La historia detrás del mural de la iglesia de Los Alpes

La historia detrás del mural de la iglesia de Los Alpes

La historia detrás del mural de la iglesia de Los Alpes

Se trata de un mural elaborado hace 51 años por un padre de origen español. Una obra de contenido bíblico que interpreta la Sagrada Escritura.

Cuando el padre Diego Aurelio López López vio por primera vez el mural de la iglesia de Los Alpes lo encontró lúgubre, triste y opaco. Fue en su época de seminarista, cuando asistió a la misa por la muerte de un familiar. Sin embargo hoy, 3 años después de haber asumido allí el cargo de párroco, no duda en decir que es un tesoro artístico y bíblico que lo apasiona.

“Tiene tanta riqueza, que uno no alcanza a dimensionar. El pintor lo hizo sin hambre y le puso espíritu. Nosotros somos unos ignorantes crasos frente a una belleza que no hemos valorado por falta información, de catequesis, de cultura y de gente enamorada de este tipo de arte”, comenta.

Pero el sacerdote no ha sido el único que se ha inquietado por el valor de esta obra. En un artículo publicado en la 3.° edición de InfoArs (revista de la parroquia), escrito por el seminarista Luis Fernando Jiménez, se reseña la historia del mural pintado en 1966 por el padre Martín Canyis, un catalán que llegó a Colombia para fundar el monasterio de Usme en Cundinamarca.

Según consta en la publicación, este monje benedictino se habría dedicado a la elaboración de pinturas, decoraciones de misales y evangelarios, cálices, cruces y, por supuesto, murales. El de la iglesia Santo Cura de Ars lo hizo bajo la técnica del esgrafiado, que es “una técnica de representación pictórica que consiste en la aplicación sucesiva de capas de mortero pigmentadas con minerales, que se dejan secar y luego se hacen incisiones y tallas con espátulas, formones y otras herramientas (…)”.

Sobre el azul y el negro, que son los colores predominantes de la obra, se resaltan en rojo algunos elementos como la corona de espinas del cordero, las especies eucarísticas de la última cena y los aromas para embalsamar cadáveres, con los que las mujeres que visitaron el sepulcro pretendían ungir el cuerpo de Cristo.

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En su texto el seminarista destacó que en la escena del bautismo Jesús tiene la mano izquierda sumergida en el agua, que es “el signo de amor infinito que se hizo uno entre nosotros”, y la mano derecha emergiendo de las aguas del río Jordán simboliza “el poder que Dios da al hombre de quedar libre de pecado”. “Junto a esta escena aparecen 3 figuras veladas misteriosas que corresponden a las imágenes de las tentaciones de Jesús en el desierto”, continúa el documento.

Tras una descripción de cada elemento el seminarista concluye con su apreciación personal del mural, en la que afirma considerarlo como un motivo de contemplación y gran ayuda para la oración meditativa de los fieles. “Por lo tanto, no hay que mirar en esta obra signos ni elementos diabólicos ni de la nueva era, como muchos lo expresan por falta de conocimiento (…). Más bien es un medio para acercarnos al misterio de Dios”.

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El párroco de la iglesia advierte que este primer acercamiento al significado del mural puede estar un tanto sesgado por la falta de profundidad, por esa razón él adelanta una indagación basada en la tradición oral y la Sagrada Escritura, con la que espera hacer una catequesis para que la gente logre entenderlo.

Hay personas a las que les parece que esos son unos Caballeros del Zodiaco, y mucha gente que dice que quite eso, pero cuando uno empieza a identificar elementos eso lo va llevando a uno al amor que tuvo el padre Canyis por la Iglesia y por las Sagradas Escrituras que están allí reflejadas”, comenta el padre López y señala también que la pintura ya requiere un mantenimiento que puede ser complicado por falta de recursos.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co