Centro comercial de la 70 compensaría tala con tocones

Centro comercial de la 70 compensaría tala con tocones

Centro comercial de la 70 compensaría tala con tocones

Han pasado 10 meses desde que talaron 239 árboles en la antigua sede deportiva del Seguro Social, para la construcción del centro comercial Primavera. De los 956 que solicitó por compensación ambiental el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva), hasta ahora la constructora Cimento ha sembrado 80 individuos, cuenta con 160 que irían dentro del proyecto y presentó la solicitud para plantar otros 165 en zonas verdes donde hoy se ubican tocones.

Así se veía el lote antes de la tala.

Según cuenta Alexánder Restrepo, representante jurídico de la firma a cargo del proyecto, una decena de los árboles sembrados entre el cruce de la carrera 70 con calle 30 y la Unidad Deportiva María Luisa Calle murieron debido a problemas fitosantiarios relacionados con la calidad del suelo y al “maltrato por parte terceros”.

En vista de la situación, dice el abogado Restrepo, la constructora planea “reemplazarlos por especies que sean más resistentes y más altas (que midan 1 metro con 50 centímetros o 2 metros), para que no tengan esa sensibilidad”. De acuerdo con él, los 70 que sobrevivieron ya están avalados por la autoridad ambiental y están a la espera de sustituir los que murieron para continuar con la certificación.

No obstante, Ana Cecilia Arbeláez, líder de Control y Vigilancia Ambiental del Amva, precisa que el aval de las siembras no se ha finiquitado, ya que después de la revisión que hizo el equipo técnico de la entidad en mayo, se hizo un requerimiento de información adicional a la constructora, que todavía no ha finalizado.

Por otro lado, ante la falta de espacios verdes disponibles para la siembra en la comuna 16, Restrepo explica que la constructora le solicitó a la Secretaría de Infraestructura un informe con la ubicación de tocones (troncos de árboles que fueron talados, cuyas raíces continúan inmersas en el suelo) en Belén y Guayabal, con el propósito de levantarlos y sembrar nuevos árboles en su lugar.

Identificaron 165 en ambas comunas y ya radicaron la solicitud ante el Amva para que el proceso de extracción y plantación de cada árbol, que podría valer 1 millón de pesos, se cuente como la siembra de 2. “Los tocones se han convertido en un pasivo ambiental importante porque obstruyen el suelo y le quitan espacio al desarrollo forestal”, dice el abogado de Cimento e indica que por esa razón son optimistas en cuanto a la respuesta de la autoridad ambiental.

Al respecto, la líder de Control y Vigilancia asevera que con la normatividad vigente cuando se autoriza la tala de árboles aislados, como en el caso de este proyecto comercial ubicado al frente de PriceSmart, solamente se puede reponer con siembra de árboles, sin embargo, “la entidad está gestionando un acuerdo del arbolado urbano con el que pretende incentivar otros mecanismos de compensación diferentes a la siembra directa y que posibiliten la generación de suelo verde”, pero no hay fecha definida para este.

Para el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo, el aprovechamiento de los espacios donde hoy se ubican tocones “es una propuesta válida, teniendo en cuenta la emergencia ambiental por falta de disponibilidad de suelos para plantar árboles”, pero depende de la ubicación.

“Es muy subjetivo, puede ser muy bueno si el tocón está entre dos árboles más o menos grandes y tiene un espacio de 6 o 8 metros, porque todo el proceso de extracción y siembra puede llegar a valer hasta 1 millón de pesos. Pero si el tocón está en un área verde amplia, podría simplemente sembrarse otro árbol sin necesidad de retirarlo”, explica el experto.

Para el grupo de Defensores de Parques Urbanos (colectivo que se opuso a la tala mediante una acción popular), es importante que la autoridad ambiental ejerza su deber y haga un seguimiento efectivo a los árboles sembrados, pues con frecuencia siembran árboles que tienen bajas probabilidades de supervivencia.

“Los arbolitos no tienen buen futuro porque lo que siembran son unos chamicitos de 1, 80 o 2 metros, les colocan una guía de bambú, pero no hay un mantenimiento ni un cerramiento, para que, por ejemplo, los perros no se acerquen a hacer sus necesidades allí”, señala Hugo Echeverri, representante de la organización, y añade que la apelación ante la autorización de la tala aún continúa en proceso.
Jessica Serna Sierra.
jessicas@gente.com.co