Así vive una familia vegana en Medellín

Así vive una familia vegana en Medellín

Así vive una familia vegana en Medellín

Por medio de redes sociales estos vecinos de Belén (Medellín) comparten su experiencia de vida, recetas y consejos sobre veganismo. Conózcalos.


Apenas en una fiesta reparten las golosinas, Emmanuel se sienta en el piso para clasificarlas. Sabe cuáles se puede comer y, aunque para un niño de 4 años no debe ser fácil, él la tiene clara: “Somos veganos porque amamos los animales y no nos gusta maltratarlos”.

Andrea Guerrero y Johnatan Gómez se conocieron hace 10 años en el círculo de vegetarianos de Medellín. En ese entonces ella apenas estaba dejando la carne (gracias a La Revolución de la Cuchara, una organización en la que se hizo activista) y él era de esos que dicen que son vegetarianos, pero que comen pescado.

En 2013 se casaron y sobre la mesa siempre estuvo el veganismo, que, en palabras de Andrea, “es excluir cualquier actividad o producto en el cual esté involucrada la explotación y crueldad hacia los animales. Es un principio ético que se adopta por respeto a los animales, valorando la capacidad que estos tienen de sentir”.

Un documental sobre la industria lechera los motivó y un día cualquiera, Johnatan, que ya era cocinero, le dijo a esta ingeniera biomédica que era hora de dar el siguiente paso.

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Al principio, aseguran, fue difícil dejar la pastelería tradicional. La decisión de no comer animales, no vestirse con sus pieles, no ir a espectáculos que los involucren y no usar productos experimentados en ellos ni que tengan ingredientes de origen animal coincidió con el embarazo de Andrea.

“La verdad, me asusté un poco, porque me faltaba mucha información y tenía la duda de si podía ser vegana o no durante esta etapa”. Se dedicó a investigar y luego de que supo que no había problema fue donde el ginecobstetra para que la asesorara. Lo único que necesitaba era una dieta balanceada.

“Nueve meses después de un embarazo casi perfecto, nació Emmanuel en excelente estado de salud. Y ahí comenzó nuestro reto máximo: criar a un niño vegano en un mundo especista (que discrimina arbitrariamente en función de la especie)”.

El pediatra no opuso resistencia y en cambio los apoyó. La idea de Andrea era alimentarlo con leche materna hasta los 2 años, pero por sus viajes de trabajo, a los 11 meses se le secó. Ahora su preocupación era la leche de fórmula, pues en Colombia no hay opciones veganas.

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Sin embargo, los suplementos de vitamina B 12, las frutas, las leguminosas, los frutos secos, la leche de arroz y, de vez en cuando, los dulces veganos se convirtieron en sus aliados. Todo obviamente con supervisión médica.

Poco a poco esta vecina aprendió a arreglárselas y en 2016, luego de quedar desempleada y de que una publicación suya sobre maternidad se hiciera viral en redes sociales, creó Una Familia Vegana, un blog para hablar sobre “mi experiencia como madre de un niño vegano desde el vientre y sobre todos los temas alrededor del veganismo”.

Aunque confiesa que es muy inconstante, más de 10.000 seguidores en Facebook son fieles a su contenido. La mayoría son de otros países y la han motivado a pensar en dedicarse de lleno al tema (por ahora es un plan a futuro), pues para ella y su familia es muy importante ser fuente de inspiración.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co