Space, un sueño que se vino al piso

Space, un sueño que se vino al piso

Space, un sueño que se vino al piso

Revisitamos con una familia afectada la tragedia del desplome de la caída del edificio Space que hace 4 años enlutó a la ciudad y nos adentramos en la de uno de los edificios vecinos que siguen en pie: Asensi.

Comprar una vivienda en el mejor rincón de El Poblado, lejos de las congestiones en las transversales y con una panorámica privilegiada de la ciudad, era un sueño para la familia de Ana Cecilia Tobón, Javier Henao y su hija Ana María Henao.

El proyecto escogido fue el Space, diseñado por Laureano Forero Ochoa y erigido por Lérida CDO, una de las firmas del prestigioso Grupo Constructora de Obras y propiedad del exgobernador de Antioquia y expresidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros, Álvaro Villegas.

Allí las mujeres de la casa, de la mano de la ingeniera María Cecilia Posada, definieron la distribución y los diseños del apartamento tipo dúplex de cerca de 150 m2 , identificado con el número 901 de la torre 2. “Como ellos vendían con la idea de ‘haga la casa de sus sueños’, nosotros hicimos la casa de nuestros sueños“, dijo Tobón.

Pero ese sueño se vino al piso casi 5 años después de haber llegado, cuando en la noche del 12 de octubre de 2013, colapsó la torre 6 del edificio Space. Esa noche, en medio de la oscuridad y el polvo, empezó una pesadilla que 4 años después no termina.

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El colapso
Ana Cecilia cuenta que durante los primeros años tuvieron problemas con los acabados que, de alguna manera, ellos creyeron eran naturales por el asentamiento de la edificación.

Para ellos hubo una reacción diligente por parte de María Cecilia Posada, quien trabajó como jefe de obra durante la construcción de las primeras 4 torres.

“Había muchas quejas porque había muchas fisuras que eran en los acabados, pero hubo un momento en la que la empresa se colapsó porque hubo muchas quejas”, dijo Javier Henao, quien también fue presidente del consejo de administración de la propiedad.

Pero las cosas empezaron a marchar mal en la noche del 20 de febrero del 2013, 8 meses antes de la tragedia. Esa noche, hacia las 2 a. m., un espejo que tenían colgado en la pared “se cayó y se rompió en mil pedazos”, contó Ana Cecilia.

De acuerdo con el registro de evidencias de fallas y patologías previas al colapso, parte del estudio encargado a la Universidad de los Andes, esa noche se registró el “asentamiento en el eje R3 mayor al permitido”.

“Yo me asusté demasiado. Yo soy una persona que confío mucho en Dios, y me puse muy maluca porque ese espejo tan pesado se había caído a las 2 de la mañana”, dijo Tobón.

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El 11 de octubre del 2013, Ana Cecilia estaba en una auditoría por fuera de Medellín. Cuando llegó a su casa, recibió una foto de la columna en la fase 6 que presentaba problemas: “¡Mami, mira, esto es en el edificio donde nosotros vivimos, esto es en el Space!”. Se trataba de la columna S3 ubicada en el 4.° nivel de la fase 6. “Inmediatamente yo llamé a mi esposo y le pregunté qué estaba pasando”.

Al mediodía del 12 de octubre, me llamó una amiga que es ingeniera civil y me dijo: ‘Ana, te aviso y te comunico que todo lo que pasa en el Space le puede suceder a todo el edificio porque es un edificio único. ¡Hazme el favor y te vas de ahí!“, recordó Ana Cecilia.

Según le explicaron, en caso de que se desplomara la torre 6, había un riesgo importante de que el resto de la estructura cayera como un efecto dominó.

Pese a las advertencias, se quedaron esa noche. Tal y como contó Javier, él se encontraba en el balcón haciendo un trabajo en su computador cuando vio que lo primero que se levantó fue una nube negra, luego una gris e inmediatamente oyó el ruido de las lozas cayendo en secuencia.

Luego de evacuar en medio del shock, Ana Cecilia recobró el conocimiento. Pasó días viviendo en la casa de una hermana, donde no tenía ropa para vestir ni dinero con qué comprar nada porque en medio de la evacuación solo salieron con lo que llevaban puesto.

Desde entonces, han vivido una carrera de padecimientos que incluye 5 trasteos y una larga polémica con la constructora, la Alcaldía y el Estado para que les paguen íntegramente lo que dieron por sus apartamentos.

Asensi, en pie y vacío

La reputación de CDO fue el gancho por el que Andrea Henao y su esposo compraron en el edificio Asensi, contiguo al Space.

Para ella, así como para muchos ciudadanos, la compra de una casa en uno de los sectores más exclusivos de El Poblado era la consolidación de una ilusión. “Todos desde que estamos chiquitos tenemos como ideal la casa propia, no es lo mismo que comprar cosas pasajeras sino que es el inicio de la construcción de muchísimos sueños”, dijo.

Y en Asensi se construyeron los sueños de Andrea. Allí le pidieron matrimonio y se convirtió el lugar de encuentro de los amigos. Ella recuerda que tuvieron que evacuarlo el mismo día del desplome del Space.

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“A mí me estaban recogiendo unos amigos en ese momento y se salvaron de quedar atrapados por segundos. El carro de ellos quedó cubierto en polvo. Para mí es muy duro porque es saber que la vida se nos salvó por segundos“, dijo.

Aunque quedó viva, Andrea sostuvo que los días siguientes tuvo que enfrentar una de las mayores dificultades: encontrarse sin nada y, peor aún, sin un hogar. “El momento más duro fue enfrentarse a la idea de que uno no tiene absolutamente nada y darse cuenta de que todo lo que había uno construido siempre estuvo en riesgo”, concluyó.

Para ellos, este 12 de octubre no será un día más. Será una fecha en la que recordarán el dolor de haber dejado un sueño atrás.

Por Álex Esteban Martínez
alexm@gente.com.co