La Sociedad Protectora de Animales cumple 100 años

La Sociedad Protectora de Animales cumple 100 años

La Sociedad Protectora de Animales cumple 100 años

Fundada en 1917, la Sociedad Protectora de Animales hoy se ve invisibilizada por causas que su director, Aníbal Vallejo, denuncia.

Chabela Vargas y Carlos Gardel observaban desde su lugar en la pared. La luz era tenue, pero suficiente para leer. Él estaba leyendo.

El aroma a café inundaba el lugar y combinaba con la música suave. Él, Aníbal Vallejo, el académico, el pintor, el hace 30 años director de la Sociedad Protectora de Animales de Medellín, parecía impasible, ensimismado en su lectura. La sexta extinción, titulaba la tapa amarilla.

La seriedad que impartía en él la camisa beige de cuadros y el blazer azul contrastaba con la pañoleta celeste que llevaba amarrada al cuello.

“Le voy a hablar a través de una entidad de 100 años, de los cuales le he dedicado yo 30 años de mi vida”, dijo. Y es que para eso estábamos allí, para conversar de la centenaria Sociedad Protectora de Animales, una entidad que ha sorteado innumerables obstáculos en su historia, de los que 5 continúan vigentes.

Aníbal Vallejo, director de la Sociedad Protectora de Animales. Foto: Julio César Herrera.

Aníbal Vallejo, director de la Sociedad Protectora de Animales. Fotos: Julio César Herrera.

Así prosiguió:

1. Carencia de recursos económicos
“Cuando la entidad cumplió 80 años, en el 97, tal vez por el afecto de alguna concejal que había en esa época, que había tenido algún nexo con mi padre que había hecho política toda la vida, y sabía el trabajo, se le hizo una distinción a la Protectora con un diploma y a partir de ahí se empezó a hablar dizque de una propuesta pública de los animales. Y el Concejo apropió una partida presupuestal para que se apoyara la labor que venía haciendo sin recursos la Sociedad. El municipio no tenía ninguna política pública con animales. Y entonces la situación cambió completamente, porque ahí empezaron a aparecer grupos de personas y ya estaban llegando las redes sociales, y como vieron que había una partida presupuestal, fue la debacle. Todos iban detrás de ese presupuesto”.

2. Relaciones con la Administración
“Mire lo contradictorio: hacia los años 40 la Protectora tenía 500 socios y funcionó la mayor parte del tiempo en espacios del municipio. Para 1947, cuando el alcalde de entonces la desalojó de su propiedad, estaba en el Palacio Municipal, que hoy es el Museo de Antioquia. Ahí estuvo en diversos lugares, dependiendo de la buena o la mala voluntad de los administradores de cada época, porque la Protectora se oponía a la matanza indiscriminada de los perros de la calle. Los animales dentro del contexto urbano no les interesaban. Les interesaban los que producían ingreso para el municipio a través del degüello. Hoy la sede de la Protectora está en Robledo San Germán, detrás del cerro El Volador.

3. Un fallo de tutela
“La situación cambió totalmente, cuando hacia el 2001 se hizo una tutela contra unas señoras de edad avanzada, a quienes protegía la SPA, puesto que ellas recogían animales de la calle en una casa de familia, cuando el Municipio no estaba haciendo ninguna actividad por los animales. Incluso a mí me llamaron a declarar. Y obligaron a la Alcaldía a atender la problemática de los animales. Ahí volvieron los problemas. Según la tutela, el Municipio debía construir un albergue. Para esa época nosotros ya habíamos visto casi 30 locales, lotes o inmuebles. Hasta ese momento, el único albergue para animales era la Sociedad Protectora. Crearon en 2005 un albergue, La Perla, que le llaman refugio para disimular lo que no han hecho. ¿Por qué lo llaman refugio? Es un eufemismo porque trataron de construirlo sobre el cadáver de lo que fue la SPA, que tenía toda la historia, teníamos todos los datos estadísticos de animales domésticos en Medellín, las enfermedades más comunes, incluso los accidentes rábicos. Si hoy se invierten recursos en La Perla para campañas de esterilización, de adopción y de pedagogía, ¿por qué sigue en aumento la población de animales abandonados?”.

Aníbal Vallejo, director de la Sociedad Protectora de Animales. Foto: Julio César Herrera.

Aníbal es hermano del escritor Fernando Vallejo. Foto: Julio César Herrera.

4. Normatividad incumplida
“En 1929, por ejemplo, el gobernador Camilo C. Restrepo determinó darle presencia departamental a la SPA, amplió su jurisdicción y creó por un decreto que todos los municipios del departamento debían tener juntas defensoras de animales adscritas a la SPA. Hoy esas juntas no existen. Solamente se conformó la de Medellín. En el año 1972 fue por ley de la república que todos los municipios del país debían tener juntas defensoras, pero eso aquí no se cumplió. Todas esas normas quedaron dormidas”.

5. El mercadeo
“En Medellín se montó un mercado en el que se comercializa lo que usted quiera. Desde las cenizas del animal, que se las entregan en cajas especiales, le hacen rituales, hay moteles de apareamiento, hay spa para los animales. Pero, por ejemplo, se siguen utilizando los animales en experimentación. Lo mediático le está haciendo mucho daño a la causa animal y aquí la gente tiene un apasionamiento desbordado hasta el límite. Cuando una persona agrede un perro, la gente se mueve por la retaliación. La declaración universal de los derechos animales dice que el respeto del hombre por los animales va unido al respeto del hombre por los semejantes. Yo no puedo defender los animales atacando a los humanos, y las redes sociales se convirtieron en eso: en un campo de guerra, de insulto y de improperio.

Hoy en la Protectora atendemos dueños de animales que no tienen opción en otro lugar, tengan o no tengan dinero. Es un consultorio popular veterinario. Y la única tabla de salvación para la Protectora es que la gente mire con lupa a quienes antecedieron y crearon las condiciones para que a Medellín la estén mostrando como ejemplo en Latinoamérica, aunque eso no sea tan real”

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co