¿Cómo actuar ante una negligencia veterinaria?

¿Cómo actuar ante una negligencia veterinaria?

¿Cómo actuar ante una negligencia veterinaria?

Existe un tribunal especializado para este tema. Una vecina nos cuenta su historia y la de su mascota fallecida. Además, conozca los pasos que debe seguir en estos casos.

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En la memoria de Catalina* aún está latente la mirada de su pastor alemán pidiéndole ayuda. No captar el mensaje a tiempo es quizá lo que ella todavía no se perdona. Tampoco le dio el último adiós a ese compañero perruno que la acompañó incondicionalmente durante más de 5 años. A pesar de su fuerza y sus ganas de vivir, una torsión de estómago, que presentaba una necrosis gástrica, se lo llevó. Un final que pudo haber sido otro, si un profesional hubiera palpado antes su barriguita.

Debilidad, dificultad para hacer deposiciones e inapetencia fueron los primeros síntomas. Un veterinario a domicilio diagnosticó una gastroenteritis, pero al no obtener mejoría le recomendó a la familia que lo hospitalizaran en una clínica veterinaria, con nombre propio, muy reconocida en Medellín. Catalina, muy nerviosa por ver que su perro estaba postrado y defecando sangre, decidió confiar.

Por precaución llevó una muestra de heces para un coprológico. El veterinario de cabecera del centro veterinario también ordenó exámenes de sangre y dio una nueva valoración: deshidratación grave e intoxicación.

Para comenzar el tratamiento el peludo fue internado. Recibió los medicamentos para contrarrestar el veneno que, según los profesionales, había ingerido. En los horarios de visita la dueña del can no veía avances en su salud, a excepción del día 2, que ya no tenía la mirada perdida, comió pollo, estaba más activo y los exámenes de sangre matutinos eran positivos para los veterinarios. Por eso sus ganas de trasladarlo a una clínica de confianza desaparecieron.

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Sin embargo, al día siguiente su pastor alemán de 35 kilos volvió a recaer. “Estaba peor que al principio. Vomitaba e hizo una deposición con coágulos de sangre muy característica”. Pasados 4 días Catalina sintió que algo andaba mal. Sin certezas y con muchos interrogantes, trasladó a su amigo de 4 patas al lugar en el que siempre lo habían atendido.

Allá hicieron lo que seguramente a nadie se le había ocurrido: le tocaron la barriga. Encontraron una masa que se palpaba al tacto y ordenaron una ecografía que mostró una torsión gástrica con buena parte del tejido intestinal muerto, es decir, la enfermedad ya estaba avanzada.

Lo estabilizaron para operarlo esa misma noche. El perro soportó la intervención, pero era demasiado tarde. Al día siguiente falleció. Ni Catalina ni su madre pudieron llegar a tiempo para darle las gracias por tanta nobleza y felicidad.

Su partida dejó un vacío invaluable para la familia y una situación por esclarecer. “Me sentí decepcionada, los síntomas indican que no era una intoxicación, además siempre les dije que hicieran lo que fuera posible sin importar el costo. Así que decidí buscar asesoría legal para llevar el caso a un tribunal de ética veterinaria e interponer una demanda de responsabilidad civil, ya que presuntamente hubo omisión médica, aunque es un dictamen que dará el perito, pues ellos tienen la última palabra. No quiero que la muerte de mi perro sea en vano, que por lo menos sirva de ejemplo para que la gente no se quede callada”.

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Que la muerte no quede impune
Casos como este, en el que se sospecha una mala praxis, son resueltos por el Tribunal Nacional de Ética del Consejo Profesional de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Colombia (Trinavet). En primer lugar, el propietario debe hacer la denuncia ante la entidad y aportar pruebas que ayuden a evaluar si el profesional actuó de manera correcta y el deceso era inevitable.

De acuerdo con el veterinario forense Julio Aguirre Ramírez, sin importar la causa de la muerte es fundamental seguir un proceso similar al de un crimen humano. “Hay que guardar las evidencias: historia clínica, fórmulas, exámenes, radiografías… todo lo que se tenga a la mano o, si no, solicitarlo a la clínica. El cuerpo no se crema, ya que debe estar congelado o evaluado en fresco por un profesional de medicina forense”.

A través de un procedimiento de necropsia básico se pueden aportar evidencias de causa, mecanismo y manera de muerte. En el caso de que ya no exista el cuerpo, un veterinario y un abogado deben hacer la reconstrucción formal de los hechos.

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“Estas pruebas se meten en cadena de custodia para luego analizarlas en la presentación oficial de la denuncia o la demanda, bien sea el caso, ante 2 organismos: primero lo civil, por responsabilidad contractual e incluso extracontractual, o lo disciplinario por parte del Trinavet”.

De igual forma, Gloria Elena Estrada, veterinaria, Ph. D. en Bioética, asegura que el 47,7 % de las sanciones que se imponen a los profesionales en ejercicio se han dado por negligencia, imprudencia o impericia en el ámbito quirúrgico. La amonestación, dependiendo de la gravedad de la lesión, va desde un señalamiento en la hoja de vida hasta la suspensión de la tarjeta profesional por máximo 5 años, o sea, no puede ejercer.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co