“Las ciclorrutas mal diseñadas en Medellín son un peligro”

Entrevista a Mauricio Mesa, activista de la bicicleta en Medellín

“Las ciclorrutas mal diseñadas en Medellín son un peligro”

El activista de la bicicleta, Mauricio Mesa, quien ha vivido todos sus 45 años en Carlos E. Restrepo, opina sobre la cicloinfraestructura de Medellín.

Hace 5 años este vecino cambió la corbata y la administración por el pito y los tenis. Como los mayas predijeron que el 21 de diciembre de 2012 el mundo se iba acabar, Mauricio decidió cambiar el suyo, el que lo mantenía metido en una oficina, para dedicar todos sus esfuerzos a su gran pasión: la bicicleta.

Desde que aprendió a montar en una monareta prestada a los 4 años, porque la que iba ser su primera cicla se la robaron un 24 de diciembre antes de que la pudiera tener en sus manos, Mauricio no ha dejado de sentir una “libertad inmensa” al transportarse en una bicicleta.

No sabe cuántas veces la usa, pero estima que pasa por lo menos 6 horas a la semana montado en un caballito de acero. Es instructor para quienes quieren usarla como medio de transporte, ha aprendido de legislación para saber defenderla, ayuda a planear las Sicleadas y realiza todo tipo de actividades que giren en torno a las 2 ruedas, pues para él “la bicicleta es una herramienta que transforma sociedades”. Así ve Mauricio Mesa la movida ciclística.

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¿Cómo ve el panorama ciclístico en Laureles y en Medellín?
“Hay que mirar la bicicleta como una opción y no una alternativa. Lo que hacemos desde el colectivo Siclas es fomentar el ciclismo urbano, que, si bien se ha promocionado desde la sociedad y en parte desde la institucionalidad, ahora está estancado. Muchas personas han encontrado barreras para hacer de la bicicleta su transporte cotidiano, la principal es el miedo a ser arrollado, hay mucha incultura y el parque automotor ha crecido mucho. Además Medellín ha sido diseñada para los carros”.

¿A cree qué se debe la ola ciclística que se ha presentado en los últimos años?
“Hay varios detonantes, por un lado está la creación del sistema público de bicicletas EnCicla, que va cumplir 6 años, una tesis de grado que ha contado con el apoyo del Área Metropolitana, autoridad de tránsito de la región, y que ha permitido ahorrar mucho tiempo y dinero.

Además está la conformación hace cerca de 7 años del colectivo Siclas, en el que realizamos una actividad recreativa abierta como la Sicleada, que se hace todos los miércoles y que promueve el transporte en bicicleta. Empezamos un 22 de septiembre de 2010, el Día Mundial sin Automóvil. Esto fue creciendo por redes sociales y el voz a voz y hemos alcanzado hasta los 2800 participantes. La Sicleada es un acto político, una manifestación pacífica de que somos muchos y merecemos respeto, pero también necesitamos infraestructura, inversión, protección y educación”.

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¿Han tenido problemas con las autoridades por realizar las Sicleadas?
“Siclas es un tipo de masa crítica que se hace cada 8 días y que no tiene una cabeza visible, somos un grupo que se reúne a planear unas rutas. No hemos tenido problemas, la autoridad ve perpleja cómo la sociedad se organiza para salir en multitud. Nosotros los hemos invitado a que compartamos aprendizajes, pero solo una vez nos acompañaron. Hay muchas cosas que se hacen en las Sicledas que no nos gustan, pero no somos ley. Hay que tener en cuenta que la bicicleta es libertad, mas no libertinaje”.

¿Cuál es su opinión de las ciclorrutas?

“Los ciclocarriles son muy buenos para los novatos, pero encasillan, son invadidos y no hay mucho control. Apenas cuentan con 20 guardas. Si bien hay algunos kilómetros no está tejida la red, son tramos sueltos. Sería muy bueno si conectaran viajes. Solo hay un puente, el de San Juan, que conecta de manera segura las 2 bandas del río.

En muchos países se condena la cicloinfraestructura porque te irrespetan si no estás en ella. Si está mal diseñada, es un peligro. Cuando está en el andén crea conflictos innecesarios entre ciclista y peatón.

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La cuestión es que como tenemos tan poco espacio público y la mayoría de las vías son utilizadas por carros mal parqueados entonces no hay, entre comillas, por dónde hacerlas, pero sí lo hay. Se pueden hacer ciclocarriles (a nivel de la calle), para que haya conexiones lógicas, por ejemplo, la de Parques del Río no tiene conexión con las otras ciclorrutas de la ciudad”.

¿Cómo es para usted la ciclorruta ideal?
“La mejor es por la calle, se llama ciclocarril, que tenga segregación y control. El circuito que hizo Luis Pérez (desde la 65 hasta la circular primera), que no llevaba a ningún lugar y a unos costos enormes. Es, a pesar de eso, el mejor de Laureles.

Aunque creo que más que construir ciclocarriles hay que pacificar las calles con control e infraestructura que reduzca la velocidad. Además hay que educar y mejorar el sistema de transporte público. No se puede hablar de bicis sin mencionar lo otro”.

¿Cuál es la formación esencial y lo que no le puede faltar a un ciclista?
“Un buen ciclista urbano debe respetar al peatón y las reglas de tránsito, a pesar de que fueron pensadas para los automotores, además debe tener habilidades como, por ejemplo, mirar atrás sin perder el rumbo o hacerse ver en la vía. Debe ser consciente de que el espacio público es de todos, invertir en un buen candado y cargar siempre pito, guantes y gafas”.

Por Santiago Castro Villada
gente@gente.com.co