¿Los food trucks son malos vecinos?

¿Los food trucks son malos vecinos?

¿Los food trucks son malos vecinos?

Vecinos y empresarios tradicionales se quejan de ellos. Concejo avanza en regulación para este negocio, que ha mostrado interés en funcionar sin afectar a la ciudad.


La innovación choca y en muchos casos también afecta. Eso es lo que sienten los comerciantes y vecinos de Manila, Ciudad del Río, Vía Primavera y Provenza frente a la llegada de los food trucks a sus barrios.

Para ellos, este floreciente negocio es el responsable del ruido que les impide descansar por cuenta de las plantas de eléctricas, o bien de ser fuentes de plagas por la mala disposición de los residuos sólidos. Otros indican que la congestión vehicular, que se ha agravado en los últimos años, se ha acrecentado por el estacionamiento irregular en el espacio público.

Los comerciantes van más allá y les piden a las autoridades controles efectivos para estos negocios porque, aseguran, se constituyen inclusive en una forma de desleal competencia.

Basuras, mal parqueo y ruido
Para los comerciantes de Poblado Centro, no ha sido buena la llegada de estos vehículos a competir. Luis Guillermo Orjuela, presidente de la Corporación Zona Rosa, dice que “lo que implique la invasión al espacio público termina por deteriorar el sector comercial formal”. Afirma que el montaje de un establecimiento comercial implica sumas importantes de dinero en la compra o alquiler del lugar, la contratación de personal y el pago de impuestos.

“Los food trucks son un modelo de negocio que invade el espacio público e impacta directamente el sector comercial, pero no tiene las inversiones ni los riesgos que tiene el comercio tradicional”, indica el representante y vocero de la Corporación Zona Rosa.

Claudia Ramírez, presidente de la Junta Administradora Local, afirma que hay varios sectores que se están viendo afectados por la masificación de estos vehículos. Uno de ellos es Ciudad del Río donde, a pesar de contar con un espacio, “como no se han organizado es muy difícil el manejo”.

La edil explica que uno de los inconvenientes más importantes es el manejo de los desechos. Allá “vemos fenómenos de ratas y plagas que están siendo incontrolables en parte por esos camiones”, asegura.

En ese mismo sentido se expresa Inés Sánchez, de la Fundación Ciudad del Río, que agremia a los vecinos de las unidades de este sector de la comuna 14: “Las basuras nos están generando ratones”.

Añade que uno de los problemas que se han presentado en los últimos 2 años y medio con estos vehículos es la disposición de las plantas eléctricas, que permanecían encendidas más allá de las 2 a. m.

Sánchez dice que la presión y gestión ante las autoridades permitió que las plantas dejaran de ser un impedimento para el descanso. De todas maneras, el problema del mal parqueo se regularizó: los camiones parquean en las zonas de estacionamiento regulado y, según dice, es lo único que les exigen es el pago del parqueo.

Regulación en camino
“Los food trucks nos preocupan porque no hay un marco legal claro”, dice Luis Guillermo Orjuela. Esa queja por falta de regulación ha sido oída por el Concejo de Medellín, donde se instaló una comisión accidental presidida por Daniel Carvalho.

Él reconoce que “no está claro dónde se pueden estacionar para vender, qué normas deben cumplir y cuánto deben pagar por hacer ese aprovechamiento del espacio público y cómo mitigar las posibles afectaciones a los vecinos”. Por ello, explica el concejal, se avanza en gestiones con la Alcaldía y los representantes de ese gremio, quienes han manifestado interés en que se regule su actividad para evitarles perjuicios a los demás ciudadanos que viven en El Poblado.

Por Álex Esteban Martínez
alexm@gente.com.co