Envigado quiere estar libre de fauna en cautiverio

Envigado quiere estar libre de fauna en cautiverio

Envigado quiere estar libre de fauna en cautiverio

Envigado busca liberarse de una realidad que involucra animales silvestres en cautiverio. Conozca el triste panorama y las acciones.

Antes de que Rodrigo Giraldo viviera en la casa a la que llegó hace 5 años y 3 meses ya lo hacía una tortuga, fanática de la lluvia y alejada de la fama de lentas que tienen las de su especie. Es raro verla, cuando cae mucha agua Rodrigo sabe que saldrá a pasear por el patio y le deja un poco de comida.

Fue hasta hace unos pocos días que supo de su error. A pesar de que él no la llevó a su casa, allí vive en cautiverio, lejos de su hábitat, pero a él la quiere regresar. Mientras espera la visita acordada con funcionarios de Corantioaquia, para la entrega voluntaria de la tortuga, Rodrigo se alegra de saber que el animal se sumará a la lista de individuos silvestres rescatados y liberados en Antioquia, que a febrero de este año iban en 155. Una cifra cercana a la de entregas voluntarias reportadas en Envigado durante todo el año pasado.

De acuerdo con Juan Camilo Salazar, del programa de Fauna de la Dirección de Ecosistemas y Biodiversidad de la Secretaría de Medio Ambiente del municipio, en 2017 un total de 142 animales fueron devueltos por la comunidad, siendo la de los reptiles la especie más reportada (95 individuos), especialmente tortugas, y también algunas serpientes e iguanas. Asimismo, mamíferos, que suelen ser titíes, monos aulladores y algunos felinos silvestres (como el tigrillo rescatado en un centro comercial), aunque cada vez son menos los casos de este tipo.

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En cuanto a decomisos, el mismo año fueron 6 animales silvestres, 5 de ellos aves (en su mayoría, loros y sinsontes). En el caso de los rescatados (aquellos individuos en situación de vulnerabilidad, por ejemplo, zarigüeyas heridas en las vías, y aves chocadas contra vidrios), estos sumaron 143, con un mayor porcentaje de aves y mamíferos. Y en lo que tiene que ver con reubicaciones  (similares a los rescates, pero el animal está en buenas condiciones), la cifra llegó a los 45, siendo significativos los reptiles (más serpientes e iguanas) y los mamíferos (más zarigüeyas y ardillas —ver recuadro—).

Los recorridos barrio a barrio y las denuncias ciudadanas han sido las herramientas más útiles en este proceso de recuperación, que en Envigado ha venido tomando más fuerza desde el año 2006. Sin embargo, en ambos casos hay que tener en cuenta que no todas son faltas y que, siempre y cuando los individuos se tengan en las condiciones indicadas, hay algunas excepciones. No todas las tenencias son ilegales.

Según Salazar, “hay aves permitidas para comercializar, como los pericos australianos, los loros fisher, los canarios (no costeños, que son nativos y protegidos por la fauna silvestre). El llamado es a tenerlos bien. El caso típico de las loras: están prohibidas, ni siquiera sueltas por las casas, porque todo es cautiverio. Hay jaulas muy grandes y espacios del tamaño de una finca, pero así no debe ser, no están en su hábitat, no pueden cumplir con sus funciones vitales, como dispersar semillas, polinizar y otros beneficios al ecosistema. Otra cosa delicada: hemos presenciado casos de loras a las que les dan chocolate con pan, a una hasta le daban tinto y era lo que tomaba con las visitas”.

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Aclaró que la mayoría de las veces los animales silvestres en cautiverio registran problemas nutricionales que no se reflejan de inmediato, pero con el tiempo se hacen notar. Y para quienes temen soltarlos por la creencia de que afuera no se podrán defender solos, dijo que una liberación no debe ser inmediata, primero hay una rehabilitación.

“El animal rodeado siempre de personas tienen una impronta generada por el mismo humano, a quien ven como el proveedor de alimentos. Lo que hace la Secretaría es recibirlo para entrégalo al Área Metropolitana, que tiene un Cav (Centro de Atención y Valoración a la Fauna Silvestre), y los expertos se encargan para llevarlo de nuevo a la vida silvestre. No hay que negarle la oportunidad de recuperarse e interactuar con individuos de su misma especie”, sentenció el experto.

Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co