Preocupa la fauna silvestre atropellada en Las Palmas

Preocupa el atropellamiento de fauna silvestre en Las Palmas

Altas velocidades, crecimiento urbano y falta de alternativas de paso para los animales, entre las principales causas. Preocupan las cifras.

Puma captado por una cámara trampa en el sector Charco Azul, en Las Palmas.

Parecemos no dispuestos a entender. Ha pasado casi 1 año pasado y el mensaje no ha sido claro para todos: estamos acabando con la fauna silvestre en nuestras vías. Fue exactamente hace 11 meses y 15 días cuando publicamos en nuestras páginas (dentro de un amplio listado de artículos similares) las cifras preocupantes de El Escobero: para ese entonces —solo en esa loma y sumando resultados desde el año inmediatamente anterior— en promedio, 8 animales silvestres eran atropellados al mes.

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Trabajos de investigación de las autoridades ambientales determinaron que entre agosto de 2014 y el de 2015 se reportaron 93 ejemplares víctimas en esa carretera: 27 mamíferos, 43 aves, 20 reptiles y 3 anfibios (es decir, 7,75 al mes). Pero los números pueden ser otros en cada cálculo, puesto que los mencionados solo incluyen recorridos emprendidos 2 veces por semana, de 3 horas y 55 km cada uno. Así que ¿cuánto aumentaría con los casos omitidos aquellos no identificados ni reportados?

Las medidas no esperaron, la situación era urgente. Así que aumentaron las señalizaciones, llegaron nuevos resaltos y se instalaron a lo largo de la vía pasos altos para los animales, principalmente los arborícolas —12 puentes en total— y los resultados han sido positivos (el director de Ecosistemas y Biodiversidad de la Secretaría de Medio Ambiente, Agustín Gutiérrez, mencionó que los datos exactos están siendo agrupados y en menos de 1 mes serán informados públicamente).

Pero resulta que es una realidad general de nuestra zona rural. La presencia de especies se reparte en las cerca de 3300 hectáreas que integran el Sistema Local de Áreas Protegidas de Envigado, Silape (más del 40 % de nuestro territorio corresponde a bosques naturales). Y ahora los hechos toman protagonismo en la variante Palmas-Aeropuerto, donde en solo un día o, mejor, solo una mañana (la del martes 5 de septiembre) se registraron 3 atropellamientos, según contó Gutiérrez.

A la altura de la Escuela de Ingenieros hubo 2, cercanos, un tigrillo lanudo (especie amenazada) y un erizo o puercoespín. Más adelante, por el peaje nuevo de Pantanillo, un cusumbo mocoso. “Supe que al tigrillo lo encontró un muchacho y él avisó, tomó fotos para alertar. Es muy lamentable que pasen cosas de este tipo, como si alguien lo hubiera hecho intencionalmente, por loco que parezca pensarlo, ¡pero es que 3 animalitos silvestres en un solo día y tan cerquita, gran coincidencia!”, mencionó Daniel Suárez, estudiante y residente de El Dorado.

Y puede que las personas sí transiten muy rápido por esta variante, “pero también las especies salen de manera imprevista y cómo hacer, pues, para que no usen las vías”, respondió Agustín. De manera que de nuevo se hacen necesarias las acciones que en otros trayectos están resultando. Estas se adelantan entre el mencionado despacho ambiental de Envigado, investigadores de la universidad CES y un grupo de expertos en fauna.

Cómo no hacerlo, si las cifras de atropellamientos en Las Palmas son también inquietantes: aproximadamente 30 animalitos en 2 meses (solo los contabilizados, pero son más porque algunos quedan heridos y siguen andando para esconderse o simplemente las personas no los reportan). Explicó el director de Ecosistemas que la alta velocidad de los conductores en sus vehículos, así como los procesos urbanísticos, que ahuyentan la fauna de los ecosistemas y presionan para irse por las vías o buscar un refugio, siguen encabezando las causas de esta problemática.

Dejó claro algo: “La vía al aeropuerto es manejada por la Gobernación, es importante que esta ayude a tomar acciones. Están interesados, sí, pero aún no hay nada concreto”. Implementar normas como en El Escobero (señalizar, disminuir la velocidad, hacer pasos de fauna, no necesariamente aéreos, también pueden ser subterráneos, pues no todas las especies suben a los árboles) es parte de las opciones; “las vías deben ser útiles no solo para el ser humano y sus necesidades, sino al medio ambiente, los ecosistemas y la fauna, y, como sea, necesitamos acciones de corto plazo, urgentes. Ellos (Gobernación) tienen un comité y ya pedimos el espacio para llegar pronto y solicitar con datos en la mano. Ojalá podamos actuar entre todos”, agregó.

Al tiempo que avanza la posibilidad de sentarse para proponer y actuar, en el municipio se avanza con procesos de sensibilización, “pero igual para eso también se requiere el visto bueno”. Otra consideración es acercarse a los constructores, quienes “también deberían aportar qué acciones podrían tomar para disminuir los riesgos.

Por ejemplo, proyectos (al iniciarse) que no afecten las vías, que estas queden con subterráneos amplios para que pasen por la quebrada y sigan por debajo de la vía. Que se instalen pasos y reductores, sobre todo si es un ecosistema de bordes de quebrada. Que planifiquen las vías, sin hacerlas por todo el proyecto. Que se respeten los cerramientos a las unidades y los lotes, no arrimarse tanto a cuencas y bosques; también que se conserven, mínimo, los 30 m que hay que dejar. Y que las mallas no sean tan cerradas, por las que no cabe un animal”, propuso Gutiérrez, para quien a algunos constructores les falta interés al diseñar.

Continuó: “Esto es también un llamado al POT a revisar, a tener consideraciones para usos, conservando los bosques y la biodiversidad que hay dentro de ellos. Consideraciones para las vías, cuáles hacer y cómo, y si ya son existentes, cómo hacer para que no afecten los animales”.

Por Luisa Fernada Angel
luisaan@gente.com.co