Hace 30 años el rock en español llegó a Carlos E. Restrepo

Hace 30 años llegó el rock a Carlos E. Restrepo

Hace 30 años el rock en español llegó a Carlos E. Restrepo

Ubicado en el primer piso de la bolera Acuario en Medellín, el bar New Order se volvió un referente para un grupo de personas que no quería escuchar lo que sonaba en la radio.

Brincar hasta la madrugada al ritmo de Mi agüita amarilla, la icónica melodía de Los Toreros Muertos, es uno de los mejores recuerdos que tiene Ana María Corpas, habitante de la comuna 10, de las noches de música y rumba que vivió en el bar New Order entre los años 1988 y 1989, época en que lo frecuentó. Y hoy, casi 30 años después, destaca que ese lugar, que estaba ubicado en el primer piso de la bolera Acuario, “era un sitio y un concepto nuevo. No teníamos dónde compartir alrededor del rock en español en ese momento. Entonces ahí nos podíamos encontrar todos a los que nos gustaba esta corriente”.

Para ella, era novedoso que “el licor lo sirvieran en vasos desechables, porque los buenos bares siempre usaban vasos de vidrio. Tampoco habían mesas ni sillas, solo la barra en la que se servía el licor. No era un lugar para departir ni para ir en pareja. Uno podía llegar allá solo, o con 2 o 3 amigos, y encontrar más gente con quien brincar en la pista” y recuerda que al bar “iban más bien muchos estudiantes universitarios. También se mantenía allá Vicky Trujillo, con las pintas típicas de ella”.

Vicky Trujillo, comunicadora social, DJ, reconocida por abrirse paso como locutora en la radio juvenil de la época y por su llamativo vestuario, recuerda que iba a New Order como una rumbera más y que el sitio era único porque en él se escuchaba música no comercial. “Era un lugar en el que se acogía a todo tipo de personas: iban sociólogos, filósofos, académicos de todas las áreas. Iba gente de todos los estratos”, relata y agrega que lo que se vivió en el bar fue el inicio del trabajo que después haría junto con Carlos Alberto Acosta desde la radio, para que el público de Medellín se acercara a géneros como el new wave, el techno y el rock en español.

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Carlos Alberto Acosta, también comunicador, fue uno de los dueños de New Order y al hablar del bar lo primero que llega a su memoria es “el recuerdo de unas 200 personas brincando al mismo tiempo y cantando a coro todas las canciones. Era un lugar donde uno podía comenzar a brincar a las 9 de la noche y parar a las 2 o 3 de la mañana, cantando las canciones que eran exclusivas de ese bar, que nadie las conocía fuera de él y por eso era que se mantenía lleno. La gente iba buscando la música, se encarretaba, se quedaba y ya se enloquecía allá adentro”.

Como si se tratara de una historia que ha contado una y otra vez, Carlos Alberto Acosta narra que el rock en español había llegado recientemente a Medellín y se escuchaba entre un pequeño círculo de amigos. Las canciones no eran valoradas por las emisoras porque aseguraban que “eso aquí no le gustaba a nadie”.

El círculo de amigos empezó a crecer y se reunía en New York, New York, un pequeño bar en Envigado donde el rock en español empezó a ganar adeptos. Hasta que “Pablo Escobar nos mandó cerrar. Era una paradoja, pero él detestaba los lugares de roqueros, entonces nos montó la perseguidora con la Policía y con el Ejército y cada viernes, cada sábado, iban a al bar a raquetear, a pedir papeles. Los mismos patrulleros lo decían: ‘El patrón nos mandó’. Y como no veían nada, entonces nos sacaban a todos a trotar detrás del carro del Ejército. ¿Usted sabe lo que es trotar cuando uno está enrumbado?”, comenta Acosta entre risas.

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Y aunque no hay manera de documentar que el capo del narcotráfico sintiera aversión por el ambiente del rock, lo cierto es que New York, New York acabó por cerrar. Y al no tener lugar para llenarse de música los fines de semana, Carlos Alberto Acosta y su amigo Jairo Álvarez decidieron abrir New Order en 1987. Al estar en una zona de Carlos E. Restrepo donde había más sitios de rumba y que estaba alejada de los bloques residenciales, en New Order los roqueros no volvieron a sentirse perseguidos. “No recuerdo que el bar tuviera tensiones con el entorno o por lo menos mientras fui nunca me enteré”, señaló Vicky Trujillo.

“Este ya era un bar más grande y entonces empezó un voz a voz que iba haciendo que cada vez más gente nueva empezara a llegar. En principio iban de todas partes de la ciudad, luego llegaban de todas partes del país y luego, de otros países”, indica Carlos Acosta mientras explica que se daban cuenta de la procedencia de los clientes porque “en la puerta teníamos una registradora de bus, de esas clásicas de 3 tubos metálicos, y la entrada la pusimos por carné para seleccionar un poquitico la calidad de la gente“.

Según Acosta, el bar empezó a convertirse en referente para los extranjeros que visitaban la ciudad: “‘Es que nos dijeron que si no veníamos a este bar, es como si no hubiéramos venido a Medellín’. A mí nunca se me olvida esa frase de unas personas que llegaron de Panamá y me dijeron eso en la puerta”.

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“Era una comunidad de gente pionera, de gente que vivió un movimiento. Es que nosotros ahí rumbeábamos con la gente de Soda Stereo, con los de Toreros, con los Enanitos, nosotros éramos amigos de ellos. Aparte de eso, les organizábamos los conciertos, nos íbamos con ellos a comer por San Pedro, por San Félix, a comprar ropa a Junín. Los artistas se volvieron amigos de nosotros y de los clientes del bar. Como clientes, ahí encontrabas a Elkin (Ramírez), de Kraken, y a los de Estados Alterados bailando toda la noche”, asegura Acosta.

Pero el lugar empezó también a ser frecuentado por personas que ponían en peligro a otros clientes. “Los mafiosos buscaban lo que estaba de moda para ellos también darse sus ínfulas. Empezaron a llegar los mafiosos duros que, por ejemplo, invitaban a todos a barra libre. Nosotros, felices con la plata, pero también empezaron a ir los sicarios y los guardaespaldas. Cuando un día me dirigí a la barra y vi que el Tuso, un sicario, tenía su pistola sobre la mesa y la giraba como una hélice muy cerca del puesto del DJ mientras decía ‘esta noche yo les voy a decir cuál es la música que van a poner’, en ese momento supe que New Order había muerto“, concluyó Acosta.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co