A la hora de amamantar todas podemos apoyarnos

A la hora de amamantar todas podemos apoyarnos

A la hora de amamantar todas podemos apoyarnos

Después de que nació su primer hijo y superó diversas dificultades con la lactancia, Natalia se dedicó a asesorar a otras mamás.

Jerónimo tenía 20 días de nacido y solo había tomado leche materna a través de pezonera, sonda, chupo y biberón. Los médicos decían que “no succionaba bien” y Diana, su mamá, estaba a punto de tirar la toalla. Sin embargo, en menos de una semana, Natalia logró el contacto piel a piel.

Primero que enfermera, Natalia Berrío es madre de Juan Sebastián y Simón. Desde que nació su primer hijo, la vida de esta vecina de Santa María de Los Ángeles (Medellín) se transformó y prefirió dejar de lado su experiencia en promoción y prevención, servicios asistenciales y coordinación hospitalaria, para capacitarse en lactancia.

“Cuando tuve a mi bebé, soñaba con amamantarlo, pero se me agrietaron los pezones, tuve la sensación de que mi alimento no era suficiente y la gente comenzó a presionarme para que le diera leche de fórmula. Llorando se la di, pero también busqué ayuda en la línea telefónica de la Liga de la Leche y después de que me dieron unas pautas, comencé a soñar con ir a la casa de otras mamás para ayudarles“.

Gracias a sus lecturas e investigaciones, logró darle pecho a Juan Sebastián durante 18 meses, eso sí, “sin que nadie se diera cuenta, para que no me criticaran, porque hasta los pediatras decían que él ya estaba muy grande para estar pegado de la teta”.

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El voz a voz hizo lo propio y varias conocidas, con problemas similares al suyo, la contactaron para escuchar sus consejos. Natalia iba a visitarlas hasta la casa, y además de que corregir y evitar posibles dificultades a la hora de amamantar, les daba tips sobre baño, buenas prácticas de sueño e higiene, sin cobrarles ni un solo peso.

Se apasionó tanto, que decidió certificarse como asesora y abrió su propia página web y redes sociales para prestar servicios de consejería. Con Simón, su segundo hijo, confirmó lo que le decían sus profesores: “Esto es placentero, no debe haber dolor, tu leche sí es suficiente y es el mejor alimento para tu hijo”. Esa experiencia le sirvió para entender y enseñar ese proceso tan natural, humano, cercano y cariñoso.

Aunque ahora la asesoría es su trabajo, Natalia también presta labor social mediante clubes de lactancia. Allí, de manera gratuita, resuelve dudas y desmitifica creencias como que los bebés quedan con hambre si solo se alimentan del seno, que se les debe dar agua o que las madres deben tomar hierbas o medicinas para lactar.

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La mejor opción para cualquier pequeño es recibir leche materna exclusiva durante sus primeros 6 meses de vida. Desafortunadamente, por condiciones clínicas, algunos no pueden hacerlo.

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Pero para que no se tenga que acudir a otros recursos, el Hospital General creó en mayo de 2014 el primer Banco de Leche Humana en Antioquia, certificado por el Ministerio de Salud de Colombia, un lugar donde las mujeres que están en periodo de lactancia pueden donar su alimento a niños que también lo necesitan.

Apenas se inició el proyecto, liderado y coordinado por la nutricionista Nelly Patricia Castillejo Padilla, se comenzó a promover la lactancia materna y procesar la leche de manera segura. A esta labor han contribuido alrededor de 600 mujeres (en promedio, hay unas 20 inscritas al mes).

“Antes de recibir la donación hacemos una visita y le practicamos exámenes a la madre, para asegurarnos de que esté sana y que su estilo de vida sea adecuado. Luego nos llevamos la leche, la analizamos y la pasteurizamos para tener la mayor cantidad de garantías… Al final, se hace un estudio para determinar cuál leche es mejor para cada niño, pues todas tienen nutrientes distintos”.

La idea, según Nelly, es que las donantes sean solamente las mamás a las que les sobra leche, ya que es primordial que garanticen la alimentación de sus propios hijos. “El cuerpo la produce específicamente para un ser, para cubrir sus necesidades, crear un vínculo psicoafectivo y fortalecer sus defensas, su desarrollo cerebral y su crecimiento. Para un bebé es esencial consumir la leche de su madre, pero cuando no se puede hay que optar por la leche de otra mujer, porque es un filtrado de la sangre que tiene células vivas, por eso ninguna fórmula infantil puede reemplazarla”.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co