En Conquistadores crearon una huerta para todos

En Conquistadores crearon una huerta para todos

En Conquistadores crearon una huerta para todos

La huerta comunitaria del barrio Conquistadores, de Medellín, tomó una nueva dimensión y fue trasladada al Parque de los Caballetes, para seguir sirviendo desde allí a los vecinos.

Hace 7 años que los vecinos de Conquistadores decidieron crear una ecohuerta. Y no lo hicieron de forma caprichosa, como por seguir una tendencia, ni con el único propósito de emplear sus ratos libres arando la tierra. Fue más bien una excusa para invitar a la gente a salir de sus residencias e involucrarse activamente en la vida comunitaria.

Fue en 2011 cuando integrantes de la Junta de Acción Comunal de este barrio, aprovechando el programa de capacitación en formación de ecohuertas, que en ese entonces ofrecía la Alcaldía de Medellín, convocaron más vecinos y decidieron convertir la terraza del edificio Farallones en un lugar que diera sus propios frutos.

Gilberto Arana, presidente del organismo comunitario, explicó que la tierra se empezó a abonar utilizando los residuos orgánicos de los apartamentos del barrio, prestando así un beneficio integral. Las plantas crecieron y con ellas se empezaron a abastecer algunos de los residentes de cuadras aledañas.

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Pero los vecinos empezaron a poner mayor atención a los parques del barrio, y la huerta se expandió a tal punto, que la terraza del edificio resultaba insuficiente.

“Generamos un plan integral de seguridad y convivencia ciudadana para el barrio, que tenía en cuenta la situación de nuestros 18 parques“, contó Fernando Hincapié, integrante de la Junta, explicando que a partir de allí se ideó el festival Conquistarte, que reúne cada mes en el Parque de los Caballetes a los vecinos que quieren mostrar sus habilidades artísticas: “Queríamos enriquecer el festival trasladando al parque la ecohuerta, y la Secretaría de Infraestructura nos apoyó en eso. Las formaletas que contienen los sembrados se instalaron a través de esa dependencia, y ellos también nos trajeron las primeras plántulas, que poco a poco se han ido reemplazando, ya con recursos nuestros y de otros entes que ocasionalmente nos apoyan, y de Terra Biohotel, que apadrinó el parque”.

Pero hubo un criterio adicional para que las plantas de maíz, lechuga, albahaca, acelga, ají, pimentón e incluso cebolla se mudaran definitivamente al parque: permitir que cualquier transeúnte que visite el lugar pueda tomar la hortaliza que desee y hacer uso de ella: “La experiencia ha sido positiva y la gente por curiosidad se va acercando, va preguntando, empieza a mostrar interés. Un día uno va a quitar la maleza, otro siembra una semilla. Y les decimos que se pueden llevar la cosecha porque es para eso, que nada se desperdicie, que los frutos no se pudran”.

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En ese sentido, los líderes comunitarios reconocen que involucrar a la gente es un proceso a largo plazo y que ese es el verdadero efecto que quieren lograr en el fondo, porque “las personas en estos sectores no estamos acostumbrados al trabajo de tipo comunitario, puesto que se tiene la idea de que esa dinámica solo se da en los barrios populares. Hemos tratado de quitar ese chip y cambiar la mentalidad de estos sectores de estratos 4 y 5 y mostrar que tenemos unas necesidades también, que son un poquito diferentes a la de otros sectores de la ciudad, pero necesidades al fin y al cabo”, expresó Fernando Hincapié.

Para el vocero de la Acción Comunal la mayor ganancia será lograr “que las personas dejen de encerrarse en sus apartamentos, que les importe si en las calles está ocurriendo algo, si hay un evento o hay una problemática, o si hay algún vecino vulnerable. Finalmente todo esto se trata de romper las cadenas de la individualidad”.

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Mientras tanto, quienes ya están comprometidos con el progreso de la huerta dedican al menos un día en la semana a hacerle mantenimiento. Para ello, la Junta designó una comisión con las personas que viven a menos distancia del parque.

A futuro, estos novatos, pero dedicados agricultores, esperan que cada parque del barrio pueda tener su propia huerta o que por lo menos los vecinos empiecen a sembrar en sus antejardines o las terrazas de sus edificios. “Si podemos replicar lo que hemos aprendido, habrá valido la pena el esfuerzo”, concluyó Hincapié

Por Sergio Correa
sergioco@gente.com.co