Mexicano que viaja en moto por América pasó por Belén

Mexicano que viaja en moto por América pasó por Belén

Mexicano que viaja en moto por América pasó por Belén

Este hombre que salió desde su tierra natal y se dirige a Tierra del Fuego en Chile compartió sus experiencias con habitantes de Los Alpes (Medellín).

Algunos lo tildan de loco, otros de vago e irresponsable, pero fue Édgar Josué Roldán, vecino de Los Alpes, quien dio una apreciación precisa sobre Dauri Carrasco González, un mexicano que recorre América Latina en su motocicleta y que pretende llegar hasta el fin del mundo en Chile.

“Un cumplidor de sueños que intenta realizar el suyo antes de que termine su vida. No solo la gente joven puede hacer viajes como mochileros, nosotros también podemos conocer lugares, ganándonos el cariño de las personas”, contó Édgar sobre su amigo Dauri.

El viajero de 49 años es proveniente de Juchitán, una pequeña ciudad del país manito que cuenta con cerca de 240.000 habitantes. La idea de su travesía comenzó cuando un terremoto destruyó su vivienda el 7 de septiembre de 2017.

“Mi casa quedó muy afectada, murieron varios de mis amigos, a los pocos días me diagnosticaron diabetes. Por eso, junto con un amigo planeé el viaje. No sabemos en qué momento podemos morir y todo lo que sucedió fue el empujón que necesitábamos”, contó Dauri Carrasco.

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Curiosamente el amigo falleció en julio del año pasado a causa de un cáncer. Por esta razón el motociclista está tratando de cumplir su sueño en solitario.

En algún momento de la vida fue una meta familiar que pensaba cumplir en compañía de su padre. Sin embargo, un accidente lo privó de realizarlo y no volvió a montar en moto.

Dauri salió de México el 11 de febrero por el estado de Chiapas y recorrió Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia.

“Durante la ruta escuché que me iba a ir mal, me decían: ‘En Centroamérica te van a robar la moto, te van a secuestrar, no te va a alcanzar el dinero’…, pero conocí todos estos países, todo es muy bello e hice nuevos amigos, me tendieron la mano para comer, me dieron hospedaje, me invitaron a conocer sus costumbres y paseé mucho”, contó el trotamundos.

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Llevaba 2 meses viajando cuando llegó a Colombia, primero fue a Cartagena y luego a Medellín. Su motocicleta la pasó en barco hasta el puerto, viajó por carretera y llegó a la ciudad donde Édgar lo esperaba con los brazos abiertos para que se hospedara en Belén.

“Salimos a recorrer la ciudad, caminé por las calles de este hermoso barrio. Me ha gustado el carisma de su gente y la unión familiar, muchos comparten en los parques y espacios públicos, hay mucha tranquilidad, y eso en mi país casi no se ve. Iba a la tienda y la gente me preguntaba por mi viaje, querían saber más de esta experiencia”, relató Dauri.

Este hombre contó que en sus redes sociales tiene varios grupos de moteros y mochileros que lo ayudaron a conectarse con varias personas en diferentes países.

“A Édgar lo conozco hace muchos años, pero nos conocimos en persona cuando llegué aquí, conversamos mucho por redes sociales e incluso su madre estuvo viajando por México. Yo me llevo un recuerdo en mi corazón muy grato, me parece un gran lugar para vivir”.

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Dauri lleva en su motocicleta un par de botas, chanclas, 3 pantalones, varias camisetas, una chaqueta protectora, 2 cobijas y una tienda para acampar.

“En mi cartera tengo el dinero preciso para pasar el día, hago algunas manualidades para sostenerme, es decir, con las monedas de los diferentes países hago una especie de llaveros, los vendo e intercambio para mi sustento”, afirmó Dauri.

Lo único que lleva fijo es el dinero del combustible que obtuvo de la venta de su camioneta en México. “Esa plata no la toco para asegurar mi movilidad, pocas veces he llamado a mi familia a pedirle dinero, por lo general, he podido sostenerme”, aclaró.

Dauri Carrascal pretende hacer la ruta astral hasta el fin del mundo pasando por Cali, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina y Chile. Mientras tanto, su esposa e hijo lo siguen esperando en Juchitán. “A veces se torna enojada, obviamente debo hacerle falta, pero debo continuar este sueño. Ella es profesora y cuando llegue la temporada de vacaciones voy a esperarla en algún destino para que me acompañe”, afirmó.

Asimismo, Édgar, el vecino de Los Alpes, espera volver a ver a su amigo para escuchar y compartir todas sus anécdotas.

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Por Alexis Carrillo
alexisc@gente.com.co