Estudiantes del Columbus llevarán agua a La Guajira

Estudiantes del Columbus llevarán agua a La Guajira

Estudiantes del Columbus llevarán agua a La Guajira

Mediante la campaña Todos somos Guajira, The Columbus School también pretende entregar 800 kits escolares y construir 2 salones multifuncionales.

Cuando la profesora Luz Miryam Arango, o La Mona, le habla a sus alumnos del Columbus School sobre responsabilidad social se le salen las lágrimas. Para ella, que un niño de kindergarten —después de conocer la situación de La Guajira— done su regalo de Navidad a los niños wayúu, vale más que todo el dinero del mundo. Justamente ahí es cuando siente que cumplió su misión como educadora.

Esta docente también les enseñó a sus 115 estudiantes de octavo grado que en el Cabo de la Vela agua significa escolarización para al menos 615 indígenas. Por eso viajarán al norte del país el próximo 13 de febrero, con el objetivo de garantizársela por un año, mediante carrotanques desde Riohacha. Además, piensan hacer 2 enramadas culturales, o salones multifuncionales, y entregar 800 kits escolares.

Para lograrlo, todo el colegio se puso en modo Todos somos Guajira. La meta en plata son 55 millones de pesos, más todas las ayudas extra que les quieran dar. Hace una semana habían contado 35 millones de pesos y un sinfín de cajas llenas de todo tipo de donaciones.

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El trabajo de La Mona es en el aula de clase, mientras que los estudiantes son quienes gestionan las ayudas. Cada uno llena su alcancía, todos van de salón en salón para concientizar a sus compañeros sobre las necesidades de los wayúu y recolectan dinero, hacen rifas o venden comida. Asimismo, les escriben a las grandes compañías para que se unan a la causa y les cuentan a sus familiares para que ellos también aporten. Eso sí, nada es obligatorio.

Pero esta no es la primera vez que el colegio crea este tipo de labores. Hace 15 años decidieron realizar una expedición con los estudiantes de octavo para hacer un intercambio cultural y formar ciudadanos éticos con responsabilidad social. Eligieron el Amazonas y estuvieron durante más de 2 décadas apoyando a la comunidad de San Martín de Amacayacu.

Gracias a la intervención de los alumnos, lograron construir una escuela y, después de dotarla de tecnología y baterías sanitarias, obtuvieron que el Estado les garatizara conectividad energética. Cuando sintieron que podían irse, porque ya esa población se había autorregulado, fijaron sus ojos en La Guajira y extendieron la invitación a todo el Columbus School. Así nació la campaña Todos somos Guajira.

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“El primer año estuvimos en la comunidad El Milagro, conseguimos en efectivo 52 millones de pesos y 2 toneladas de recursos físicos. Allí fabricamos una escuela y les dimos una solución de agua sostenible”, asegura la profe y señala que eso mismo hicieron hasta el año pasado con la ranchería de Kascajalito.

En 2018 quisieron subir más hacia el norte, donde, de acuerdo con esta antropóloga magíster en Educación, la crisis humanitaria es muy grave. Se contactaron con la institución educativa Cabo de la Vela y supieron que el problema de deserción escolar se llama agua, ya que por salubridad no cuentan con pozos. “Al garantizarles este recurso en la escuela, los estudiantes van. Ese es el gancho”.

Todos somos Guajira
Transformar la sociedad es el deber de las nuevas generaciones. Precisamente eso es lo que piensa Elena Martínez, pues esta adolescente y sus compañeros quieren que los niños wayúu tengan tantas oportunidades como ellos. “Deseamos que puedan estudiar para que tengan un mejor futuro. Nos importa demasiado nuestro país y nos interesa ayudar a la gente que no es tan afortunada como nosotros”.

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Igualmente Rosario Navarro, alumna de octavo grado, expresa que La Mona les ha inculcado no ser indiferentes con las problemáticas de la sociedad, pues deben “ser ciudadanos activos, que aporten cambios”. Por esa razón es que también planean en su viaje, que va hasta el 17 de febrero, reducir su huella de carbono, para eso evitarán al máximo generar basuras.

Del mismo modo, Luciano Vélez dice que no solo lo hacen por colaborarles a los habitantes del Cabo de la Vela, sino que incluso es una lección de valores importante, “uno aprende a dar sin esperar nada material a cambio, aunque la experiencia, el intercambio cultural, la satisfacción y la gratitud de las personas son una gran ganancia”.

Esta campaña, que solo beneficia a las comunidades con una fuerte organización social, busca unir esfuerzos y generar empatía entre los estudiantes, pues, como dice La Mona, “todos tenemos una deuda simbólica con el país, no hay que esperar el mañana, porque el futuro es ahora”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co