Lo que debe saber para educar a su gato

Lo que debe saber para educar a su gato

Lo que debe saber para educar a su gato

Si está a punto de llevar un felino a su casa, o si su mascota es indomable, Ana María le da algunos consejos para educarlo.

Desde hace 8 años, Ana María Giraldo, comenzó a trabajar con gatos. Lo hizo al ver la falta de respeto y compresión que tienen las personas por estos seres. Se vinculó a varias organizaciones animalistas, pero fue gracias a su voluntariado en la Fundación ConPasiónanimal que encontró su misión: evitar que los felinos fueran abandonados por sus problemas de comportamiento.

Para lograrlo realizó un diplomado de etología en caninos y felinos. Se enfatizó en los problemas de conducta de los mininos y creó Patugato, un emprendimiento que busca el bienestar, la salud, la seguridad y la diversión de los peludos. El propósito de esta vecina es ayudarle a la gente a educar a su gato y hoy brindará algunos consejos.

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¿Cómo facilitarles el entorno?
Antes de adoptar o comprar un gato es importante acercarse a su naturaleza. Primero hay que entender que es un ser independiente, solitario y territorial, pues su relación con los humanos es relativamente reciente, de unos 9.500 años de antigüedad según arqueólogos del Museo Nacional de Historia Natural en París. Es por eso que la familia que decida tener su compañía debe suplir sus necesidades básicas e instintivas para que se sienta cómodo.

Dos semanas antes de que el nuevo integrante llegue a la casa hay que echar feromonas, pues los mininos se comunican mediante sustancias químicas que emiten de forma natural y se detectan en el aire. “Si se impregna el entorno con los diferentes aerosoles que venden en el mercado, el gato va a sentir que alguna vez estuvo ahí marcando el territorio y lo reconoce como un lugar seguro”, afirma la especialista.

Asimismo, recomienda que si en el hogar conviven otros animales se debe hacer un proceso de socialización adecuado, ojalá con la asesoría de un experto, para garantizar que se creen buenos vínculos. Posterior a eso es importante entender que lo primordial para el animal es la comida, por lo que es esencial tenerla disponible durante todo el día y no dosificarla, ya que esto les genera estrés.

El agua también es un recurso importante. Lo que sugiere Ana María es servirla en una fuente, puesto que “simula un arroyo y oxigena el agua, manteniéndola más fresca. Esto incentiva el consumo de líquido en los gaticos y minimiza los riesgos de que sufran problemas renales“.

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De igual forma, destaca que dentro de la comunicación territorial de los gatos está el marcaje con las uñas de manera olfativa y visual. Los rascadores son una buena opción para evitar que rasguñen los muebles, pero hay que ubicarlos estratégicamente. “Existen personas que los ponen donde no estorben o no se vayan a ver feos, pero los felinos necesitan que los ubiquen en los lugares que requieren señal de propiedad privada y normalmente es en la sala, porque en ese lugar ven que por la puerta o el balcón pueden entrar otros animales, por eso dejan la marca ahí”.

Los rascadores más recomendados por la experta son los verticales. Además, por gato, hay que tener mínimo 2. Igualmente, se les debe ofrecer condiciones similares a las que tiene la naturaleza: altura, sitios de aislamiento y un punto decisivo en el que puedan divisar todo su espacio. Los gimnasios tridimensionales enriquecen y simulan los árboles o la cuevas que les permiten defenderse del depredador.

Como ellos ya conocen su territorio es aconsejable sacarlos lo menos posible, puesto que se saben de memoria su ruta de escape en caso de que llegue ese “enemigo”. El no tenerla identificada les produce ansiedad y estrés.

También se recomienda enmallar las ventanas o los miradores, “las mallas no son una opción, son un acto de amor y responsabilidad, ya que ellos pueden perder el equilibrio y caer al vacío. Los gatos no tienen 7 vidas. Además, si salen a la calle tienen riesgo de contraer enfermedades como sida o leucemia”.

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Un vínculo de amor y respeto
El juego es la forma perfecta de crear un lazo positivo con un minino. Según, Ana María, esta actividad ayuda a sacar su instinto depredador. “Lo ideal es jugarles con ratones o baritas que ellos puedan atrapar para no generar frustración. Evite buscar diversión con las manos o partes de su cuerpo, porque ahí le estás diciendo que tu eres su presa. Muchas veces los problemas de agresividad nacen así“.

Tenga en cuenta que a los gatos no se les castiga, porque el efecto es el contrario, ya que se exacerba la rabia del felino y se pueden romper los vínculos. Lo que se debe hacer es premiar la emoción deseada para que la asocie con bienestar. Por ejemplo, si daña un mueble póngale al lado un rascador y cuando lo utilice correctamente dele un poco de su alimento favorito.

Usualmente las malas conductas atravesadas por problemas de salud, territorialidad o inconformidad , “lo más importante es que la gente busque ayuda profesional y comprenda que los animales tienen necesidades básicas e instintivas. La invitación es a que la gente se acerque más a esa naturaleza felina para que le provea los recursos adecuados. Al fin y al cabo todo tiene solución, no hay necesidad de tirarlos a la calle “.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co