Club Motorpesca, la aventura de navegar con amigos

Club Motorpesca, la aventura de navegar con amigos

Club Motorpesca, la aventura de navegar con amigos

Ellos han navegado por ríos, embalses y quebradas, en busca de los mejores peces. Conozca la historia del club Motorpesca.

En las aguas cristalinas de la isla Roatán, en Honduras, Manuela Vergara hizo una de sus mejores pescas. Era la primera vez que salía sola, pero ya la acompañaba la experiencia de pertenecer a Motorpesca y logró sacar los afamados dorados y sierras del Caribe, que le hicieron reafirmar su amor por la pesca deportiva en el mar.

Motorpesca se conformó hace 6 años por iniciativa de Juan Felipe Gutiérrez, un vecino de Miravalle que heredó de su padre el amor por esta práctica y la adoptó como su afición por el contacto con la naturaleza. “Fui aprendiendo mucho, y la pesca también fue evolucionando; antes la gente mataba los peces, pero ahora en los torneos nos entregan unas reglas donde ponemos los animales, les tomamos la medida y la foto y los devolvemos al agua“, explicó el presidente de Motorpesca.

La idea en un principio era convocar a las personas que salían en moto a pescar, pero luego el concepto se amplió y hoy para Juan Felipe es un orgullo ver que esa idea que comenzó con 4 amigos es la bandera de 32 socios que visitan cada mes ríos, embalses y quebradas de Antioquia para enfrentar retos. “Somos un club 100 % competitivo, y como presidente he sido el primer convencido de que la exigencia hace evolucionar al ser humano”, dijo Gutiérrez.

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Y es que las salidas en grupo no solo los han vuelto más unidos, sino que les han ayudado a mejorar técnicas, a compartir aprendizajes sobre nudos y señuelos, a contagiarse de ganas por conocer otros lugares y a alegrarse con las pescas de sus compañeros. Cada salida es una competencia interna que les sirve de preparación para los torneos externos, como el Nacional de la Trucha, en Belmira, del que han sido campeones en 5 ediciones.

También han participado en competencias en San José de la Montaña, en San Rafael, El Peñol, El Retiro y Puerto Nare. Este último ha sido, para Juan Sebastián Naffah, uno de los sitios más complicados para la pesca, porque es uno de los que más depende de factores externos, como el clima —la lluvia puede ensuciar mucho el río y se demora en limpiarse— y el aumento en el nivel del agua por el embalse de Punchiná, que está arriba.

Cada torneo tiene su propia dinámica. Juan Felipe explicó que en el de Belmira, por ejemplo, presentan 10 truchas y dependiendo de la medida acumulan puntaje. Hay otro que consiste en sacar la mayor cantidad de ejemplares y está también el que usan en las competencias internas de Motorpesca, que consiste en acumular puntos por cada centímetro adicional a la talla mínima del pez.

Es curioso, pero una de las anécdotas que más les divierte y que recuerdan en sus reuniones poco tiene que ver con una pesca. Fue en una integración en Carolina del Príncipe, cuando el presidente del club se ganó la rifa de un señuelo y al abrirlo encontró un chorizo que por broma sus compañeros pusieron allí.

Claro que también cuentan historias de esas satisfacciones que les ha dado la pesca. Como la que le pasó a Fran Betancur, mientras estaba en el río Samaná. El agua estaba tan sucia, que muchos de sus compañeros se habían ido, pero él se quedó y a eso de las 4:30 de la tarde pegó una picuda, pero no la pudo sacar. Un compañero puso su anzuelo en el mismo lugar y a los 5 minutos pescó una picuda de 9,5 libras que no alcanzó a entrar en competencia, pero ha sido de las mejores que han sacado.

Los miércoles cada 15 días, desde las 8:00 de la noche, se encuentran en la tienda mixta Arnau para conversar sobre los torneos que vienen y premiar a los mejores de la última competencia interna. Los premios son un bono de un almacén de pesca y una foto suya con el mejor ejemplar.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co