Envigado está en alto riesgo climático

Envigado está en alto riesgo climático

Envigado está en alto riesgo climático

De los 125 municipios de Antioquia Envigado está en el puesto número 21; esto, considerando que los que ocuparon los primeros 30 no están bien.

Me encontré con una información relacionada con el anuncio del título y la entrada de esta nota en un comunicado oficial. Pero el hecho de conocer que estábamos en riesgo por ocupar esa posición entre 125 territorios solo fue posible hasta que me senté con una experta en el asunto. Lo bueno es que ya se adelantan acciones en la ciudad, no para cambiar la realidad, sino para enfrentarla.

Comparto, entonces, este espacio con la ingeniera forestal Gloria Inés Uribe, líder del programa de Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente de Envigado, la misma que me dejó claro por qué nuestra vulnerabilidad — debido al cambio climático— es alta, qué pueden seguir haciendo las autoridades y cómo podemos aportar nosotros, los ciudadanos de a pie.

Lo primero es conocer el nombre de una ruta de trabajo, trazada a 2030, pero que desde ya tiene camino andado. Es el “Plan de mitigación y adaptación al cambio climático y a la variabilidad climática en el municipio de Envigado”. Se construyó en asocio con la UPB (como ente académico acompañante) y se entregó hace aproximadamente 1 mes.

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Actuar antes de divulgar todo
Señaló Uribe: “Las acciones vienen en marcha y no van a esperar a que socialicemos y divulguemos todo. Con esto podremos organizar nuestro norte de acciones y saber a qué le estamos apuntando para futuras construcciones de otros planes de desarrollo; este plan orienta el camino (…). Ocupamos el puesto 21 de los municipios de Antioquia con mayor riesgo climático —aquí cabe mencionar que La Pintada se ubicó en el primero; Sabaneta, en el segundo y Rionegro, en el tercero—”.

“Los primeros 30 —continuó— no estamos bien, tenemos vulnerabilidad alta. La calificación se dio sobre 83 indicadores del Ideam. No fue un cálculo local, sino nacional; información oficial que allí reposa. Lo que legalmente esté registrado (como la compra de predios para protección del recurso hídrico, por ejemplo). Sin embargo, fue entre 2010 y 2014; lo que se hizo después no entró en el cálculo. El Silape no calificó oficialmente (el acuerdo que lo acoge es de 2016)”.

Además agregó que “la calificación por eso da ‘muy vulnerable’ (amenaza alta), vulnerabilidad alta en la disponibilidad del recurso hídrico. En períodos de sequía (como se seguirán presentando, por efectos del cambio climático; una realidad en nuestro territorio) habrá déficit de agua para acueductos veredales. El área urbana (abastecida por el embalse de La Fe) con seguridad perderá un poco su capacidad, pero no se verá tanto en apuros porque lo bombean otros ríos. Es grave que se disminuya el agua disponible; es uno de los puntos más críticos”.

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¿Y cómo se traduce esto, qué podríamos empezar a notar? Resulta que, aunque las zonas rurales llegarían a verse muy afectadas, nosotros también, puesto que la información del Ideam mostró que dentro de 20 a 30 años lloverá entre un 20 % y un 30 % más en la parte baja del municipio, en el casco urbano, mientras que en la parte alta la cantidad disminuiría un 10 %.

“Esto, por efectos del cambio climático. Por ejemplo, cambios de uso del suelo: pasar de bosque y cultivo a vías o casas. También, el uso de fertilizantes y materiales nitrogenados (por eso el trabajo en buenas prácticas agrícolas y ambientales que se adelanta con agricultores). Asimismo, por pérdidas de coberturas boscosas”.

Así mismo dijo que “también ha cambiado la temperatura a escala global. La zona de ubicación de Colombia se combina con corrientes de otras zonas; nada de eso lo controlamos, pero dependiendo de cómo estamos en el territorio, esto afecta más o menos. Hay cambios que no gobernamos, pero sí el cómo tenemos el territorio para esa cantidad de lluvia que podría llegar e inundar, cómo está el sistema hidráulico para la recolección de lluvias”. Mencionó la ingeniera forestal que las estructuras construidas hace más de 50 años para recoger aguas de lluvia fueron pensadas para una ciudad con menos habitantes y desarrollo.

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“Hay que trabajar en esto, pero con otras medidas, por ejemplo, la de drenaje sostenible: no hay que impermeabilizar todo, sino que entre más piso verde haya, más posibilidad de que el agua infiltre y no se concentre toda para recoger; que en el diseño de vías y urbanizaciones se busque construir más áreas verdes que permitan infiltración. ¿Qué es lo que nos hace resilientes al clima (es decir, tener la capacidad de enfrentar cambios que traen problemáticas y salir bien)?, es el verde”.

“Y en esto ya ha habido transformación: en los sistemas de áreas protegidas, en más siembras de árboles urbanos y rurales, en los predios comprados para zonas boscosas, en la recuperación de pisos verdes (retirando cemento de los antejardines) y en las apuestas por parques lineales ambientales (hectáreas verdes recuperadas, incluyendo el humedal de El Trianón y sus funciones relevantes por la alta captación de agua), entre otros”, concluye.

Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co