35 años como sacerdote en Belén

35 años como sacerdote en Belén

35 años como sacerdote en Belén

Con un almuerzo y una ceremonia vecinos de Miravalle (Medellín) le hicieron un homenaje al padre Carlos Mario Hincapié por sus 35 años de vida sacerdotal.

El padre Carlos Mario Hincapié en la comuna 16 es sinónimo de servicio, enseñanza, vocación, amistad y ayuda, por eso sus amigos y vecinos se reunieron para celebrar 35 años al servicio del sacerdocio.

“Yo lo conozco desde que tenía 8 años porque estudió con uno de mis hijos, me parece una persona magnífica, correcta, nos transmite la palabra del Señor de una manera muy bonita; forma parte de nuestra familia, es una persona servicial al servicio de todos”, contó Abigail Uribe, vecina del sector.

Este vecino de Miravalle quiso ser ingeniero civil antes de finalizar el bachillerato, pero, como dice él, le sedujo más el trabajo en el reino de Dios. “Estudié Filosofía y Teología, me ordené el 7 de agosto de 1984, luego fui a Roma a hacer mi maestría, cuando regresé fui profesor en UPB”, afirmó el sacerdote.

Carlos Mario Hincapié ha sido párroco en 9 parroquias y le ha tocado construir 4 de ellas, y a pesar de que ha sido un trabajo difícil por estar en sectores vulnerables y con problemas de violencia, sigue en pie de lucha anunciando el evangelio.

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“Hay 2 parroquias que me marcaron en esta vida sacerdotal, María Madre Admirable, en Altavista, donde estuve 10 años y tuvimos que construir el templo y ayudar a jóvenes metidos en la droga o en bandas delincuenciales, y Santa Juana de Arco en La Mota, allí estuve 7 años ayudando a los más necesitados“.

Actualmente el padre presta sus servicios en la parroquia principal de Belén, sin embargo afirmó que le gustaría trabajar en Rosales o en Los Alpes, porque quiere mucho el lugar donde vive.

“Belén es una comuna tradicional, es un buen vividero, conserva vecinos cercanos que se ayudan y se colaboran, mientras que Miravalle es un lugar especial para mí, tengo muchos amigos de infancia con los que me crié y cada vez nos integramos más, es un barrio muy bonito”, relata Carlos Mario.

El sacerdote vive con sus 3 hermanas, que han sido parte fundamental para el desarrollo de su vida sacerdotal, “éramos 9 hijos, vivíamos con mis padres, que nos enseñaron la generosidad con los demás y el servicio, quedaron 3 mujeres que son mi familia, con quienes estoy cuando no me encuentro en la parroquia, ellas siempre han sido un apoyo, son mi motor y mi gasolina para enfrentar esta lucha”.

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La relación de Carlos Mario con sus vecinos es fraternal, afirma Consuelo de Jesús García, una habitante de Miravalle que ha vivido toda la vida en el sector, “el padre es partícipe de muchas actividades en el barrio, nos celebra la Navidad: vinieron más de 80 personas a rezar la novena, hizo el pesebre, consiguió una agrupación para tocar los villancicos y la comunidad se siente muy agradecida con él”.

La vecina lo define como un sacerdote muy fiel a su Iglesia y a su comunidad, “los mensajes que transmite en las eucaristías nos llegan al corazón, desde que Carlos Mario está acá ha hecho revivir el Evangelio a muchas personas, tanto jóvenes como adultos; es una persona ejemplar”.

Para Carlos Mario parte de su misión es trabajar por eliminar las injusticias en su entorno, “Dios me ha regalado el ser muy humano con las personas, entenderlas, comprenderlas y en su medida ayudarlas”.

En sus ratos libres este vecino de 60 años se dedica a la lectura y a la escritura. “Me gusta leer libros espirituales y de filosofía para mantenerme actualizado con mis estudios, he escrito varios proyectos pastorales que, aunque no se conozcan, los utilizo a la hora de evangelizar”.

Luego de la celebración de sus 35 años de vida sacerdotal, el objetivo más importante de la vida de Carlos Mario es tener su propia parroquia y volver a ser párroco, “pedí una licencia este año por una enfermedad del colon, sin embargo en 5 o 10 años me veo igual, no quiero envejecer mi alma o mi espíritu y, desde que pueda poner mi vida a disposición de la Iglesia, amo ser sacerdote”, dijo el padre.

Cuenta este vecino que la clave para ser un buen sacerdote está en tener un amor apasionado por la Iglesia, el Evangelio, por Jesús y tratar de parecernos a él.

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Por Alexis Carillo Puerta
alexisc@gente.com.co