El publicista que protege a la tercera edad en Belén

El publicista que protege a la tercera edad en Belén

El publicista que protege a la tercera edad en Belén

Desde hace un año, Albeiro Dávila aporta sus conocimientos en bienestar de los abuelos del Hogar del Desvalido,en Belén Los Alpes (Medellín).

Por medio de campañas en medios de comunicación, Albeiro Dávila se enteró de la falta de recursos en la que se encontraba el Hogar del Desvalido. El lugar, que brinda refugio y atención a personas abandonadas de la tercera edad o en situación de discapacidad, iba a ser cerrado por falta de dinero.

Por eso desde mayo del año pasado daba un aporte económico, con el fin de que el hogar continuara prestando sus servicios. “Hacía un aporte mensual de 20.000 o 50.000, lo que pudiera dar para que compraran utensilios de aseo, alimentos y medicamentos para los abuelos que se encuentran en la sede Belén”, agregó Albeiro.

Sin embargo, con el paso del tiempo entendió que no solo se trataba de dar un aporte económico, sino que se debe sacar un tiempo para compartir con las personas, dedicarles un espacio y aprender de experiencias que ellas pueden relatar. “El hogar necesita voluntarios que tengan un poco de tiempo y un corazón grande para brindar un acompañamiento, darles de comer, realizar talleres lúdicos, actividades de recreación y otras tareas que se hacen en el hogar”.

Albeiro, que es publicista de profesión, vive con su esposa en Alameda, visita a los habitantes de la sede Belén 2 o 3 veces a la semana y ayuda al hogar desde sus competencias y conocimientos. “Yo vengo una tarde cualquiera, pongo mi tiempo a su disposición. A veces les ayudo a elaborar logos, folletos o plegables, esa es mi actividad permanente y lo puedo hacer con todo el amor y el cariño del mundo”.

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Aunque no tiene familiares cercanos de la tercera edad, Albeiro manifiesta que no se necesita ser un pariente cercano para brindarle una mano a quien lo necesita. “Mis abuelos fallecieron y mis padres están jóvenes, es cuestión de pensar que aunque los abuelos no sean mi sangre, pueden convertirse en parte de mi familia”.

El publicista afirma que “detrás de cada abuelo o persona que se encuentra en este lugar hay una historia que trasciende cada generación y ha aportado de alguna forma a la ciudad, al barrio y a sus vecinos, y no debemos olvidarnos de ellos. Por el contrario, debemos reconocer su labor”.

Albeiro una vez se encontró con un abuelo que dijo aportarle al arbitraje del fútbol colombiano. Era el legendario Guillermo el “Chato” Velázquez, quien expulsó a Pelé en un partido. Falleció solo, aburrido y sin nadie a su lado para escuchar sus historias.

Por eso Albeiro pide al mundo ser más solidario, escucharlos y dedicarle más tiempo a estos viejos y enfermos, que alguna vez deleitaron a sus vecinos con sus talentos y tienen grandes historias por contar.

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Por Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co