William toma lo mejor de la naturaleza para su huerta

William toma lo mejor de la naturaleza para su huerta

William toma lo mejor de la naturaleza para su huerta

La bioagricultura es la dimensión más humana y natural del campo. Este vecino le explica de qué se trata y le enseña cómo aplicarla.

El repollo morado, el cilantro, las cebollas y la lechuga no están separadas, conviven armónicamente, mientras que las plantas alelopáticas repelen las plagas y enfermedades. La cascarilla de arroz arropa el suelo. Los desechos orgánicos y el estiércol lo nutren. A medida de que crecen dibujan un círculo infinito en el que se puede caminar, meditar y hasta comer.

Haciendo un proceso de “lecturaleza” en el Vichada, William Velásquez, vecino de El Poblado, descubrió que los huertos circulares eran la solución para la escasez de alimento. “Muchos agrónomos le habían dicho a la comunidad que allá no se podía hacer agricultura. Sin embargo, para mí los problemas son una gran oportunidad”.

Durante varias semanas observó el manejo del suelo, la biodiversidad y el componente humano del territorio, hasta que se topó con un curatella americana, “un árbol que nadie quería, porque no servía ni para leña, pero a su alrededor, cuando caían las hojas, empecé a ver una sucesión natural y más verde que la sabana. En la noche pensando en él, se me ocurrió rodearlo con cultivos y desechos orgánicos. Cuando volví a los 3 meses había 24 huertos, mucha comida y poca basura”.

Lea además: Vecinos de La Frontera esperan su parque ambiental

Convivir con la naturaleza, dice, le enseñó todo lo que no aprendió en las facultades de ciencias agropecuarias de Medellín, Israel, Chile y Brasil. Este agroecólogo, especialista en Agroforestería, aprovechó las tertulias informales con su padre (campesino de Jericó), su madre y algunos trabajadores de la finca para entender cómo ellos, sin abonos ni concentrados, eran productores exitosos, pues lo que hacían era implementar sistemas productivos parecidos a los bosques naturales y acordes al potencial de los recursos disponibles.

Con el término bioagricultura en armonía con la naturaleza William recorre el mundo mientras construye su propia verdad y se hace más consciente de que los seres humanos son un integrante más del ecosistema y que entre las plantas no existe la competencia, sino más bien una convivencia armónica.

“Si lees la naturaleza y la imitas y diseñas bosques comestibles diversificados, análogos a los bosques naturales y dependientes del conocimiento ancestral y los recursos locales, vas generar alimentos suficientes en calidad y cantidad en un espacio reducido, incluso en casa, durante todo el año”.

Le sugerimos: 5 tips para crear su propia huerta casera

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co