Andrea lleva la batuta en las canchas del Calasanz

Andrea lleva la batuta en las canchas del Calasanz

Andrea lleva la batuta en las canchas del Calasanz

Esta vecina de Medellín dedicó su vida al deporte, en especial al fútbol de salón. Ahora es la entrenadora del equipo femenino de ese colegio.

Durante la infancia, las calles de Belén San Bernardo le quedaron pequeñas a Andrea Arroyave. De las niñas del barrio, ella era la única capaz de coger un par de piedras y armar 2 porterías para jugar fútbol con los hombres. Nunca les tuvo miedo.

Con ellos también montó bici, trepó varios árboles, jugó tín-tín, corre-corre y hasta se metió a las alcantarillas. Le encantaba la aventura. Era imparable.

El deporte fue su gran debilidad. En el colegio practicó taekwondo, patinaje, futsala, atletismo, baloncesto y voleibol. Sin embargo, a los 15 años, gracias a la influencia de Luis Carlos Bustamante, su profesor de Educación Física en el San Juan Bosco, se quedó con el balonmano.

“Como había hecho ejercicio durante toda mi vida, mi engranaje motor era muy amplio, eso me hacía hábil en muchas actividades… Además, me destacaba por mi gran capacidad de esfuerzo dentro de la cancha, mi rapidez y mi fuerza”.

Esas destrezas, dice, la ayudaron a proyectarse en la Selección Antioquia de ese deporte. Allá estuvo vinculada durante 6 años y, por su excelente desempeño, la becaron en la universidad.

Por petición de su padre, Andrea comenzó a estudiar Derecho, pero después de su muerte se cambió para Licenciatura en Educación Física, Recreación y Deporte, en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid.

Sus primeros semestres en esa carrera coincidieron con el inicio del primer equipo femenino de fútbol sala de esa institución, y ella se metió. En ese proceso, esta vecina se destacó entre muchas compañeras y la llamaron para formar parte de la selección.

Por casi 13 años representó al departamento en futsal. No obstante, en 2015 participó en sus últimos Juegos Nacionales y, después de que el equipo salió victorioso, ella se retiró.

Aunque al empezar la licenciatura Andrea imaginó que solo iba a ser entrenadora, durante su práctica académica en el Colegio Calasanz se enamoró de los niños y de la docencia. Por eso se quedó y desde hace una década y media es profe de Educación Física.

Desde hace poco tiempo a esta mujer de 37 años también se le dio la oportunidad de dirigir los equipos femeninos, en las categorías juvenil e infantil, de fútbol sala del Calasanz.

A su cargo tiene cerca de 40 niñas que, según ella, son como sus hijas. Lo que más le gusta de estar ahí es el apoyo que les han dado el colegio y los padres de familia, pues hasta hace unos años este deporte no era admitido, porque existía el tabú de que las mujeres perdían su feminidad.

Andrea todavía juega por salud y porque debe servirles de ejemplo a sus alumnas. En el colegio todas la aman, pues “soy disciplinada y rígida, pero al mismo tiempo amorosa, para que sientan que en mí se pueden apoyar siempre. Ellas me cambiaron la vida”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Julio 22, 2019

Categoría

Deportistas, Gente, Laureles