En sus manos María Teresa tiene la magia de la India

En sus manos María Teresa tiene la magia de la India

En sus manos María Teresa tiene la magia de la India

Conozca como esta chef, experta en cocina oriental, encontró su vocación y su propósito de vida.

“Recuerdo que cocino desde niña: me paraba en butacos en la cocina de mis abuelos paternos para poder alcanzar el mesón; siempre me ofrecía a todo tipo de tareas que tuvieran que ver con alimentos y la alquimia de la cocina… Desde revolver la natilla hasta lavar los platos”.

El primer recetario que tuvo María Teresa Vélez fue uno de Disney. Ahí, la entonces pequeña, aprendió a cocinar y luego de un montón de experimentos, le dio por vender alfajores en su colegio, el San José de Las Vegas.

Apenas se graduó del bachillerato se fue para Francia a practicar la lengua oficial de ese país. Allá se enamoró aún más de la comida, pero el trato con su papá era regresar a los 6 meses para intentar estudiar Ingeniería Administrativa en la EIA.

A la universidad entró becada, por su genialidad con los números, sin embargo, desertó en el segundo semestre y se pasó para Gastronomía y Cocina en la Colegiatura. Al terminar esa carrera viajó a París a hacer una pasantía en ADF, el Centro de Formación de Alain Ducasse, un famoso chef y empresario monegasco.

Volvió a Medellín en 2007 y con una amiga abrió un taller de catering, hasta que comenzó a trabajar en La Cafetiere de Anita. Un año después, “a pesar de que ese era el trabajo perfecto”, renunció, porque sentía que había elegido el oficio equivocado.

Su crisis profesional le duró poco, “pues entendí que definitivamente cocinar es lo que mejor sé hacer y lo que más me gusta, no podía renunciar a eso”.

Después de mucho pensar, se le ocurrió arrendar un local en El Poblado, “algo bien chiquito, ya que no había plata para más”, y le propuso a Jaime, un amigo, que montaran juntos un restaurante de comida india, porque fue lo primero que se le vino a la cabeza.

El 19 de diciembre de 2011, sin tener ni idea sobre esa cultura, abrió las puertas de Naan y ahí comenzó su “expedición hacia una cocina desconocida, reconfortante, rica en ingredientes, colores y sabores”.

Al poco tiempo, Jaime se fue, pero llegó Lina Moscoso, la mujer que asumió la administración del lugar, y mientras tanto, María Teresa se fue a recorrer la India para perfeccionar cada plato. Viajó durante un mes y regresó a afinar ciertas preparaciones, pero también a imprimirles su propia sazón.

El éxito llegó al negocio, pero ese, según ella, no era su propósito de vida, “entonces empecé a hacer yoga, meditación y ayurveda… Conocí el pensamiento oriental a otros niveles y entendí que mi vocación profesional es cocinar, pero mi propósito es cambiar el mundo desde la cocina“.

Todo lo que prepara, dice, está lleno de amor, pero lo que más le interesa es crear comunidad, consentir a los comensales y ayudarle a sus empleados a crecer, por eso les ofrece becas para que estudien lo que quieran y les transmite esa magia que solo tiene la India.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Agosto 23, 2019

Categoría

Creativos, El Poblado, Gente

Tags

comida india, comida oriental, elpoblado, india, indu, laureles, Medellín, restaurante