El ruido en la 33 sigue siendo problemático

8 locales de la 33 han sido sancionados por el ruido

El ruido en la 33 sigue siendo problemático

Los habitantes de El Nogal, Rosales y Bulerías no han encontrado una solución que les devuelva la tranquilidad que antes tenían.

Para los vecinos de la avenida 33, la llegada de la noche poco tiene que ver con el descanso. La música de los establecimientos comerciales se cuela entre las paredes, las puertas y las ventanas de las edificaciones, interrumpiendo el sueño y causando malestar.

Nicolás Yara Serrato, habitante del barrio El Nogal, está al frente de este proceso que comenzó en 2012 y busca que los comerciantes disminuyan el volumen de la música de sus establecimientos. “Estuvimos hablando hace 15 días con la presidenta del Concejo de Medellín diciéndole lo insoportable que está siendo vivir en el barrio. Después una doctora de convivencia me citó. A pesar de tutelas, derechos de petición y otros reclamos que se hacen a nivel comunitario, uno no ve que las cosas mejoren, sigue habiendo un irrespeto a la comunidad”.

Gente habló con la Secretaría de Seguridad, que nos informó que mediante el programa Medellín Convive la Noche, adscrito a la Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia, hemos dado asesorías pedagógicas sobre la legalidad y el ruido en los establecimientos que permiten la venta y el consumo de licor.

“Hemos hecho 19 visitas a establecimientos de manera pedagógica con el fin revisar los documentos que exige la ley y asesorar al comerciante. Desde este programa hemos efectuado 2 procedimientos verbales inmediatos, que buscan que los comerciantes que están afectando la convivencia conozcan que existen medidas correctivas que empiezan con un comparendo y pueden ir hasta el cierre temporal del establecimiento. Además, hemos desarrollado 6 brigadas contra el ruido y 2 charlas de sensibilización”.

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Los habitantes de El Nogal, en 2 ocasiones, recolectaron firmas para llamar la atención de la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Salud y la Inspección de Policía. En 2017 le presentaron a las autoridades 50 firmas de los afectados y en mayo de este año, 60 más. “Lo único que recibimos en julio fue una prueba de ruido en más o menos 10 puntos y en todos se sobrepasaban los niveles. Volví donde el Secretario de Gobierno y nos dijeron que la Inspección era la encargada de los controles, y la Policía asegura que hasta que la inspección no dé la orden ellos no actúan”, dijo Nicolás Yara.

Dialogamos con una líder de la comuna 16 que participó del desarrollo del Plan de Ordenamiento Territorial, que entró a regir en 2014, y asumió como una prioridad la problemática del ruido en la 33 y en otras zonas de la ciudad, entre ellas, Castilla y El Poblado. Ella, que nos pidió reserva de su identidad, no aguantó más la situación y se fue de Belén, buscando más tranquilidad y aduciendo problemas de salud. “Eran horribles esas músicas al oído, a todo volumen, hasta las 4 de la mañana. Si uno se dormía, era un ratico, luego se despertaba y otra vez la misma cosa. Ese problema no pueden dejarlo crecer. Uno de los factores que celebro haberme venido del barrio es la tranquilidad”.

Además de la música de los establecimientos, los vecinos de la 33 se ven perjudicados por el parqueo de vehículos entre las carreras 76 y 78 y por la estadía de personas en estado de embriaguez cerca de sus residencias, después del cierre de los negocios.

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Por Sarita Noreña
saritan@gente.com.co