Lo que debe saber al contratar un paseador de perros

Lo que debe saber al contratar un paseador de perros

Lo que debe saber al contratar un paseador de perros

Varios vecinos de El Poblado (Medellín) han denunciado abusos y descuidos por parte de estas personas. No olvide que las mascotas son parte de la familia.

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De camino a la oficina, por la transversal Superior, Adriana Parra fue testigo de cómo un chihuahua negro se desplomaba en medio del asfalto. Seguramente había sufrido un infarto. Un corrillo lo rodeó. Se armó la algarabía. Los gritos, el ladrido de los perros (de todos los tamaños) que paseaban con él y el pito de los carros eran ensordecedores. Ella no pudo hacer mucho, lloró toda la tarde; no quería imaginar el dolor de la familia.

Aquel suceso le recordó la tragedia de Coqui, un chihuahueño color cucaracho, como se referían sus 2 hijas a la combinación de café con negro en su pelaje, que las acompañó durante 7 años y que por la imprudencia de un paseador quedó inválido.

“En 2013 empezó en la unidad la moda de los paseadores de perros. Le pagamos a un muchacho $ 90.000 mensuales para que lo sacara 3 veces por semana con otras mascotas. Sin embargo, por desconocimiento, no tuvimos en cuenta las condiciones en las que debía salir el animalito, un paso de un perro grande equivale a 4 de un pequeño“.

Coqui salía con una manada de más de 10 peludos (grandes, medianos, pequeños, cachorros, viejos, atléticos y sedentarios). Cuando llegaba de la caminata se acostaba todo el día, hasta que en una ocasión no fue capaz ni de dar un paso, según los veterinarios, las rótulas estaban consumidas por el esfuerzo de las caminatas. El paseador no tuvo en cuenta su tamaño ni capacidades.

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Pero esta no es la única muestra de abuso por parte de quienes pasean a los animales. En redes sociales abundan las denuncias de maltrato físico y descuido. Aunque estas conductas son recurrentes, no existen leyes que los regulen.

El concejal Álvaro Múnera asegura que, sin negar que también hay personas o empresas que cumplen bien su trabajo, “hemos tratado de reglamentarlo por medio de un acuerdo municipal, pero no se puede porque tiene visos de legalidad. Es un tema que se sale del alcance de las facultades legales del Concejo. Esto tiene que ser una legislación nacional que se incluya en el Código de Policía. Por ahora lo único que se puede hacer es educar para que la gente sepa a quién le entrega su animal de compañía, que exija requisitos”.

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En esto último coincide el veterinario forense Julio Aguirre Ramírez, pues es necesario que los paseadores tengan una noción básica de etología aplicada, es decir, qué animales puedo sacar o no, ya que hay perros que no se deberían pasear porque antes deben tratarse emocionalmente.

“Además debe haber segregación en los momentos de paseo. Mientras que con un kilómetro al pitbull le queda faltando actividad, para un pomerania puede ser exagerado. Son animales que empiezan a tener agotamiento físico o emocional (estrés, miedo, ansiedad), de hecho pueden haber lesiones que menoscaben gravemente la salud, y aquí me refiero a un término del que habla la Ley 1784 que considera maltrato grave cuando por trabajos forzosos un animal puede hasta tener una muerte súbita”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co