En Envigado venden empanadas de morcilla, fríjoles y ajiaco

En Envigado venden empanadas de morcilla, fríjoles y ajiaco

En Envigado venden empanadas de morcilla, fríjoles y ajiaco

Liliana, una envigadeña de cepa, prepara y vende, entre otros productos, estas 3 creaciones. La conocen de otros países, ¿usted qué espera?

Si por algo se caracterizan las empanadas de Lili Ricuras, es por su relleno generoso. A la paisa no le cabe un chicharrón más, la envigadeña por dentro es toda de morcilla y la de ajiaco hasta guasca incluye.

¿Cómo así, se le hacen raros esos rellenos para una empanada? ¿En serio todavía no ha ido a este rincón del barrio La Paz a probar aunque sea una? Qué está esperando. Es uno de esos lugares que todo envigadeño seguidor del sabor casero y tradicional en las comidas debería visitar. Allá estuvimos, y Liliana Tamayo, su creadora, nos contó la historia.

Que no falten las de iglesia
La señora, nacida y criada en las inmediaciones del parque principal del municipio, trabajó como secretaria hasta hace 12 años en una empresa de acabados de la av. Oriental, en Medellín. Pero para que ella encontrara su verdadera pasión tuvo que pasar por un momento difícil: la firma quebró y cerró sus puertas del todo. Sin embargo, el proyecto de sacar adelante a su familia, junto a su esposo, Héctor Sánchez, debía seguir adelante.

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A ella le funcionó eso que dicen por ahí de ‘qué hacer ahora. ¡Pues empanadas, que es lo que más se vende!’. Recordó que las que siempre había preparado para calmar antojos en su familia gustaban mucho y se animó a vender un par. Acomodó una mesita y empezó con las pequeñas, las que algunos llaman de iglesia. Fueron un éxito. Así como habían sido hasta ese momento las preferidas de sus 3 hijos, empezaron a serlo para sus vecinos de La Paz.

A ese barrio, en el que nació su esposo, llegaron hace 15 años, en él se instalaron y posiblemente de ahí no se moverán más. El voz a voz fue clave y la venta creció sin freno, así que Liliana debía innovar, no quería dejar de sorprender a sus clientes. Llegaron el pastel de pollo, el de carne y el dúo. Aunque fue a los 4 meses cuando llegó la novedad: a esta mujer se le ocurrió primero meterle fríjoles con chicharrón a una empanada. Eso fue hace unos 10 años, pero hace 5 le metió ajiaco. ¡Y sí sabe!

No se escapa un solo ingrediente. Hay que verla hoy cómo combina la masa base con pollo desmechado, guasca, maíz y papa, y cómo la sirve con crema de leche como acompañante (para la primera, la paisa, el complemento es el guacamole).

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Digna de todo envigadeño
No conforme con esto, le dio vida hace 3 años a la tercera sorpresa de su carta. La llamó la envigadeña y fue resultado de ese buen concepto en el que tiene Liliana al ‘casao’ de arepa tostada con morcilla. Esta, si el cliente lo quiere, se acompaña con limón. ¿No se le ha hecho agua la boca?

Cada producto del lugar lo prepara Tamayo y con ella, al pie del cañón, ha estado siempre Héctor. Sin embargo, ambos reconocen que no estarían donde están, 12 años después, sin el apoyo de sus trabajadoras. Es por eso que hoy esta pareja cuenta con orgullo que su emprendimiento genera 10 empleos y con este personal trabajan de miércoles a domingo, de 3 de la tarde a 10 de la noche.

A pesar de que los hijos están grandes (27, 33 y 35 años), la cocina ha sido y es todavía el sustento de la familia. A Liliana, por ejemplo, le han propuesto ir a otros países para cocinar en restaurantes (porque su sazón la conocen varios extranjeros; algunos hasta se llevan productos precocidos) y ella se niega, no le interesa esa opción ni la de ser proveedora. Espera seguir con su negocio por un buen rato: “Amo mi trabajo, mi sitio y mi gente”, dice con la misma sonrisa sincera con que lo recibe a uno.

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Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co