Aprenda otro idioma en una terraza

Aprenda otro idioma en una terraza

Aprenda otro idioma en una terraza

Un hostal cerca a la estación Floresta en Medellín abre sus puertas cada viernes para que locales y extranjeros se hagan amigos y practiquen idiomas.

Cuando llegó de Australia a Medellín para aprender a hablar español, Samuel Tucker no contemplaba quedarse a vivir en la ciudad. Pero ocurrió. Encontró el amor en una joven antioqueña y decidió convertir su estadía en una mudanza permanente. De ese romance, que ya finalizó, Samuel -o Sam, como prefiere que le digan- tuvo la idea de crear un hostal que además de hospedaje, ofreciera a las personas la posibilidad de un intercambio cultural, al mismo tiempo que pudieran practicar diversos idiomas.

Y eso es lo que cada viernes ocurre en el Hostel Ondas, muy cerca de la estación Floresta del Metro. Allí, el bar y la terraza se abren al público para que los huéspedes, provenientes de cualquier rincón del mundo, puedan establecer conversaciones e interactuar con vecinos de la comuna 11 y de otros lugares de Medellín.

La música electrónica ambientaba el lugar cuando llegamos. Una sencilla combinación de muebles, cojines, mesas y lámparas completaban la decoración y a pesar que apenas pasaban las 7 de la noche, unas 20 personas ya habían llegado y entre cervezas, charlaban animadamente.

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Uno de ellos era Taka Noma, un joven cocinero de sushi que llegó de Japón para practicar español y ya lleva más de 1 año recorriendo Sudamérica.

“En Medellín las personas son muy amigables, no me he encontrado con gente tímida y eso es distinto de cualquier otro lugar que he visitado“, señaló Taka, agregando que su objetivo al visitar países como Perú, Chile, Uruguay, Argentina y ahora Colombia, es “ver, conocer y saber cómo viven personas de lugares distintos a sitios como Japón y Asia. Y puedo decir que la gente de este continente se cuida entre sí, son solidarios y saben como disfrutar la vida y esas cosas son las que vine a observar y aprender. Por eso es importante lo que ocurre en esta terraza”.

La noche va avanzando y el lugar se va abarrotando. Una mezcla de inglés, portugués, alemán y español, se funde con la música. Y aunque algunos gestos y miradas hacen evidente el coqueteo entre colombianos y extranjeros, un aviso de buen tamaño a la entrada de las escaleras que conducen a la terraza deja claro que “en este hostal se rechaza cualquier forma de explotación y turismo sexual”.

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“Somos tajantes con eso. Sabemos que hay extranjeros que vienen al país atraídos por el turismo sexual, pero la gente que viene al hostal tiene que poder sentirse tranquila de que en este lugar no lo promovemos ni lo permitimos”, declaró Sam.

Andrea González vive cerca del hostal y por eso cada semana va a la terraza. “Venir a estos lugares es muy importante para aquellos que queremos mejorar el inglés o queremos aprender una segunda lengua. Interactuar con gringos es muy bueno porque podemos mejorar la pronunciación, el vocabulario y aprender mucho. Vengo cada 8 días y conozco buenos amigos, nuevas culturas, historias, experiencias. Es como sentirse en el extranjero pero a la vuelta de la casa“, indicó.

Y aunque esta noche el ritmo elegido fue electrónica, la programación va variando cada semana y el micrófono está abierto para quien quiera cantar, tocar un instrumento o hacer comedia. Así nos lo cuenta Sam, quien ya no quiere irse de Medellín: “Yo quiero quedarme en Colombia, estoy muy contento aquí. En Australia era electricista en minas de carbón, no sabía nada de turismo, pero ahora esto me permite hacer sentir bien a la gente”.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co