Fondas de mi Barrio, el evento de feria en el que no se puede vender nada

Fondas de mi Barrio, el evento de feria en el que no se puede vender nada

Fondas de mi Barrio, el evento de feria en el que no se puede vender nada

Vecinos de la calle 13A con carrera 71, en Belén Las Playas (Medellín) se unieron para celebrar la tercera edición del encuentro en el que con música, juegos y mucha comida viven la Feria de las Flores.

Una par de radiolas, un micrófono de vieja data, una plancha de carbón, una olla de cobre y un teléfono negro de disco daban la bienvenida a la fonda de Nelson Montoya, uno de los habitantes de Las Playas, que junto con su familia se unió a Fondas de mi Barrio.
A la iniciativa de Montoya otros vecinos se sumaron para vivir un poco de la Feria de las Flores en este rincón de Belén.

¿Cómo nació?
Carlos Bustamante es un psicólogo social y líder comunitario que llegó a su apartamento en Las Playas hace poco más de 12 años. Cuenta que desde un principio los vecinos lo acogieron a su esposa, Martha, y a él con mucho cariño.

Y es que cariño es lo que sobra. Lo de la calle 13A con carrera 71 en Belén Las Playas es lo más parecido a lo que podríamos llamar una “vida de barrio”. Según sus habitantes, allí se vive con un aire de unión desde hace décadas, cuando solo eran mangas.

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María Liliam Sánchez de Ossa, quien vive en el barrio desde hace unos 56 años, es una de las fundadoras. A los 91 años cuenta que llegó allí proveniente de Buenos Aires, donde aprendió desde muy pequeña el ambiente festivo que se manifestaba en fin de año.

Sentada en el frente de su casa mientras sus nietos arman a punta de tablas y taladro la fonda que usarán al día siguiente, dice con voz alegre que las fiestas en su hogar, adonde llegaban los campesinos de Santa Elena, eran “una cosa sagrada”.

El ritual se lo trajo cuando llegó con su esposo y sus 20 hijos a las mangas cercanas al aeropuerto Olaya Herrera, a mediados de los 60 y aún pervive.

Daniela Vásquez Ossa, nieta de doña Liliam, cuenta que esa relación estrecha con los vecinos ha sido de toda la vida y toma simpáticos ribetes. Por ejemplo, su mejor amiga es hija de la mejor amiga de su mamá y nieta de la mejor amiga de su abuela.

Dicho vínculo ha permitido que cada Semana Santa los vecinos decoren 2 estaciones del viacrucis juntos, que se unan para Amor y Amistad, y que en diciembre junten esfuerzos para hacer una novena colectiva en la que no solo los niños son los beneficiados con los aguinaldos, sino también los adultos. Y en Feria de las Flores no podía ser de otra manera.

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“Finde” de fondas
Carlos Bustamante cuenta que después de un viaje a Estados Unidos, en el que notó la frialdad y lo difícil de la vida de sus nacionales, volvió con ganas de celebrar la feria con sus vecinos.

En un principio pensó en un asado con uno que otro vecino, pero luego, gracias a la colaboración de su esposa, se convirtió en un toldo que finalmente luego mutó a un “compartir” en el que todos ponen para disfrutar de lo que los demás han hecho.

Y con esa tónica continúan. La tarde del sábado 4 con carpas, cintas, flores, vinilos y cartulinas los vecinos armaron las fondas en las que al día siguiente repartieron desde un desayunito hasta morcilla y meriendas para regalar a los vecinos.

Bustamante es claro: “De entrada puse una condición y es que no se puede vender nada y se pierde el sentido de la generosidad del paisa, además de que se nos llenaría de gente que quiere vender cosas”. Con esto en mente, queda clara la mecánica: “La idea es que cada casa haga un arroz con leche, una fritanga, patacones y les regalen a los vecinos”.

Consuelo Gómez dice que vive en Las Playas desde hace 55 años y añade entre risas, “ayer”. Para ella este tipo de eventos le devuelve su sentido a la Feria de las Flores, a la que no duda en señalar de estarse “privatizando”.

“¿Cómo ir a ver el Desfile de Silleteros cuesta 100.000 pesos? No puede uno; en cambio aquí la pasamos muy bueno y tenemos nuestro propio desfile de silleteritos, y, aunque es de la cuadra, quien quiera venir es bienvenido”, concluye Gómez.

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Por Álex Esteban Martínez Henao
alexm@gente.com.co