “la gente quitó la manga y los árboles y parqueó los carros, esa es una ofensa grande porque ese es un activo público que produce bienestar en la salud, la recreación y el paisaje”, por esa razón el ingeniero forestal propone una administración espacial que haga uso de la infraestructura barrial que en este momento es subutilizada por los carros estacionados en las calles.

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la financiación aún no se define
La primera etapa del tranvía de la 80 iría desde la estación Caribe, del metro, hasta Floresta, de allí llegaría hasta la calle 30, donde empalmaría con la estación La Palma, del metroplús, y en un tercer momento conectaría con la estación Aguacatala. Las 2 últimas serían las que impactarían directamente a 10 de nuestros barrios.

Actualmente la Alcaldía cuenta con 600.000 millones de pesos, provenientes de la venta de acciones de EPM en Isagén, para la financiación del proyecto cuya construcción y puesta en marcha costaría 2,8 billones. El tranvía de la 80 tiene un trazado de 13, 5 kilómetros (contando las 3 fases), lo que quiere decir que recorrerá una distancia 3 veces más larga que el de Ayacucho.

Su meta es movilizar en 2020 un total de 192.000 pasajeros por día. Y de acuerdo con el concejal Carlos Alberto Zuluaga, la preocupación del alcalde y el concejo actual es cómo garantizar el primer tramo, pues actualmente no hay solidez financiera.

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“Estamos diciendo que el Gobierno Nacional nos tiene que ayudar a financiar, porque nos han dejado a los medellinenses con la responsabilidad de construir por nuestra propia cuenta los megaproyectos en materia de movilidad”, dice el concejal.

Según Zuluaga, esta obra requeriría hasta 3 gobiernos, por lo cual se le ha solicitado al alcalde que se haga responsable de la socialización del proyecto, para evitar que se cometan errores como los del tranvía de Ayacucho, que trajeron problemas económicos para habitantes y residentes.

“Debe haber un blindaje jurídico para que el tranvía no juegue a la quiebra y al fracaso de los pequeños y medianos empresarios que hoy están en la 80, pero también hay que ver cómo hacemos para que haya estímulos fiscales o tributarios a los ciudadanos moradores que también serán afectados”, dice el corporado.

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Luego de la visita del presidente Santos a Medellín en abril de este año, el alcalde Federico Gutiérrez afirmó que el mandatario le dijo que es difícil que el Gobierno nacional pueda ayudar a financiar este proyecto. “Yo no me bajo de que sea un sistema eléctrico, un corredor verde, lo que tengamos en la 80”, enfatizó Gutiérrez. Aún el futuro del sistema de transporte masivo de la 80 no se esclarece.


Valentía política para incomodar al carro
Análisis de Carlos Cadena G., miembro del Colectivo La Ciudad Verde.
Este es un proyecto necesario. La construcción de un sistema de transporte público colectivo limpio en la 80 es parte de los planes de la ciudad hace mucho tiempo. Sin embargo, hay 2 puntos fundamentales por discutir.

El primero tiene que ver con la reposición del carril vehicular y el segundo con los complementos que se le hagan a este proyecto, como los árboles y espacio para bicicletas y el peatón. En el primer caso lo que sería apenas justo, obvio y necesario es que les quiten un carril a los carros, para ofrecerle ese mismo espacio al tranvía.

Es inaudito construir otra vía para carros, con el fin de no incomodar a quienes los usan. En una ciudad como la nuestra es necesario tener la valentía política para incomodar al carro lo suficiente como para que las personas usen las alternativas, en este caso el tranvía, la bicicleta y la caminata.

No tiene sentido que invirtamos una millonada para un tranvía y que fuera de eso nos pongamos a construir un nuevo carril de carros. Los árboles no deben quitarse, nosotros no estamos en capacidad de sustraer árboles grandes y frondosos porque vivimos en una ciudad ahogada por la contaminación, de hecho, es la más contaminada del país.

Tenemos que encontrar la manera de protegerlos y de reponer inmediatamente, en un formato similar y en la ciudad —no por fuera—, aquellos que tengan que tumbarse. Lo que necesitamos allí es dar incentivos al transporte público, podríamos transformar esa zona protegiendo los árboles, quitándoles carriles al carro y ofreciendo mejor infraestructura al peatón, a la bicicleta y sobre todo componiendo allí un eje de transporte público.


*Esta nota fue publicada originalmente el 28/10/16.
Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co