Aprenda a hacer yoga facial

Aprenda a hacer yoga facial

Aprenda a hacer yoga facial

La gimnasia facial es una práctica que, sin necesidad del bisturí, puede combatir arrugas y darle elasticidad a la piel. Lina Quintero nos cuenta en qué consiste.

Lina Quintero es de las pocas que agradece un trancón. No se estresa ni le da por echar madrazos. Mientras el tráfico avanza ella empieza a gesticular. Cuenta hasta 5 y cambia de expresión. Los conductores vecinos la miran con curiosidad, sonríen. Lo que no saben es que a través de masajes, presiones y estiramientos, esta mujer de 29 años previene las arrugas, combate el envejecimiento y le da elasticidad a la piel de forma natural.

Es que así como los aficionados al gimnasio tienen una rutina rigurosa de sentadillas, abdominales y pesas con el fin de mantener su cuerpo fuerte y tonificado, el rostro también necesita activar sus 43 músculos para reafirmar tejidos. Eso sí, como toda práctica, requiere disciplina, equilibrio y constancia.

Lina hace gimnasia facial hace 8 años. “De niña siempre fui la caribolita de la casa, y luego de perder 18 kilos los cachetes se me colgaron”. Para mejorar su apariencia acudió a una amiga de su mamá, que era médica y tenía una piel hermosa, su propósito era que le diera algunos truquitos de belleza. La respuesta fue simple: “Hay que ejercitar la cara”.

Compartió con ella una serie de ejercicios y la invitó a investigar sobre el tema. Al paso de 2 o 3 semanas de adquirir el hábito notó los cambios, desapareció la papada y los cachetes se tonificaron. Incluso asegura que le cambió la forma del rostro (la grasa desapareció un poco) y le moldeó los rasgos.

Se obsesionó con el tema, leyó y aprovechó su paso por Australia para acercarse aún más a este tipo de gimnasia, pues varias asiáticas la practicaban por tradición familiar. Así reforzó sus conocimientos.

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Para compartir su testimonio esta comunicadora social grabó videos en su fanpage de Facebook, @linaquinterecomienda. Pues gracias a la gimnasia facial ella mejoró la vitalidad del rostro, eliminó las tensiones musculares, desarrolló conciencia sobre los gestos, incrementó la circulación linfática y aumentó la capacidad de su piel de generar más colágeno y elastina.

Todas las noches, sin falta, Lina se desmaquilla la cara con agua de rosas, aplica una crema hidratante o extratensora y mientras ve televisión hace cada ejercicio durante 5 segundos y lo repite unas 3 o 4 veces. Una rutina, que en sus palabras, le permite sacar la mejor versión de su rostro.

Por Dafna Vásquez
Dafnav@gente.com.co