El primer round en el barrio El Diamante lo ganó el constructor

El primer round en el barrio El Diamante lo ganó el constructor

El primer round en el barrio El Diamante lo ganó el constructor

La empresa que erige un proyecto habitacional le ganó el pulso a un grupo de vecinos que pretendía conservar cerca de 20 árboles.

El sonido de las motosierras en la mañana del viernes 31 de agosto despertó una polémica que venía dormida en El Diamante. Con ese sonido algunos vecinos aparecieron en el sector para ver si se trataba del lote en el que construyen un proyecto habitacional donde la comunidad se oponía a la tala de cerca de 20 árboles.

Al momento en el que se llevaba a cabo la tala, María del Pilar Gutiérrez, vecina del sector, dijo que dicho procedimiento constituía una infracción de parte de los constructores porque “sin la debida autorización y sin la resolución que les permitía la tala de árboles iniciaron la tala”.

Gutiérrez sostuvo que este hecho amenaza la conectividad ambiental de la que eran parte esos árboles, argumento por el cual se habían opuesto a su remoción. Por su parte, Olga Candelaria expresó que la tala se llevó a cabo en un horario laboral, cuando los vecinos no podían estar presentes para oponerse a ella.

Indicó que con la autorización que les entregó la Alcaldía de Medellín, para que los constructores levanten en este sector un edificio de 8 pisos, la “ciudad se está quedando sin memoria urbanística”.

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¿No hubo correcta notificación?
Sergio Mario Gaviria Zapata, ingeniero civil y abogado de la comunidad, presente durante la tala explicó que “el Área Metropolitana expidió un permiso de aprovechamiento de árboles para el edificio El Tragaluz. La comunidad se hizo parte dentro de dicho procedimiento, pero el Área Metropolitana no accedió a practicar ninguna de las pruebas solicitadas”.

Entre las pruebas mencionadas por Gaviria y que a su juicio pudieron incidir en el desarrollo del proceso se incluyen los conceptos de biólogos que establecen que “por estos árboles pasan aves migratorias”. Asimismo, pedían poder controvertir los informes de los funcionarios del Área Metropolitana, ya que no habían podido interpelarlos ante la autoridad ambiental.

Gaviria sostuvo que este hecho deja en evidencia que “hay una participación formal pero no nos han dejado participar formalmente de estas obras”. El abogado añadió que si bien la entidad emitió dicha autorización, esta no era conocida por la comunidad y no había sido notificada, por lo que no estaba en firme al momento de ejecutarse.

El abogado de la comunidad expresó que el aprovechamiento de estos árboles no solo afecta a los habitantes de El Diamante sino que “está afectando el patrimonio ecológico de la ciudad de Medellín”.

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“Se cumplieron los requisitos”
Ana Cecilia Arbeláez, líder de Control y Vigilancia Ambiental del Área Metropolitana, expresó que su despacho revisó la documentación exigida por ley para la expedición de la licencia de aprovechamiento forestal.

En ella pudo comprobar que la construcción estaba amparada por el Plan de Ordenamiento Territorial. Del mismo modo, confirmaron que los árboles cobijados por la solicitud no inciden en la conectividad ambiental del sector.

“La información que yo tengo desde la parte jurídica de la entidad es que la tala era procedente realizarla y ya estaban surtidos todos los trámites reglamentarios”, dijo Arbeláez.

Ante la pregunta sobre si los vecinos estaban notificados, la funcionaria precisó que no tenía “cómo hacer una valoración para decir si tienen o no razón. Ya les tocará resolver esto entre los abogados porque, ya que nosotros teníamos los técnicos allá y queríamos saber si la tala podía seguirse realizando, y la abogada revisó y me dijo que sí se podía seguir realizando”, concluyó Arbeláez.

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Por Álex Esteban Martínez Henao
alexm@gente.com.co