Conozca la otra cara de Medellín en videos de 3 minutos

Conozca la otra cara de Medellín en videos de 3 minutos

Conozca la otra cara de Medellín en videos de 3 minutos

La historia de un soñador que vale la pena conocer y de su proyecto de transformación social. De El Poblado para Medellín… ¡y ojalá pueda ser más!

Les dice “gringos” a los suyos y se ríe mientras lo hace. A diferencia de muchos de ellos, Jared Couch no lo considera un insulto. Le gusta como hablamos, y en 1 año y 8 meses ha aprendido lo suficiente para desenvolverse con el mayor diccionario de jerga posible. Aprueba diciendo “¡de una!” y celebra con gracia algo que le resulte “charro”.

Es de Templeton, California (un pueblo entre Los Ángeles y San Francisco), tiene 31 años, estudió Finanzas y Contabilidad, una maestría en Relaciones Internacionales, hizo una práctica en Apple y le ofrecieron un puesto fijo, pero el encierro de oficina no la va con él. Viajó a España a estudiar nuestra lengua madre y lo hizo por 4 meses, hasta que decidió que lo suyo era el ejército: “El patriotismo en EE. UU. es muy importante y lo común es servirle al país”.

Le sacó tanto jugo al Medio Oriente siendo soldado, que decidió también aprender su idioma y se puso como meta volver después para trabajar en seguridad y actualizarse en la materia. Eso sí, luego de pasar 12 meses en Suramérica, 6 de los cuales serían en Colombia, donde, por recomendación de amigos de varias partes del mundo, reforzaría su español.

El sueño de Medio Oriente sigue en pie, pero los 6 meses en nuestro país hasta ahora se le han multiplicado por 3… y quién sabe por cuánto más. ¿Qué fue lo que lo enganchó y que modificó sus planes tan claros, propios de una mentalidad organizada y disciplinada de soldado? Medellín en 3 es la razón y Jared es su creador.

Un cambio que podría ser suyo
Tenía claro que el refuerzo del idioma sería acá y no en España, por el simple deseo de cambiar, de vivir una experiencia nueva, no se valía repetir. Entonces empezó la búsqueda de la ciudad que lo recibiría.

De nuevo sus amigos guías le sugirieron. Le dijeron que en Bogotá y Medellín podría encontrar un español más neutro y, aunque la capital colombiana hoy le encanta (a pesar de lo grande que es frente a su pueblo natal), supo que los cambios que, según indagó, ha vivido Medellín en las últimas décadas iba a ser clave para su propio y constante proceso de transformación.

Leyó mucho, habló, buscó. “Tristemente la percepción de Medellín en el exterior es la más lamentable: Escobar y todo ese mundo. Los medios de comunicación y las series que salen tampoco ayudan. Pero no lo dudé, ni sentí temor, porque ya había estado en los lugares más peligrosos de Medio Oriente. Además, hoy no hay por qué temer; la ciudad cambió y lo hizo de manera impresionante. Quise vivir de cerca el contraste de una ciudad oscura en su pasado y de su brillante renovación”.

Sus familiares y amigos estaban nerviosos, y eso que ya los había puesto en situaciones difíciles estando en el ejército. Casi todos lo estaban, excepto su papá, de una forma de ser similar a la suya.

Nada que ver toda esta preocupación de su gente con el lugar que le dio la bienvenida: “Solo encontré amabilidad en la gente y hasta centros comerciales más grandes y lujosos que muchos de EE. UU., niveles de estudio altos y profesores superbuenos”. Algo que descubrió Couch al poco tiempo de llegar, muy poco.

Ciudad del Río, en El Poblado, ha sido su casa. Cerca de allí empezó sus clases. No estuvo nada mal la academia, aunque no dejaba de ser eso: aprendizaje basado en libros y gramática; quería más español de acá, “quería desafiarme mucho, pero mucho en el idioma. Y eso que el instituto fue muy profesional y bacano”.

En él estuvo 1 mes y se enteró de que la universidad Eafit estaba ofreciendo no solo cursos completos de español, sino también la oportunidad de obtener visa de estudiante por cursarlos. Jared lo hizo y al poco tiempo, por medio de otro soldado norteamericano, conoció “el concepto de especialización, no sabía de esa opción de posgrado, solo de maestría y doctorado. Di con una especialización ideal para mí y mucho de lo que me gusta”, cuenta el actual especialista en Comunicación Política, quien aprendió a la fuerza y como los mejores nuestro complejo idioma.

¿Peligro?… ¡cuál peligro!
Instalado en Medellín volvieron a modificarse los planes: ya no serían 6 meses en el país, sino 12, y ahí sí arrancaría por Suramérica (creyó él). Pero los temores de algunos seguían; por ejemplo, le contó a un compañero sobre su sueño en Medio Oriente “y se asustó por el peligro de allá, y cuando iba a mi país y hablaba de Colombia, les asustaba el peligro de acá; mis amigos preguntaban si esquivaba balas en las calles. Ese malentendimiento entre culturas hay que cambiarlo”. Sabía que no era hora de partir, que podía hacer algo.

Recién llegado, Couch había sido voluntario dictando clases de inglés y en ellas fue testigo de “historias muy lindas de gente haciendo cosas para aportar a los niños, los jóvenes y ancianos, a todos en la ciudad. Son labores casi desconocidas y ojalá todos las conocieran. Eran dignas de mostrar, seguro cambiarían esa mirada negativa”… Y nació Medellín en 3.

En videos de 3 minutos (hasta ahora Jared y su equipo van completando la primera decena de estas cápsulas) se visibilizan esas personas y organizaciones “que hacen algo por la comunidad, que generan impacto social, cultural, tecnológico, educativo, ambiental. Para esto, utilizamos las redes sociales como canal; hoy todos vivimos pegados al celular, es lo primero en ver al despertar y lo último al dormir. Hay que aprovechar esta interacción para llevar un mensaje directo, corto y positivo; no más tanto negativo”.

La iniciativa, que no cuenta aún con apoyo, sino con el bolsillo de este joven creyente de los grandes cambios y el esfuerzo y capacidades de sus compañeros (Margarita Rojas, Andrés Ramírez y Juan Ayala), “pretende ser el puente de la realidad de hoy de Medellín. Aparte, quién quita, los proyectos que se den a conocer podrían recibir ayudas de otras personas con lo que sea: tiempo, materiales, enseñanza y otros recursos”.

Y vuelve y juega. De los 6 meses medellinenses que se convirtieron en 12 ya no hay sino recuerdos y experiencias. No hay nueva fecha, ni tampoco afanes. Ojalá se venga un Antioquia en 3, Colombia en 3, Latinoamérica en 3, asegura el soñador que por ahora se quedará acá el tiempo necesario para ver crecer la que hasta ahora ha sido su mayor pasión en la vida. Sí espera ir a Medio Oriente, pero hasta su objetivo se transformó, pues ya no iría para asuntos de seguridad e inteligencia militar, sino para conocer y compartir el sentido social de ese territorio y, por qué no, para emprender un Medio Oriente en 3.

El Poblado, Manrique y San Javier, entre otros sectores, son parte de este inicio, porque “es que tela es lo que falta por cortar. En el momento Medellín es el lugar para empezar, me siento en mi casa acá. Si se da la oportunidad de crecer y mostrar más, me encantaría…”

Por Redacción Gente
gentem@gente.com.co