El caracol africano también está en El Poblado

El caracol africano también está en El Poblado

El caracol africano también está en El Poblado

Conozca el caracol africano, una especie introducida al país, y aprenda qué hacer en caso de encontrárselo en su finca, trabajo u hogar.

Un recorrido de rutina de la vigilante y el de una trabajadora de oficios varios por los jardines de la Casa de la Cultura de El Poblado reveló un nuevo temible huésped: el caracol africano.

María del Carmen Mesa Estrada, coordinadora de la Casa de la Cultura, contó que en un principio no sabían de qué animal se trataba y menos cómo había llegado. Como resultado de la inquietud, ella se remitió a internet y, tras una breve búsqueda, confirmó que se trataba de un Achatina fulica, el caracol africano.

¿Pero por qué es peligroso este molusco? Originario del continente negro, llegó al país procedente de Brasil a mediados del 2009. Su rápida expansión, derivada de su prolificidad y alta adaptabilidad modificando su ciclo de vida a las condiciones locales, llevó a que las autoridades lo declararan una plaga y una amenaza para la salud pública.

Lea también: El Poblado tendría un nuevo ecoparque

Un peligro para la salud
El molusco sirve de hospedero intermedio de un amplio espectro de parásitos. Uno de los más peligrosos es el nemátodo Angiostrongylus spp.

Debido a que el caracol se desplaza por el suelo y entra en contacto con basureros, donde se alimenta de materia orgánica, también tiene contacto con ratas. Junto a ellas puede adquirir la especie Angiostrongylus cantonensis, relacionada con la meningoencefalitis eosinofílica, una enfermedad que afecta al sistema nervioso central y en ocasiones las vías respiratorias.

Del mismo modo, puede ser portador de la Angiostrongylus costaricensis, responsable de la angiostrongiliosis, caracterizada por perforación intestinal, peritonitis o hemorragia abdominal, según un concepto científico del Instituto Nacional de Salud, publicado este año.

Siga leyendo: Los gatos ferales de Eafit

Para Andrés Alberto Gómez Higuita, zootecnista del grupo de Fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la llegada de este animal a nuestro país pudo deberse a la helicicultura o cría de caracoles en medio de la masificación del uso de la baba de caracol.

En nuestro departamento, los primeros registros de este animal se encuentran en Santa Fe de Antioquia, pero por motivos culturales, el animal fue traído hasta el Valle de Aburrá. “Hay varias formas de diseminar: una es que algunas personas lo hubieran traído de esas zonas, otra pudo ser mediante vehículos de tracción mecánica y posiblemente en algunos individuos arbóreos o en material vegetal”, dijo Gómez.

Es una especie exótica ya catalogada como invasora por el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible”, dijo. “Hasta ahora en Antioquia ni Colombia hemos tenido el reporte de muertos o sintomatología por estos nemátodos en seres humanos, pero hay que tener un manejo responsable”, aseveró.

Le sugerimos: El Poblado pide control a habitantes de calle

Cómo manejarlo
Antes que nada, los caracoles africanos tienen una dieta amplia, por lo que lo mejor que se puede hacer para evitar su propagación es tener un buen manejo de la materia orgánica así como de las heces de perros, gatos y humanos.

Del mismo modo, es necesario tener cuidado al momento de comprar material vegetal ya que pueden transportarse en este. Aunque el caracol africano es peligroso, no debe alarmarse. “Si compramos plantas en un vivero, es importante revisar y examinar que no tenga presencia de estos individuos”, dijo Gómez.

Ahora bien, si nos encontramos estos animales en un jardín o al frente de la casa, “podemos hacer la recolección protegiéndonos las manos y las mucosas (es decir, la nariz y la boca) con el fin de no tener un contacto directo con el individuo”, explicó Gómez.

Así, con guantes, usted lo puede meter en una bolsa y reportarlo ante la autoridad ambiental, que en nuestro barrio es el Área Metropolitana. Puede llamar a la línea 3856000, ext. 127, para que ellos lo recojan y le den su disposición final.

Por Álex Esteban Martínez Henao
alexm@gente.com.co