La muerte participó en el Desfile de Autos Clásicos

La muerte participó en el Desfile de Autos Clásicos

La muerte participó en el Desfile de Autos Clásicos

Luis Fernando Arango ha restaurado más de 26 autos antiguos fúnebres para que vuelvan a ser símbolo del ritual funeral. Conozca la historia de su compilación.

En un potrero, haciendo las veces de gallinero, estaba el Cadillac modelo 54 que hasta ese entonces, 15 años atrás, había servido como carroza fúnebre a los expresidentes Laureano Gómez y Eduardo Santos.

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El ácido clorhídrico del estiércol de gallina y las vicisitudes que pasó por estar a la intemperie secaron el planchón donde se suponía que debían estar los asientos. Las puertas estaban a medio poner y unas escaleras, para el paso de los animales de granja, salían de su interior. Cuando Luis Fernando Arango, propietario de la Funeraria San Vicente, lo vio, pensó que no había mucho que hacer, sin embargo, su amor por los autos lo impulsaron a salvarlo.

Según relata Luis Fernando, “el coche era de la Funeraria Gaviria, pagué lo que se debía de parqueadero e impuestos. La restauración duró 1 año y medio, quedó como nuevo”.

Ese carro pasó a formar parte de complicación de automóviles fúnebres antiguos que tiene. Pero este a diferencia de los otros 26 volvió, como hijo pródigo, a sus primeros dueños. Y 2 años después de tener el Cadillac en su poder, la junta directiva de la Funeraria Gaviria pidió que se lo vendiera. Luis Fernando no aceptó la propuesta, no obstante, se los prestó por 1 año.

Carros que han participado en el Desfile de Carros Antiguos

Carros que han participado en el Desfile de Carros Antiguos. Fotos: Edwin Bustamante.

Mientras estaba allá, cuenta, murieron Julio César Turbay Ayala y Alfonso López Michelsen, entonces el carro volvió al Palacio de Nariño para transportar los restos de ambos expresidentes. De acuerdo con Luis Fernando, ante la insistencia de venderles el carro decidió darles un sí, “al fin y al cabo el coche vale por la historia y los Gaviria la habían construido”.

Para el fundador de la Funeraria San Vicente, la serie de coches fúnebres que tiene de los años 30, 40, 50 y 60 no son una colección, sino es una muestra física de los simbolismo de sus antecesores colegas, quienes usaban los carros como medio de transporte y, a su vez, como parte fundamental de los rituales que se hacen alrededor de la muerte.

Alonso Correa, gerente comercial de la entidad, recalca que lo más importante es que esos autos antiguos son templos móviles que llevan a las personas fallecidas y añade que “Luis Fernando solamente restaura los vehículos que han sido testigo de la evolución funeraria. Aunque algunos de ellos tuvieron doble propósito, pues al mismo tiempo hicieron las veces de ambulancia en la Guerra Fría”.

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Lo que los convierte en valiosas adquisiciones para una empresa que busca mostrar los auténticos coches fúnebres y sus significados. La mayoría de estos 26 arrogantes e imponentes coches son de la década del 50. Hay 4 Pontiac, 3 Viu, 3 Packard y 16 Cadillac de alta gama.

Todos los días Luis Fernando los admira, va al taller mecánico para observar su mantenimiento. Los toca, los contempla. No hay mayor placer, afirma, que ver el proceso de recuperación de un carro.

Su afición por los autos mortuorios creció a par de su negocio, fundado hace 45 años. Por eso, mientras mira los féretros y aprecia sus 26 joyas asegura que él solo existe para eso… estar en función de lo que más le gusta: el ritual de la muerte.

A mediados de los años 90 Luis Fernando se animó a participar con su compilación de coches fúnebres en el Desfile de Autos Clásicos y Antiguos. Lo hizo 5 años seguidos, pero de un tiempo para acá lo hace cada 2 años para, según él, no desgastar el tema, “brillar una edición del evento por la ausencia y retomar al siguiente con más fuerza”.

El 6 de agosto del año pasado, en la edición 21 de ese certamen, participó con los 26 carros de la Funeraria San Vicente. Además mostró las réplicas exactas de los vehículos usados en las películas de Los Cazafantasmas.

Dafna Vásquez
dafanav@gente.com.co