La rumba sigue desvelando Las Acacias

La rumba sigue desvelando Las Acacias

La rumba sigue desvelando Las Acacias

Vecinos no soportan el ruido que emiten hasta la madrugada los sitios nocturnos de la avenida 33, de Medellín. Las autoridades explican qué han hecho al respecto.

Sin poder conciliar el sueño, tanto por la preocupación como por el ruido, 127 habitantes del barrio Las Acacias firmaron un derecho de petición y lo remitieron a la Alcaldía de Medellín el pasado abril. En el documento, la comunidad señala que “la situación ha llegado a su máximo de tolerancia”, puesto que “nuestro derecho al buen y reparador descanso está siendo vulnerado de forma sistemática”.

Los vecinos hacen referencia al establecimiento La Cantera, ubicado en la avenida 33, a pocos metros de la glorieta de Santa Gema. De acuerdo con el derecho de petición, “el volumen (de la música) que allí se pone es excesivo y (…) funciona de lunes a domingo hasta las 4 a.m.”

Uno de los firmantes es el exgerente de Empresas Varias y exsuperintendente de Economía Solidaria, Enrique Valencia, que habita un apartamento en la carrera 80B y manifiesta que “este era un sector tranquilo hasta hace unos 5 años, época desde la que se empezaron a incrementar en la avenida 33 los bares, tabernas y otros sitios nocturnos abiertos al público. Este era un sector con más restaurantes y cafeterías, y ese cambio de actividad comercial ha vuelto intranquila la zona”.

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De acuerdo con el vecino, “la gente ya está cansada, ya quiere vender sus propiedades e irse de aquí”. Para él, que en su trayectoria laboral también ha sido comerciante, el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad tiene mucho que ver con el crecimiento de esta problemática al declarar el corredor de la 33 como una zona con uso del suelo de alta mixtura, “y uno cuestiona a la Administración porque o no se consultó con la comunidad o fue muy parca esa consulta, entonces las personas que vivimos por aquí nunca participamos en la reforma que se le hizo al Plan de Ordenamiento Territorial”.

En el derecho de petición a la Alcaldía también aparece la firma de Luz Marina Jaramillo, habitante del sector hace cerca de 6 años. Para ella, los establecimientos de venta de licor que hay en cercanías a su apartamento “son absolutamente escandalosos” y señala que “esos espacios serían deliciosos, siempre y cuando supieran manejar un volumen adecuado para un lugar que tiene tantos edificios residenciales cerca. Yo no soy mojigata, pero me muero de rabia de ver el descaro de la gente, uno tiene que ser solidario con el que vive al lado”.

En percepción de ella y de Enrique Valencia, la acción de las autoridades frente a la problemática no ha sido efectiva, a pesar de las denuncias. “Por eso escribimos el derecho de petición, pidiendo que nos muestren qué acciones han tomado, porque de pronto han tomado alguna acción y no se nota”.

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Pero para Wilson Arévalo, representante de La Cantera, aunque “la queja ha existido y nosotros estamos informados de ella”, hay que reconocer “la legalidad completa de nuestra documentación y de la forma en que hemos trabajado, ceñidos a lo que las autoridades nos solicitan”.

Prueba de ello, según Arévalo, serían las visitas de control que ha realizado la Policía al local y “nos han dicho que les parece un volumen moderado, que nos ceñimos a la norma. Han hecho las mediciones volumétricas y no hemos recibido ninguna queja”.

Señaló además el comerciante que aunque el derecho de petición fue firmado por varias personas, “hay otra gran parte de la comunidad que es amiga de nosotros y entiende que La Cantera es un establecimiento que está en una zona comercial” y añadió que “he sido muy respetuoso en cuanto al volumen, pero uno sabe que lo que para unas personas suena muy duro, para otras suena muy bajito”.

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Arévalo reconoció que a finales de 2017 su local fue sellado temporalmente, pero indicó que interpuso una acción de tutela por su derecho al trabajo: “Fallaron a favor y eso dejó en evidencia que la decisión de sellar el local fue apresurada”.

El comerciante aseguró que entiende que la comunidad se queje si algo no le gusta, pero que “nos hemos visto aludidos con tanto ataque y con tanta intolerancia”.

Gente consultó con la Alcaldía de Medellín por este caso. Desde allí indicaron que el derecho de petición, que fue radicado como PQRS, fue remitido a la Inspección de Policía 11B, para que le diera solución.

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Por su parte, la Inspección explicó que, a través de un oficio, el 2 de mayo se solicitó a la Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia “emitir informe técnico de medición de decibeles por emisión de ruido, en la realización de actividades en horario nocturno en el establecimiento de comercio La Cantera”. También señaló que solicitó a la Secretaría de Salud hacer medición de decibeles intradomiciliarios y a la Estación de Policía Laureles hacer una visita de control y vigilancia.

Asimismo, el 22 de mayo la Inspección “dio inicio al trámite de proceso oral abreviado por la presunta violación del artículo 92 del Código de Policía, es decir, “incumplir las normas referentes al uso reglamentado del suelo”. El proceso está en curso, sin embargo, la Inspección afirmó que paralelamente, “una vez se conozca el resultado de las solicitudes de medición de decibeles, si es del caso, se procederá a enviarlo a la Estación de Policía a fin de que desde su competencia se imponga la suspensión temporal de actividad”.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co