Un hábitat concebido desde el bienestar

Un hábitat concebido desde el bienestar

Un hábitat concebido desde el bienestar

Con una experiencia de 10 años, Hábitat, compañía de Grupo SURA y otros inversionistas, se consolida como pionera en el modelo de envejecimiento activo en Colombia.

Vejez no es sinónimo de enfermedad ni de incapacidad, es un proceso de vida natural que debe disfrutarse con bienestar. Hábitat comprende que para lograr un envejecimiento activo es importante identificar y aprovechar las oportunidades que ofrece el entorno, relacionadas con el bienestar físico, el social y el mental para consolidar una mayor esperanza de vida saludable y productiva. De ahí su interés por ofrecer espacios de participación y crecimiento en diferentes etapas de la vida, que le permitan consolidarse como una apuesta integral de atención al adulto mayor, que es referente en Colombia.

A una de sus sedes llegó hace casi un año don Roberto Velásquez. Lo convirtió en su hogar después de haberse despedido de la casona donde vivía y cultivaba café en Pereira, un gran rancho que fue dejando de disfrutar desde hace 9 años, justo el tiempo que lleva de viudo y en el que sintió por primera vez la soledad. Sus hijos, la mayoría por fuera del país, no podían acompañarlo. Solo uno se lo propuso, pero “debía dejar ese caserón para poder venirme a vivir a Medellín, donde mi hijo estaba, y así lo hice. Llegué a un apartamento muy bueno, pero los cambios no llegan solos. Me dio una neuropatía diabética que casi me mata, me vi muy mal, hasta tuvieron que venir mis otros hijos a despedirse”, cuenta hoy desde donde recuperó su salud y felicidad.

Desde su llegada a Hábitat, don Roberto no se cambia por nadie, como tampoco la vista que a diario disfruta en su ventanal y la tranquilidad con la que se dedica por horas a leer el periódico y a llenar crucigramas: “Acá me miman mucho y no me falta nada. Ahora, aliviado, ya puedo salir a caminar, me activo, a veces participo con la guitarra en reuniones y me encanta bailar, porque yo sí digo algo: seré viejo, pero no estoy acabado y me considero un gran bailarín”.

Su testimonio es de los que aplaude la enfermera profesional, líder en programas para el adulto mayor y además directora académica de la Universidad CES, Clara Sánchez. De manera cercana reconoce los beneficios del modelo, pues fue el que también eligió para su mamá, doña Norela Franco de Sánchez: “Esa tranquilidad de verla bien no se compara con nada. Uno no va a visitar a la mamá a un hogar geriátrico, uno llega a su propio hogar. Hábitat es un lugar para el cuidado del adulto mayor y su envejecimiento activo. Tiene un componente muy importante y es la asesoría, el acompañamiento y el desarrollo de actividades para que los adultos tengan un relacionamiento social en el que la soledad no existe, comparten con sus pares y tienen cuidadores”.

La experta asegura que el espacio cuenta con la infraestructura y la calidad humana para que los residentes no se sientan solos. Valora que tengan jornadas recreativas en las que los más autónomos van a clase de guitarra o de costura o hay quienes prefieren ir a la peluquería, jugar o dedicarle un momento a su creencia religiosa.

La sede que hace poco más de 6 años acogió a doña Norela fue la de Suramérica, en La Estrella. Allá nació hace 10 años este espacio, pionero en Colombia con el modelo de atención personalizada para el adulto mayor. Hoy, según su gerente, Jaime Posada Arango, ya es considerado un modelo a seguir no solo en otras ciudades colombianas, sino por expertos de diferentes países que lo han visitado, conocido y admirado, entre ellos, Canadá.

El directivo explica que la necesidad de lugares como Hábitat se centra en realidades actuales: “No escapamos del hecho de que las expectativas de vida han aumentado en Colombia y en el mundo. Por otra parte, la composición familiar en nuestro país ha ido pasando de 10 o más personas a 2, máximo 3 o 4, y esto ha modificado también los sitios donde residen, que ya no son las grandes casas de antes, sino que, por lo general, son apartamentos con habitaciones pequeñas. Además, ya tampoco se ve al típico hijo soltero, ese que en otras épocas se quedaba cuidando a los papás”.

Proyecto que nació en ‘un ranchito’
Fueron estas consideraciones las que setuvieron en cuenta cuando la sede Hábitat de La Estrella era solo un gran lote vacío, donde antes fue la hacienda “Mi Ranchito, del expresidente Luis Mariano Ospina Pérez. “El predio fue comprado por varias empresas de Antioquia y por constructores para desarrollar el proyecto conocido hoy como Suramérica. La sociedad se llamaba Predios del Sur y empezó a desarrollar conjuntos urbanísticos. En una de las reuniones de socios surgió el tema de que Colombia se está envejeciendo y que acá no había un modelo de vivienda, cuidado y atención personalizada para el adulto mayor”, cuenta Posada Arango. Por eso luego, se visitaron proyectos de este tipo en Estados Unidos y España, donde más avanzados están en este servicio, y se escogió el mejor espacio del lote para hacer algo que respondiera a esta necesidad.

Del total de la antigua hacienda, 20.000 metros cuadrados fueron utilizados para la construcción de Hábitat. Ese año 2008 finalizó con las primeras 63 unidades habitacionales y 4 años después la oferta casi se doblaba con 113 (ver recuadro ‘En contexto’). De acuerdo con su gerente, la experiencia emprendida les permitió identificar cambios para formalizar el concepto de residencias para el adulto mayor. “Antes eran negocios familiares, ahora son institucionales y cuentan con respaldo y solidez. Se vuelven lugares en los que ya no es ‘ir a dejar a los viejitos’, sino en los que ellos empiezan a vivir nuevamente. Es como una mezcla de club, hotel y atención oportuna en salud”.

Estas características del modelo son clave para la geriatra Andrea Aristizábal. Sin embargo, destaca aún más el fortalecimiento a la autonomía que promueve este espacio. Tal como afirma la especialista, “como geriatra que envió pacientes a Hábitat y que también he tenido familiares residentes, destaco la atención permanente y, sobre todo, la independencia que les facilitan. Eso sí, tienen siempre recursos a la mano. Este modelo recoge lo que todos buscamos para esa edad, en cuidado y autocuidado”, afirma la especialista.

Repensar el modelo, la clave
Clara Sánchez agrega que dentro de los principales beneficios de este proyecto está el cuidado especializado para sus residentes. Esto se expresa, por ejemplo, en contar con un médico permanente, otro de ronda, enfermeras y auxiliares preparados para la atención de los residentes que lo requieran en cualquier momento, tanto los autónomos, quienes lo son medianamente y también los independientes. “Las familias son copartícipes de ese cuidado y los servicios que les ofrecen. Los adultos mayores pueden vivir a sus propios ritmos, rodeados de personas con estilos de vida similares, ventajas que no podrían disfrutar estando solos en casa. Este tipo de cuidado es altamente selectivo y responde tanto a necesidades individuales como a las colectivas”.

La experta en programas para la tercera edad señala que cada vez es más la población adulta mayor, y el estado y las instituciones tendrán que prestar atención a esto. Se estima que para el año 2030, en Colombia más o menos un 15 % de la población tendrá más de 60 años. Esto confirma la necesidad de programas que se focalicen en la prestación de servicios para esta población, mediante actividades de prevención y promoción del bienestar y la salud”.

En este sentido, Hábitat ya está haciendo la tarea. Estos 10 años han sido de aprendizaje para este modelo centrado en la integralidad de los adultos mayores, afirma su gerente, Jaime Posada. Según él, la meta ahora es expandirse, llevar la experiencia y el conocimiento a otras ciudades del país.

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