Avanzan estudios de rediseño del parque de Belén

Avanzan estudios de rediseño del parque de Belén

Avanzan estudios de rediseño del parque de Belén

Avanzan los estudios de rediseño del parque principal de Belén (Medellín) y, a la par, los de aquellos vendedores que no están autorizados. Sin embargo, muchos no saben del proceso y piden más acciones.

Doña Miryiam Ramírez trabaja en el parque de Belén de viernes a domingo. Por eso no se enteró de los talleres de imaginarios que desarrolló el equipo social de la Empresa de Desarrollo Urbano (Edu) con el fin de conocer esos cambios que desean algunos comerciantes, visitantes, residentes aledaños y líderes comunitarios para el, considerado por muchos, corazón de la comuna 16.

“No nos han dicho nada, solo hemos escuchado comentarios de la gente. Es bueno que remodelen el parque, pero que no cambien la esencia y, sobre todo, que no nos saquen de aquí”, dice la señora, campesina de Santa Elena, que desde 1980 trabaja en este rincón de Belén con su esposo, Francisco Javier Londoño. Lo hace siguiendo la tradición familiar que empezó con su abuela, Ana de Jesús Londoño, que vendía flores cuando todo era manga y solo estaba la iglesia, y que siguieron sus papás hasta hace 13 años.

De su casa de Santa Elena la pareja baja cada fin de semana con cebolla, tomate, arvejas, zanahoria, papa, lechuga, repollo, pimentón, cidra, fríjol, tomate de árbol, lulo, mora, fresa y ají que ella misma hace. “Lo único que no bajamos son plátanos y yucas, estos los traemos en la Placita de Flórez” (donde llegan poco después de la 1 a. m. a vender e intercambiar productos).

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Para poder hacer esto se levantan a las 12 a. m. y el tiempo les da justo para ubicarse en el parque de Belén a las 4 a. m. “¿Pero usted se imagina uno llegar acá un viernes y no tener dónde descargar las cositas? Si los clientes no nos ven, nos dejarían de buscar. Ya estamos con mucha edad (ella, 60; él, 62), deberíamos estar pensionados, en lugar de cargar con la preocupación de si nos van a mover de acá o no”, comenta don Francisco, el mismo que construyó con su esposa la casa donde viven (al casarse no tenían nada), gracias a las ventas del fin de semana, esas con las que también les dieron estudio a sus 2 hijos.

‘Deberían tener consideración’
Su incertidumbre la comparten Lucelly Hurtado, vendedora de tintos, aromáticas, cigarrillos y dulces, quien no sabría qué hacer cuando le toque salir, pues “soy una persona sola, no recibo el apoyo de nadie, solo el de mi carrito”, y uno de sus clientes —también comerciante del parque—, Gustavo Patiño.

Este último vende perros calientes desde hace 2 años y, aunque sí supo del proyecto hace unos 4 meses por parte de la Alcaldía, no ha estado tranquilo: “No nos han dado razón de nada, si seremos reubicados o no. Ya estamos próximos al rediseño y no sabemos qué hacer. Deberían tener consideración y tolerancia con los trabajadores, qué va a ser de nuestras familias si es aquí donde tenemos nuestros clientes. Con mi puesto sostengo mi hogar, no tendría cómo pagar un arriendo en otra parte”.

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En qué va el proyecto
Que algunas personas cercanas a la movida del parque no estén informadas sobre su intervención tomó por sorpresa al subgerente de Diseño e innovación de la Edu, Juan Camilo Builes, y habría “que validarlo, pues nos caracterizamos por involucrar a la gente. Se han hecho reuniones y talleres de imaginarios, en los cuales hemos ido conociendo las expectativas de la comunidad ante una intervención. Hay un trabajo de seguimiento y habrá que evaluar”.

El funcionario destacó que la etapa actual del proceso es la de anteproyecto arquitectónico, y ya fue radicado en el Departamento Administrativo de Planeación (Dap) para su aprobación. Asimismo, avanzan los ajustes del estudio de movilidad, debido a que el proyecto contempla una reducción en la calzada de la carrera 77, con el fin de vincular el atrio de la iglesia al parque (acá es importante señalar que la vía se conservará, pero más reducida y al mismo nivel del parque).

Qué pasará con los no autorizados
“Todo está muy definido y estructurado, somos cautelosos con respecto a mostrarle a la comunidad hasta que no tengamos una aprobación formal de Planeación. (A los vecinos) los hacemos partícipes de los talleres de imaginarios, encarrilamos sus necesidades y buscamos que sean plasmadas en el diseño arquitectónico, teniendo en cuenta el componente normativo”, afirma Builes. Lo cierto es que el proyecto “sí vincula a los vendedores, concentra un espacio para los que ya están en el parque. Por ahora no hay una cifra exacta, porque todo debe estar validado con Planeación”.

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Son esas cifras precisamente las que preocupan a Gustavo Patiño (el de los perritos), “pues la Subsecretaría de Espacio público no ha dado información, yo he ido hasta allá y nada”. Al igual que Julio César (el de dulces, tintos y minutos), Gustavo ha intentado tramitar el permiso, pero “hace 10 años que no los otorgan. Sé que unas 3 personas del parque lo tienen, aunque las autoridades dicen que son 5”.

Al respecto, la Subsecretaría de Espacio Público aclara que “inicialmente se realizó una caracterización en la que se identificaron 20 venteros informales, 5 regulados y 15 no regulados. Ante dicho panorama se está estructurando un plan, con el fin de posibilitar la ejecución de las obras y generar alternativas a todos los venteros disminuyendo el impacto económico”.

Para esta posibilidad fue necesario generar fases, que incluyen el registro inicial de los vendedores, información sobre la necesidad de realizar traslados temporales, gestión de alternativas (en la que se les solicitan 3 posibles direcciones de traslado, “brindando herramientas que mitiguen el impacto que esto pueda generar”) y una fase final en la que se revisa el cumplimiento de normas y criterios de vulnerabilidad, legalidad y regulación de los venteros “para definir si al finalizar las obras pueden retornar al lugar en el que ejercían la actividad económica”, dice la dependencia.

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Por Redacción Gente
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