Chiquilandia, el jardín infantil para exalumnos y sus hijos

Chiquilandia, el jardín infantil para exalumnos y sus hijos

Chiquilandia, el jardín infantil para exalumnos y sus hijos

Catalina López pasó sus primeros años en Chiquilandia, el jardín infantil donde actualmente estudia su hija. Recuerdos y anécdotas ha generado el lugar durante 35 años.

Catalina López aún desconoce por qué sus padres la matricularon al jardín Chiquilandia, ya que en ese tiempo vivía en el barrio Granada y quedaba un poco lejos de su casa.

La mujer de 32 años estuvo de 1990 a 1992 en el jardín infantil por el que han pasado centenares de niños, incluyendo su hija Amelia Gómez, de 4 años, quien actualmente cursa preescolar.

Catalina cuenta con nostalgia tener leves recuerdos sobre como eran sus profesoras, el jardín y lo que más disfrutaba hacer en sus primeros pasos como estudiante.

“Anteriormente Chiquilandia era una casa muy grande con 3 habitaciones donde funcionaban los salones de clase, yo era una niña feliz, juiciosa, responsable pero conversaba mucho, lo que más me gustaba hacer era jugar con mis amigas y colorear”.

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Catalina ha vivido toda la vida en diferentes sectores de Belén, y tal vez esa fue una de las inspiraciones por las que decidió meter su hija Amelia, pues quería ver por siempre su jardín de diversión y estudio, donde creció.

“En mi adolescencia asistía a misa en la iglesia de Rosales y en la parte de atrás se lograba ver el jardín, por esos días pensaba que si llegaba a tener hijos, iban a estudiar allá”.

La madre asegura tener un gran aprecio por el crecimiento en el personal e infraestructura que ha tenido la institución. “Mi niña empezó desde párvulos, era la misma casa en la que yo estudié, pero con un patio de juegos. Sin embargo, desde el año pasado el lugar se transformó en un centro increíble, con 4 pisos, piscina de pelotas, salones muy bonitos. Es un motivo de orgullo“.

A la hora de dejar a Amelia en el jardín, Catalina se siente una gran seguridad por el cuidado y el aprendizaje que va obtener su hija. Cristina, quien ahora es la coordinadora del jardín infantil, fue profesora de la institución cuando Catalina estudiaba en 1990.

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Amelia ya sabe escribir su nombre y algunos números, lo que es motivo de orgullo para su madre. Por esto Catalina asegura que “Chiquilandia es una familia, genera mucha confianza, por encima a los profesores se les ve el amor que sienten por nuestros hijos, y la formación académica y personal que reciben los niños es excelente”.

Un preescolar con trayectoria
Desde 1984 comenzó a recibir niños, es uno de los jardines infantiles más reconocidos en la comuna 16 y, si bien han pasado los años, la institución mantiene la esencia de educar con cariño y amor durante las primeras etapas de formación del pequeño.

Cristina Zuluaga, coordinadora y dueña de Chiquilandia, asegura que tienen muchos hijos de exalumnos, lo que significa que a lo largo de los años han hecho las cosas bien.

“Lo más importante es que los niños pasen bien preparados al colegio, la tarea fundamental es que comiencen bien su primaria y tengan fundamentos educativos básicos para defenderse”.

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Para lograrlo, el jardín infantil cuenta con profesores de música, danza, inglés y teatro, con el fin de potenciar esas cualidades que presentan los niños a temprana edad.

Para Cristina Zuluaga muchas cosas han cambiado en el tiempo pero la calidez y el perfil de la institución se han mantenido. “Antes había menos carros, podíamos llevar a los niños al parque de Malibú, inicialmente comenzamos con 9 niños y fuimos creciendo, esto nos generó el aumento del personal y la actualización de la infraestructura”.

Hace 2 años que cambiaron la casa donde muchos pequeños crecieron y dieron sus primero pasos por un edificio nuevo que se construyó con la licencia exclusiva para el servicio del preescolar. Cuenta con rampas de acceso, luces de seguridad y alarmas para brindar cuidado a los niños.

“Todo el que estudió aquí quiere entrar a conocer las nuevas instalaciones, las personas del barrio me dicen que sienten a Chiquilandia como su jardín propio, tenemos profesoras que llevan más de 20 años y los egresados, que ya están más grandes, quieren entrar a saludarlas”.

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José Miguel y María del Rosario son estudiantes de Chiquilandia y mientras a uno le gusta jugar “chucha cogida”, a la pequeña le gusta permanecer en la piscina de pelotas. “Yo quiero mucho a mis profes porque me enseñan muchas cosas bonitas, el cuerpo humano, los números, pintar muñecos y dibujar”, contaron los pequeños.

El primer paso de la educación
Clara Inés Giraldo, docente de Chiquilandia hace 20 años, asegura que ha tenido un crecimiento personal grande, los procesos académicos cambian y es allí cuando se aplican nuevas metodologías o estrategias para la enseñanza de estos pequeños.

“Somos la primera parte integral de la educación de los niños, por medio de actividades lúdicas les ofrecemos conocimientos, y ellos lo aceptan de buena manera. La paciencia es un valor fundamental para la enseñanza de ellos”, contó la profesora.

Para conmemorar los 35 años del jardín infantil se realizarán 2 eventos. El 9 de junio se hará un encuentro tipo bazar con las familias de los estudiantes, mientras que el 31 de agosto habrá el tradicional encuentro de egresados para que observen fotografías de cuando eran pequeños y recuerden algunas anécdotas.

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Por Alexis Carrillo
alexisc@gente.com.co