El ruido no deja dormir en San Joaquín

El ruido no deja dormir en San Joaquín

El ruido no deja dormir en San Joaquín

Aunque a veces se vuelven cotidianos, algunos ruidos pueden convertirse en contaminación auditiva y causar problemas de convivencia. Las autoridades explican qué hacer.

“Soy habitante de San Joaquín y quisiera manifestar mi inquietud frente a un tema algo desesperante en el sector y es la contaminación auditiva”. Así empieza la comunicación que nuestra lectora, Ángela Rendón, nos remitió en días pasados haciendo alusión a ruidos cotidianos que terminan por afectar la tranquilidad de algunos vecinos.

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Ángela, quien reside a 2 cuadras del parque de San Joaquín, indicó que existen unos sonidos que son “básicos y tolerables”, como los aviones que cruzan por el cielo del barrio antes de aterrizar en el aeropuerto Olaya Herrera, el repicar de las campanas de la parroquia de la zona en los horarios de las misas e incluso las 3 obras civiles que, afirma, se edifican en 2 cuadras aledañas a la suya.

Sin embargo, se mostró inquieta por factores como “los vendedores ambulantes” que “gritan desde las 7:30 de la mañana e incluso a veces hasta las 7:30 p.m.” y los carros de recolección de residuos, de los que señaló: “No entiendo por qué los días en que pasa la basura es necesario que el carro ponga una campana mientras pasa lentamente” y añadió que “la gente debe hacerse responsable de sacar la basura, entonces ese llamado es un sin sentido, sin mencionar que mientras el carro está detenido tiene una especie de pito”.

Ángela aseguró que “realmente es imposible descansar o trabajar con tanto ruido” y concluyó que “todo tiene un límite cuando se empiezan a tener problemas de convivencia”.

Gente consultó con las dependencias de la Administración municipal, encargadas de prevenir y mitigar esta problemática, qué acciones se implementan para garantizar que los niveles de ruido no perturben a los habitantes de lugares residenciales.

Así, la Subsecretaría de Espacio Público indicó que fundamentándose en “la función de ‘controlar las actividades económicas formales e informales que se desarrollan en el espacio público mediante el diseño e implementación de estrategias de protección y recuperación para la convivencia’, delegada por el Alcalde de Medellín” y en “el deber constitucional de velar por la integridad del espacio público y por su destinación al uso común”, sus funcionarios realizan actividades de seguimiento y control a los vendedores informales regulados, así como “actividades pedagógicas que incentiven la cultura y la sana convivencia, propendiendo la apropiación del espacio público como un espacio para todos”.

Para el caso de los vendedores informales que no están regulados, “por parte de los funcionarios del área operativa de nuestra dependencia se hacen sensibilizaciones a estos comerciantes, acercándolos a la normativa que regula las ventas informales en la ciudad y explicando las razones por las que su ocupación es indebida”.

Espacio público resaltó que en consonancia con el artículo 18 del Código Nacional de Policía, “en Medellín está prohibido el uso de altoparlantes y perifoneo en el desarrollo de cualquier actividad económica informal realizada sobre el espacio público”, pero que es la Policía Nacional “la autoridad competente para imponer medidas correctivas frente a comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público”.

Sobre ese mismo aspecto, la Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia citó el artículo 33 del Código de Policía, que hace referencia a “comportamientos que afectan la tranquilidad y relaciones respetuosas”, y señaló que para estos casos se aplica una multa general de tipo 3 (16 salarios mínimos diarios), que debería pagar el vendedor informal.

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De otro lado, sobre las obras civiles en construcción, ese despacho señaló que también están reguladas por el Código de Policía en el artículo 135, que prohíbe la demolición, construcción o reparación de obras en horario de 6:00 p. m. a 8:00 a. m. La medida correctiva que se aplica en este caso es la suspensión inmediata de la construcción.

En cualquiera de los casos, la Administración municipal recordó a la ciudadanía que cuando se presenten este tipo alteraciones relacionadas con contaminación auditiva y otras que puedan afectar la sana convivencia, “la persona afectada puede dirigirse a la Inspección de Policía de la zona o a la Inspección de Permanencia y exponer el caso. El inspector verificará la información y procederá según lo considere”.

De otro lado, si la fuente de ruido es industrial, es decir, una empresa o fábrica, es el Área Metropolitana del Valle de Aburrá la entidad encargada de hacer la verificación y control. Para recibir cualquier tipo de solicitud, la autoridad ambiental ha dispuesto la línea de atención al usuario: 385 60 00, extensión 127.


El ruido, asunto crítico en Medellín
Nuestra comuna está atravesada por vías arterias como las avenidas 33, San Juan y Colombia, que, de acuerdo con los mapas de ruido del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, registran mediciones superiores a los 80 decibeles. Y está también inmersa en una dinámica de ciudad que no ha logrado contrarrestar la contaminación auditiva.

El Informe de Calidad de Vida Medellín Cómo Vamos 2016 reseñó que “los niveles de ruido siguen siendo altos en el Valle de Aburrá con relación a la norma nacional” y que “la principal política pública para la mitigación del ruido en Medellín, además de la modelación de mapas de ruido urbano, es la adecuada implementación de los protocolos ambientales y urbanísticos”, que, pese a que el POT, establece que deben implementarse antes del 2019, “de acuerdo con los documentos de seguimiento al Plan de Ordenamiento publicados este año, no ha comenzado todavía su formulación”.


Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co