Viaje al pasado a 78 revoluciones por minuto

Viaje al pasado a 78 revoluciones por minuto

Viaje al pasado a 78 revoluciones por minuto

El 17 de agosto se llevó a cabo el XVIII Encuentro Nacional de Coleccionistas de Música de Envigado. Una cita con la nostalgia.

Eduardo Restrepo Tangarife dice que la música colombiana es su favorita, “porque en el mensaje de la letra están las costumbres y el paisaje de nosotros”. A sus 90 años, este vecino de San José acumula 20.000 long plays, 300 discos de 45 revoluciones por minuto y 600 de 78.

El sábado 17 de agosto él y otros aficionados a la música de antaño se acercaron a la Institución Educativa Fernando González para participar en la edición 18 del Encuentro Nacional de Coleccionistas de Música de Envigado.

“Es un consejo que les doy”, dijo don Eduardo, refiriéndose al vals Frivolidad, de Pepe Aguirre, que seleccionó para compartir con los asistentes. Y es que, como comentó el presentador, este artista chileno no es precisamente el más querido por los coleccionistas, tal vez porque “tuvo el pecado de hacerse muy popular”, sin embargo Colombia fue el único país que le publicó 3 discos de larga duración.

De eso se trata este encuentro: de aprender, compartir los gustos y rescatar la historia musical. Sergio Quiroz Ochoa, presidente de la Corporación de Coleccionistas de Música de Envigado Daniel Uribe Uribe, explicó que esta asociación se conformó con el propósito de “fomentar el culto por la música vieja en el formato de 78 revoluciones por minuto”.

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“En otros países los llaman discos de pizarra o de carbón, empezaron a salir terminando el siglo XIX y en los años 70 del siglo XX se acabaron las disqueras que los producían. La gente creyó que esos discos ya no valían nada, solo algunos de ellos los pasaron al formato long play (es decir a 33 rpm) y otros a 45 rpm”.

El presidente de la corporación comenzó a atesorarlos cuando tenía 4 años, porque a su casa llegaron algunos ejemplares, un radio Philips y un tocadiscos que venían de las casas de sus abuelos. En el kinder compró su primer disco de 78, el Intermezzo No. 1 del compositor Luis Alberto Calvo, interpretado por el tenor español José Moriche.

Ahora que suma 12.000 discos de este formato en su colección, dice que sus favoritas son Perla Violeta Amado,
Margarita Cueto y Sarita Herrera, “por la tradición, porque con esa música nos salieron los dientes a los antioqueños”.

Sonidos que llevan historias
Durante el encuentro cada participante tuvo la oportunidad de sonar 2 canciones en 2 rondas. En el intermedio, la corporación hizo un reconocimiento a don Eduardo Restrepo, como miembro destacado del grupo; al historiador y escritor Jaime Rico Salazar; al investigador y coleccionista Gustavo Escobar Vélez, y al periodista Óscar Octavio Peláez. Como memoria, quedó una grabación en CD donde se compilan las canciones escuchadas de 2 a 10 p.m.

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Al evento llegaron discos grabados desde 1908 hasta aproximadamente 1955, algunos de ellos, por envigadeños. De hecho, a razón de ello surgió el nombre de la corporación, porque los hermanos Uribe fueron de los primeros colombianos en grabar música en el exterior.

Al encuentro del sábado llegaron también coleccionistas de Argentina y Puerto Rico, como José Alberto Judice Ríos, quien seleccionó entre sus 2500 discos unas congas de Enric Madriguera y Tito Rodríguez para deleitar al público en Envigado. Desde hace 2 años este boricua busca traer canciones que aquí no se hayan escuchado, aunque se ha dado cuenta que los aficionados locales tienen repertorios bastante amplios.

Para Jaime Rico, miembro honorario de la corporación y quien ha escrito biografías de diferentes compositores e intérpretes que suenan en estos encuentros, dice que en este evento muchas veces se escuchan joyas importantes de la música, que llaman su atención por lo raras que son.

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En la noche del sábado, por ejemplo, unos coleccionistas de Cali presentaron La reina del carnaval, un disco que tiene el centro de color amarillo y fue prensado en Buenos Aires en 1932. “Solo hay 6 de estos”, afirmó Mauro Restrepo Franco, un vallecaucano que acumula 200.000 grabaciones de música antañona en su computador y unos 4000 long plays.

“Uno desde muy joven está entrenado a oír esta música por tradición de la tierra, de la familia, porque mis ancestros vienen de Andes (Antioquia) y toda esa gente viajó por pueblos cuando había piano con discos de 78, les echaban una moneda de 20 centavos y les daba 5 canciones”, comenta Restrepo y agrega que por eso ahora esta música lo llena de recuerdos.

De este encuentro dice que le quedan la satisfacción y la inquietud de cuándo terminará de conocer al menos la mitad de esas melodías que le llenan el oído.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co