¿Por qué es tan importante el humedal El Trianón?

Por qué es tan importante el humedal El Trianón

¿Por qué es tan importante el humedal El Trianón?

Hace una semana se declaró oficialmente el área protegida de El Trianón-La Heliodora, una zona de potencial ambiental y comunitario.

Los locos del potrero. Así llegaron a denominar al comité de defensa del humedal El Trianón (luego llamado Eco Humedales), conformado en 2005 por un grupo de vecinos que pedían la protección de este ecosistema de 3,5 hectáreas.

Eso era cuando ni siquiera se sabía que Envigado tenía un humedal. La anécdota la recordó Hilda Castaño, coordinadora de esta organización, el pasado 26 de febrero, durante el evento de declaratoria de la primera área protegida de recreación urbana en el municipio, que no solo incluyó el humedal El Trianón, sino otras 22 del parque lineal ambiental La Heliodora.

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César Mora, secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Agropecuario, explicó que al estar inscrito en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, este territorio queda blindado ante cualquier cambio en los usos del suelo. Esto quiere decir que, independiente de los funcionarios que lleguen al poder o de los diferentes planes de ordenamiento territorial, El Trianón-La Heliodora será un área de conservación.

Gloria Uribe, líder de programa del área de Gestión Ambiental, agregó que esta declaratoria “es un legado para las generaciones que vienen, un blindaje que perdura”. Y precisó que la categoría de “área de recreación” no quiere decir que vaya a ser un parque de diversiones, sino que es la que se aplica por ser un espacio en el que los paisajes y ecosistemas mantienen su función, aunque la estructura y composición hayan sido modificados, y tienen un potencial significativo de recuperación.

Para el secretario Mora, este logro se debió a esos esfuerzos que lideró la comunidad (también desde las juntas de acción comunal aledañas) y que se reflejó en el Plan de Ordenamiento Territorial de 2011, pero también al Sistema Local de Áreas Protegidas (Silape), creado por acuerdo municipal en 2016, y al ingreso al Área Metropolitana, que dentro de su plan tenía establecer 2 áreas protegidas que pudieran sumarse a las 4 que hay en la región: el cerro El Volador, La Asomadera y Nutibara, en Medellín, y Piamonte, en Bello.

En convenio con la Universidad Nacional se estableció la ruta de declaratoria que contempló socializaciones con actores institucionales y comunitarios y estudios técnicos, que fueron avalados posteriormente por el Instituto Von Humboldt.

De allí se identificaron 1657 árboles pertenecientes a 116 especies y se estableció como objeto de conservación específico la planta Equisetum giganteum, que es típica de los humedales.

Por el lado de la fauna los investigadores hallaron 7 especies de mamíferos de las cuales el murciélago frutero fue el más abundante, seguido de la zarigüeya y la ardilla roja. Además se identificaron 70 especies de aves, entre las cuales se definieron como objetos específicos de conservación la guacharaca (Ortalis columbiana) y la pollita de agua (Laterallus albigularis).

La declaratoria identificó como objeto de conservación el mismo humedal, las quebradas (La Heliodora y La Seca) y los drenajes; aparte del conocimiento local, las prácticas y los valores sobre la naturaleza generados alrededor de este ecosistema.

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Por otro lado, se mostraron amenazas como los vertimientos y acumulaciones de residuos y se estableció un plan de manejo que busca, entre otras cosas, la restauración y la conectividad por medio de puentes (para humanos y para fauna) entre el parque de La Heliodora y el humedal.

Agustín Gutiérrez, director de Ecosistemas y Biodiversidad, enumeró las razones que hacen de este un ecosistema especial en la región. Desde el punto de vista biológico, indicó el funcionario, esta es una isla dentro del desarrollo urbano, “que tiene una forma bastante funcional, para que ecológicamente se aproxime a un ecosistema natural”.

También es amortiguador de clima, conecta la biodiversidad (enlazaría con el cerro tutelar de Envigado), impacta en el paisaje urbano, tiene nacimientos de agua y cauce con agua natural, cuenta con un potencial de especies de flora a partir del cual se está desarrollando un jardín botánico y es un área de inserción comunitaria. Además, la protección de la zona implica aumentar en 1 metro cuadrado el espacio público natural por cada habitante del municipio.

Cabe recordar que hasta el momento la Administración municipal ha adquirido con dineros de pagos por obligaciones urbanísticas un 85 % del territorio del humedal y el 43 % de los predios que componen La Heliodora. El secretario de Medio Ambiente precisó que la declaratoria de área protegida se hizo sobre 23,32 hectáreas y el excedente para completar las 25,58 que conforman la zona se adelantarán mediante un ajuste con Corantioquia.

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Por su parte, el director del Área Metropolitana, Eugenio Prieto, explicó que a futuro se proyecta que El Trianón-La Heliodora pueda integrarse al proyecto de escuela de ecología urbana que planea la entidad, que sería un aula ambiental abierta unida a La Romera.

Brigitte Baptiste, directora del Instituto Von Humboldt, señaló que esta declaratoria es un ejemplo del cual pueden extraerse aprendizajes para replicar en otras partes del país, pues se trata de un área que va a prestar servicios a miles de personas.

“Creo que la declaratoria permite un contacto mucho más importante con la comunidad”, dijo la directora y agregó que aunque estas hectáreas parecen pocas, tienen un significado mundial y valen más que el oro, por su cercanía a la comunidad.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co

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