Un adiós mexicano al dueño de La Anticuaria

Un adiós mexicano al dueño de La Anticuaria

Un adiós mexicano al dueño de La Anticuaria

El sábado 20 de enero murió Daniel Pérez, propietario de la emblemática librería que hace una década se estableció en Belén. Recordamos su historia.

Con un altar tradicional mexicano los familiares y amigos de don Daniel Pérez Hernández, dueño de la librería La Anticuaria, honraron su vida y su legado. En la sede de la Junta de Acción Comunal de Belén Parque ubicaron una mesa con sus cenizas y una fotografía en la que aparecía vestido de paisa. Alrededor se encontraba su ejemplar de Cien años de soledad, algunos libros de su padre, sus guitarras, flores, el manuscrito en el que trabajó los últimos 6 años y representaciones de los 4 elementos.

Él no quería misas ni velación, por eso sus hijas y su esposa encontraron en este ritual una manera de rendirle homenaje. Y es que desde octubre del año pasado, cuando Daniel se enteró del cáncer que le afectaba el hígado y el páncreas, pensó que si ese era el final de su vida, no tenía de qué arrepentirse: “Fui feliz, hice lo que me gustaba durante toda mi vida, amé, canté, escribí, leí, tuve mis 4 hijas… solo me queda agradecer porque viví conforme pensé”.

Daniel Pérez nació el 24 de mayo de 1947 en México. Su padre, Amadeo Pérez Pérez, llegó a ese país en compañía de su esposa, Julia, después de haber estado encarcelado en España por escribir un pasquín en contra del Gobierno. Amadeo era un poeta aficionado, lector y negociante de libros, que en 1960 comenzó con la venta de ejemplares usados que hizo tan popular a la librería La Anticuaria.

La juventud de Daniel estuvo marcada por los relatos que le contaba su abuela mientras se fumaba un tabaco. No era para menos, pues esta mujer, que era hija de una princesa Nahualt y acompañó a los revolucionarios mexicanos durante la guerra, tenía historias tan emocionantes como la vez que se metió en la panza de un caballo para resguardarse de un tiroteo.

Cuando Daniel tenía 13 años su madre murió de cáncer, desde entonces él, que era mayor de 3 hijos, comenzó a apoyar a su padre con el negocio. Descuidó los estudios y terminó de cursar bachillerato en la nocturna de la Universidad de Antioquia. Más tarde se presentó a Administración de Empresas en Eafit y complementó su carrera con una especialización en Mercadeo, para la cual regresó a su país natal.

Nunca se nacionalizó en Colombia, pero eso sí, se consideraba paisa. Mónica Pérez, su hija mayor, que ahora se encuentra a cargo de La Anticuaria, cuenta que don Daniel decía: “Los paisas tenemos la fortuna de nacer donde nos dé la gana”. Además tuvo un gusto musical bastante completo: era seguidor de boleros y ritmos andinos y también cantaba, tocaba guitarra, órgano, flauta y maracas.

Mónica dice que el legado que dejó su padre fue haber amado el proyecto de la librería y no dejarla morir, pues durante un viaje que hizo don Amadeo a España, en 1979, fue él quien comenzó a establecer contacto con las editoriales para introducir libros nuevos y además tomó las riendas del negocio tras la muerte del padre.

El interés de Daniel por la literatura se despertó en la adolescencia, cuando unos vecinos comenzaron a hablarle de libros que él no conocía. Pero no era un lector cualquiera, sino uno crítico. Mónica cuenta que solía subrayar y dejar anotaciones donde veía errores o datos que no concordaban, y a veces así mismo les vendía los libros a sus clientes.

Llegó a Belén hace 10 años, después de haber hecho un estudio de mercado con su esposa Maryori: “Siempre quiso venir aquí porque le parecía un buen vividero y pensó que hacía falta un espacio como este”.

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Se busca editorial
La curiosidad de Daniel por la historia de la colonización no se quedó en la lectura. Alcanzó a escribir una obra de teatro en la que reconstruye la época precolombina, pasando por la llegada de los conquistadores, hasta la formación de las ciudades.

Ahora sus hijas están en conversaciones con personas del ámbito teatral para llevar a escena el montaje llamado Historia de la colonización antioqueña: la nación paisa. La obra la escribió en 2017, pero su amor por este género tampoco era nuevo, pues en la juventud perteneció a un grupo de teatro y en 2002 hizo una presentación de la historia de Bolívar que mezclaba poesía y música.

Mónica comenta que una de las cosas que más lamenta con la muerte de su padre es que se haya perdido todo su conocimiento. Pero una parte de él quedó plasmada en el libro Relatos de Jericó, el santo impío, al que se dedicó desde el 2011.

El libro comienza con una frase de su autoría: “La persona que profesa su fervor sin reflexionar y sin confrontar, por lo menos con el sentido común sus creencias, usa mal su corazón y peor su mente”.

Para su hija este es un libro contestatario, una protesta contra la Iglesia, que cuenta la historia de un sabio que llega a Jericó para quitarle la venda de los ojos al pueblo. Actualmente las hijas de Daniel están en busca de “una editorial o un doliente” para publicar esta obra.

El dueño de La Anticuaria murió el sábado 20 de enero del 2018, en su casa del barrio Rodeo Alto. El día anterior sus familiares habían optado por darle una sedación paliativa para mitigar el dolor. Ellos se reunieron en su cuarto en el momento del fallecimiento, se tomaron de las manos y le dieron las gracias, leyeron apartes de 2 de sus libros favoritos, le cantaron México lindo y querido y la canción de Pinocho que antes entonaba para sus hijas.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co