Bernavento, un sueño que amenaza con caerse

Bernavento, un sueño que amenaza con caerse

Bernavento, un sueño que amenaza con caerse

Tras haber iniciado proceso de repotenciación, este edificio de la Loma de Los Bernal, diseñado por el calculista de Space, corre el riesgo de colapsar.

Essta semana el alcalde Federico Gutiérrez dijo que la opción que va tomando más fuerza ante el posible colapso del edificio Bernavento sería la implosión. Para tomar una decisión definitiva, se esperan los resultados de un informe a cargo de la Universidad de los Andes.

Mientras tanto, el ambiente entre los vecinos de la Loma de Los Bernal es de incertidumbre. No solo por los 53 adultos del hogar geriátrico Hábitat y las 43 familias del edificio Bernalejas, que ante una alarma tuvieron que evacuar sus casas desde la noche del jueves 12 de abril, sino también por la situación de los propietarios de Bernavento, que invirtieron $ 2300 millones en un proceso de repotenciación que podría fracasar.

Gente tuvo acceso a información sobre el proceso que han vivido estas personas, que aun después de casi 2 años de haber abandonado sus hogares siguen pagando cuotas bancarias, servicios públicos y administración.

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Los apartamentos, que costaron en promedio $ 250 millones, fueron entregados en 2010 y desde ese momento empezaron a notarse grietas en los muros. Los residentes consideraron que podría ser algo normal, por el asentamiento de la edificación, pero se alertaron cuando en octubre de 2013 el colapso de la torre 6 del edificio Space, en El Poblado, sacó a la luz el nombre del calculista Jorge de Jesús Aristizábal.

Los habitantes supieron que el hombre también había participado en la construcción de Bernavento, contratado por las promotoras Bernavento y San Felipe, de las cuales formaban parte Aníbal López Zapata y el arquitecto Sergio Mejía Botero. Este último fue contactado por los residentes y, aunque al principio contestó, después no volvieron a saber de él.

El Dagrd hizo una primera revisión y les recomendó a los residentes hacer un estudio de patologías y vulnerabilidad. Ellos lo contrataron con la firma Vieco Ingeniería de Suelos y pagaron $ 7 millones por apartamento. Los análisis técnicos comenzaron en 2014, a la par de un proceso judicial en contra de los constructores, el calculista y la curaduría, para el que aportaron $ 1 millón más, cada copropiedad.

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Los resultados se entregaron en 2016 y alertaron sobre un riesgo inminente que terminó con la evacuación en junio de ese año. Desde ese momento comenzaron a pedir autorización para la repotenciación, y según conoció Gente, durante ese tiempo la Alcaldía no les ofreció acompañamiento de ningún tipo.

No todos los propietarios se acogieron a la demanda ni pagaron las cuotas, unos 40 siguieron adelante con el proceso. Pero todas las decisiones fueron aprobadas por la Asamblea de copropietarios.

Aunque el presupuesto inicial para la repotenciación a cargo de otra empresa era de $ 1500 millones, unos ajustes en el diseño lo elevaron a $ 2300 y los pagaron porque casi todos querían regresar. La mayor parte de ese dinero se iba a destinar a las fundaciones de la estructura, y los propietarios sabían que después de eso tendrían que dar cerca de $ 25 millones más para continuar.

El intento por recuperar el edificio comenzó este año y el Miércoles Santo sonó la primera alarma preventiva para la evacuación de los edificios aledaños. El jueves pasado, por una falla estructural en una de las columnas, sonó la segunda y los residentes de Bernalejas y Hábitat recibieron de inmediato acompañamiento sicosocial. El testimonio conocido por Gente indicó que aun después de la coyuntura la asistencia no ha llegado para los propietarios de Bernavento.

Implosión, posible salida
Durante esta semana los habitantes de Bernalejas han entrado a sus hogares en compañía de bomberos, para sacar documentos, ropa y, algunos incluso, electrodomésticos. Les han dicho que aproximadamente en 2 meses podrán regresar a sus casas. El administrador Gonzalo Montoya informó que la comunidad está a la espera de una decisión, pero es escéptico frente a la posibilidad de una implosión, puesto que su edificio está a menos de 15 metros de la estructura afectada.

Al respecto consultamos con el ingeniero Hernán Velasco, representante de Atila, la empresa responsable de las implosiones de Space, el edifico de la Edu y la cárcel del Buen Pastor, quien aseguró que la empresa aún no tiene información sobre este caso. Sin embargo dijo que han hecho implosiones como la del bloque 11 de ingeniería de la UPB, que tenía otro edificio a unos 20 centímetros de distancia, y no hubo problema. Si se llegara a aprobar la implosión, habría que hacer un estudio para detectar si hay algún tipo de riesgo, como tubos de acueducto o gas a poca profundidad que no se puedan cerrar.

Por su parte, el hogar geriátrico Hábitat anunció en un comunicado que sus residentes fueron ubicados en otras sedes de la entidad y sitios de hospedaje alternos y añadió que está “evaluando soluciones definitivas” sobre las cuales estará informando oportunamente. Hábitat advirtió que antes de la construcción de esta sede, aprobada por la Curaduría Primera Urbana de Medellín el 28 de diciembre de 2016 (después de la evacuación de Bernavento), “se adelantaron estudios técnicos rigurosos para descartar cualquier riesgo para los residentes”, y estos contaron con el aval del Dagrd.

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Todavía se esperaba una determinación de la Alcaldía. Por ahora permanece el estado de calamidad pública, que fue declarado desde la tarde del viernes 13, por el Consejo Municipal del Riesgo.

En su última intervención el mandatario Federico Gutiérrez dijo que hay conceptos, “hasta de los consultores de Bernavento, que dicen que es prácticamente inviable continuar con la repotenciación y que hay riesgo de colapso“. También dijo que es prioridad evitar el riesgo de vidas y la pérdida de patrimonio de más familias.

Por Jessica Serna Sierra
Jessicas@gente.com.co