El Atanasio, uno de los estadios más peligrosos por los rayos

El Atanasio, uno de los estadios más peligrosos por los rayos

El Atanasio, uno de los estadios más peligrosos por los rayos

El 98 % de las tormentas que caen en la ciudad son eléctricas, ¿cómo incide esto en la seguridad de los asistentes a los partidos y espectáculos en el Atanasio Girardot?

En la memoria de los aficionados al fútbol el partido entre Colombia y Chile en la Copa América Centenario pasará como uno de los más largos de los últimos años.

¿El motivo? Una tormenta eléctrica que cayó sobre el Soldier Field de Chicago y que obligó a las autoridades a suspender por más de 2 horas el encuentro que al final ganaría el conjunto austral por un 2-0 sobre el seleccionado cafetero.

Daniel Aranguren y Juan Carlos Inampués también recuerdan ese encuentro y no precisamente por el resultado. Estos ingenieros eléctricos y cabezas de la firma Keraunos (un emprendimiento de la Universidad Nacional) exponen este caso como el manejo que se le debería dar al fútbol profesional colombiano —y todas las concentraciones de público— para evitar tragedias asociadas a la caída de rayos.

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Ruge el cielo, no las tribunas
Colombia es uno de los países en el mundo con la mayor actividad de rayos, y Medellín la zona urbana del país con mayor cantidad de descargas eléctricas. ¿Cómo se forman?

“Los rayos provienen de unas nubes que se llaman cumulonimbos, de más de 10 o 12 kilómetros de altura, que se cargan eléctricamente de la misma manera en la que nosotros nos cargamos eléctricamente cuando pasamos una peinilla por el pelo”, explica Aranguren. “Allá se forman unas cargas eléctricas que se acumulan hasta que terminan produciéndose los rayos dentro de la nube o bien de nube a tierra, que son los que ponen en peligro a las personas”, agregó el ingeniero electricista.

Nuestro país tiene unas condiciones propicias para este fenómeno, como la alta radiación solar, la humedad alta y una orografía muy compleja.

Medellín reúne buena parte de estas condiciones, lo que hace que “se formen con mucha facilidad sistemas de tormenta y se mantengan por varias horas” dice Aranguren. “La ciudad no es el sitio de mayor actividad de rayos en el país —ya que ese lugar lo ocupan el valle del Magdalena Medio y el Catatumbo—, pero como centro urbano sí es la zona metropolitana que tiene la mayor actividad de rayos“, indicó.

Las cifras son dicientes. De acuerdo con el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd), el 98 % de las tormentas que caen en la ciudad son eléctricas.

Según los registros del Sistema de Alertas Tempranas del Valle de Aburrá (Siata), la mayoría de las descargas tiene mayor densidad hacia la ladera occidental del área metropolitana.

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¿Cuán alto es el riesgo?
Datos de Aranguren indican que el país tiene una tasa “altísima” de decesos por cuenta de los rayos. Colombia tiene “la tasa de muertes por millón de habitantes hasta 20 veces más grande que otros países”. Una investigación de la Universidad Nacional publicada este año estableció que entre 1997 y 2014 fallecieron 1173 por el impacto de rayos.

En ese periodo, Antioquia encabezó la lista de departamentos con mayor número de muertes por este fenómeno, al alcanzar 218 víctimas, más del doble de Cauca (124), casi 3 veces las de Santander (77) y Valle (74), y muy por encima de Bolívar (64), Magdalena (59), Córdoba y Boyacá (ambos con 57).

El peligro en el fútbol
Si de memoria se trata, los fanáticos del fútbol también recordarán el 24 de octubre del 2002 o, mejor, la muerte de Giovanni Córdoba y Hermann “Carepa” Gaviria.

Según informaron algunos medios, 10 minutos después de que empezara la práctica en la cancha número 2 de la sede del Deportivo Cali, fue necesario suspender el entrenamiento por un balonazo que recibió Léider Calimenio Preciado. Mauricio Espinoza pidió agua a uno de los auxiliares y en ese momento Carepa, que estaba a su lado bromeó: “Con toda la que está cayendo y vos pidiendo más”, le contó a los medios por aquel entonces.

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Espinoza corrió por el agua y cuando se encontraba a 5 metros de Gaviria, “sentí que el mundo me había pegado encima, como un golpe atrás de la cabeza”.

Carepa, que había pertenecido a Nacional, Tolima, Bucaramanga y el Cali y había integrado la Selección Colombia que participó en el mundial del 94, falleció como consecuencia de las heridas.

Este hecho, que todavía impresiona a los hinchas del Cali, no es el único que se ha presentado en el mundo del fútbol profesional colombiano. La firma de Aramburen e Inampués ha identificado más episodios en los que los jugadores y el público han corrido riesgo por la caída de rayos. Uno de ellos ocurrió el 12 de abril en el encuentro entre Rionegro Águilas y Patriotas, disputado en el estadio Alberto Grisales, del Oriente antioqueño.

Al minuto 3, el delantero Mario Álvarez entró al área de Rionegro y, bajo la presión intensa de los marcadores rivales, remató al arco. El balón, que pasó por entre las piernas del meta paraguayo Roque Cardozo, entró al arco justo cuando cayó un rayo, que obligó al árbitro Nolberto Ararat a suspender el encuentro.

De acuerdo con Inampués, este tipo de hechos se pueden evitar porque se cuenta con la tecnología que permite pronosticar hasta con horas de antelación la caída de rayos. Esta tecnología fue la que permitió detectar desde las 4 p. m. del día del encuentro tormentas eléctricas en las cercanías al estadio rionegrero.

A juicio de los ingenieros de Keraunos, ese partido no debió haberse jugado porque media hora antes del encuentro se había detectado actividad de rayos al norte del José María Córdova (a 12 km del estadio) y penas 10 minutos antes los rayos estaban cayendo a 5 km del Alberto Grisales.

Lo mismo ocurrió el jueves 3 de mayo, cuando se disputó el partido entre el Medellín y el América de Cali, que fue suspendido en el minuto 2 del segundo tiempo, luego de que se reportaran 8 truenos en inmediaciones del Atanasio Girardot.

A juicio de los investigadores, esta decisión “revela que las decisiones de suspensión no están sustentadas realmente en acciones preventivas, sino más bien reactivas, que no mitigan el riesgo para las personas”. Inampués sostiene que los estadios, que son unas de las estructuras más sensibles a este riesgo por su ubicación y concentración de público, deben contar con sistemas de protección, como pararrayos, bajantes y puestas a tierra.

Además tienen que contar con sistemas que anticipen la caída de rayos, como los que ya se usan algunas empresas para la protección de campos petroleros y redes de transmisión eléctrica.

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¿Cómo se previene?
Consultado por este asunto el Dagrd explicó que coordina el Puesto de Mando Unificado, que se instala para cada concentración masiva, incluyendo los partidos del fútbol profesional colombiano.

Señaló que, gracias a la información que recibe del Siata y haciendo uso de sus facultades legales, recomendó suspender el encuentro entre el DIM y el América.

Aclaró que si bien el estadio cuenta con un sistema de pararrayos en las tribunas, el campo de juego no los tiene, por lo que recomienda suspender o aplazar los encuentros cuando sea conveniente.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co