Los abuelos de Belén llevan alegría con palabras

Los abuelos de Belén llevan alegría con palabras

Los abuelos de Belén llevan alegría con palabras

Acompañamos al grupo de Abuelos Cuenta Cuentos del Parque Biblioteca de Belén (Medellín) en una de sus salidas a un hogar geriátrico.

“Buenos días, llegaron los Abuelos Cuenta Cuentos del Parque Biblioteca de Belén”, dijo Fabiola Serna con un ánimo que retumbó en el corredor del hogar geriátrico. Algunos de los ancianos, sentados en muebles y sillas, la miraban atentos, otros seguían con los ojos cerrados mientras recibían el sol de la mañana.

Doña Amelia Taborda, una mujer de piel morena y cabello blanco, que vive hace 8 años en este ancianato, fue despertando lentamente. Cuando escuchó esa canción que Fabiola suele entonar en todas sus visitas y que habla sobre volar, se despegó de su silla, puso los pies en piso y comenzó a cantar y a levantar las manos.

Los Abuelos Cuenta Cuentos de Belén llevan 4 años visitando el hogar Abrazando al Abuelo, ubicado en La América, y allí ya los esperan ansiosos los segundos viernes de cada mes. Todo comenzó cuando Fabiola Serna estaba haciendo la práctica de una tecnología en Recreación, que cursó en el Sena, y llegó a este lugar donde viven 21 ancianos, algunos con familiares que los visitan a diario y otros bastante solitarios.

“El primer día salí de cama muy triste, pero luego me fui dando cuenta de que cuando venía ellos se animaban con las actividades, se despertaban y compartían”, comentó Fabiola. Por eso al entrar en el grupo de promoción de lectura no dudó en proponerles a sus compañeros que visitaran el hogar. Fue así como lo incluyeron en las actividades de proyección con las que salen de la comuna 16 (Belén) para animar a otros con sus historias.

La visita del pasado 17 de agosto fue especial. Las abuelas de Belén, en compañía de la mediadora del Parque Biblioteca, Tatiana Zapata, eligieron relatos para rendir homenaje a los adultos mayores en su mes y también llevaron buñuelos con chocolate bajo en azúcar para compartir.

Luego del canto vino la oración y después el primer cuento de la mañana: El ángel del abuelo, que leyó Mariela Vásquez, mientras Dora Stella Ramírez, Fabiola y Tatiana iban cambiándose de ropa para hacer un dramatizado de Caperucita Roja.

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Doña Amelia las miraba y de vez en cuando les echaba un vistazo a los libros puestos sobre la mesa. Aunque perdió sus gafas, es reconocida en el hogar por ser una de las más lectoras y por eso disfruta con los abuelos cuenteros. Dijo que para ella esto es como volver a la niñez, “a esa época en la que los papás contaban historias”.

Elena Soler, quien lleva 2 años en el hogar geriátrico, al principio de la mañana estaba cruzada de brazos porque, como dijo, se sentía aburrida, pero cuando comenzaron los cuentos cambió de ánimo. “Ellos vienen a alegrarnos la vida, me gusta mucho porque nos distraen”, comentó mientras disfrutaba de su media mañana.

El programa de Abuelos Cuenta Cuentos tiene su origen en un proyecto alemán que planteó por primera vez el voluntariado de lectura a personas enfermas de cáncer. Posteriormente la idea se adoptó en Argentina y en 2006 llegó a Medellín, más precisamente a la biblioteca pública de La Floresta. En 2008 se fue incorporando en las demás y fue expandiendo sus acciones.

El grupo del Parque Biblioteca de Belén, por ejemplo, también visita los hogares Buen Comienzo de El Rincón, Sucre y Altavista, además de la escuela Pelícanos, la Unidad Intermedia de Belén y la feria del libro del Pablo Tobón Uribe.

Mery Sánchez, enfermera encargada del día en el hogar Abrazando al Abuelo, explicó que esta es una forma de romper la rutina de los ancianos porque, aunque algunos se entretienen a diario con crucigramas, libros, televisión e incluso un par de días con la fisioterapia, la lectura en voz alta es un momento diferente.

Y se encariñan tanto, que el día que dejan de ir, por cualquier motivo, les hacen el reclamo. Por ejemplo, siguen preguntando por don Guillermo Loza, que ha dejado de visitarlos debido a una enfermedad que lo invitó a estar más cerca de su familia.

Eso para los abuelos lectores es gratificante. Dora, que esa mañana interpretó el papel de la abuela de Caperucita, dijo que cada visita la reconforta, porque siente que está prestando un servicio con el que lleva alegría a los demás.

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Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co