Hostales en El Poblado, un asunto por regular

Hostales en El Poblado, un asunto por regular

Hostales en El Poblado, un asunto por regular

Mientras que los vecinos de El Poblado (Medellín) reportan problemas por el ruido que emiten, el sector se organiza para capacitarse y atacar la explotación sexual de menores.


Si un vecino que de vez en cuando se pone ruidoso, conflictivo y con emisiones polémicas al aire es un dolor de cabeza, ahora imagínese lo que puede significar uno que se emparranda, hace ruido y prende cigarrillos todas las noches.

Ese es el caso de algunos vecinos de El Poblado quienes denuncian la proliferación de hostales que, en muchos casos, les impiden el correcto descanso. En Manila, Poblado Centro y La Frontera abundan los vecinos que se quejan por las rumbas subidas de tono, incluso por fuera de la época de fin de año y Feria de las Flores.

Inclusive, han manifestado su inquietud por la aparición de nuevos hostales, como uno que construyeron en el segundo piso de una casa y que se promociona como “una opción genial para los viajeros interesados en el ocio nocturno, la comida y la comida local”.

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No todo es “buena onda”
Claudia Ramírez, vicepresidenta de la Jal de El Poblado conoce bien el fenómeno y asegura que es fruto de la tendencia global de los viajes a bajo costo y la creación de comunidades. Asegura que detrás de esto se esconde un turista que viene detrás del “turismo sexual y la drogadicción”.

Sostiene que algunos hostales son aprovechados para estas prácticas por sus controles laxos. Asimismo, se presentan casos en los que, a juicio de Ramírez, estos establecimientos han aprovechado un nicho sin regulación para funcionar en lugares que no están adecuados para recibir a turistas.

Aunque la legislación les exige la expedición de un registro nacional de turismo, Ramírez desestima que este sea un control efectivo para los hostales ya que este documento se puede expedir en menos de una hora.

“Nos llenamos de felicidad al decir que el turismo aumentó” dijo Ramírez y agregó que pese a ello no ha crecido la institucionalidad que controle los excesos que también cometen los turistas en territorio nacional, por lo que “todo termina recargado en la Policía”. Esto con el agravante de que en muchos casos de que los turistas no son sancionados como lo exige la ley. “No sancionamos al extranjero; parece que les tuviéramos miedo”.

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Pese a este panorama tan oscuro, Ramírez dijo que hay hostales que están haciendo bien las cosas, como aquellos donde hay un registro serio de los visitantes, en los que se llevan a cabo actividades de entretenimiento que no afectan a los habitantes de las propiedades aledañas.

Adriana Martínez administra uno de estos. Reconoce los temores de la comunidad, pero dice que con el fin de evitar estos inconvenientes se han estado capacitando. Señala además que personalmente le insiste que invitar menores de edad o consumir drogas está prohibido.

Como parte de este compromiso, la Red de Hostales, que asocia a algunos de estos establecimientos, se sumó al pacto nacional para eliminar la explotación sexual de niños y adolescentes impulsado por la Procuraduría y la Alcaldía de Medellín, para frenar este fenómeno que azota a los menores de la ciudad.

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Hay resultados
Luis Hernando Mejía, presidente ejecutivo de Corpoblado, reconoció que este es un problema grave, pero que viene en descenso frente al 2017, cuando recibió muchas quejas por parte de los administradores de diversas unidades.

Asegura que gracias a la gestión de la entidad ante las inspecciones de policía de El Poblado fue posible sellar algunos de estos lugares que impedían el descanso y causaban problemas a su entorno.

Por Álex Esteban Martínez Henao
alexm@gente.com.co